Un megatasco atrapa a 12.000 coches

Un accidente y dos averías paralizaron ayer toda la zona Puerto. La avenida marítima se convirtió en una auténtica trampa que atrapó a más de 12.000 vehículos en La Isleta, El Sebadal, el recinto portuario y las calles interiores de la zona Puerto. Los conductores se quejaron de la nula presencia policial

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

La sucesión de un accidente y dos averías en la avenida marítima, junto a la ausencia de policías que agilizaran el tráfico, provocaron ayer un caos circulatorio de tal magnitud que durante horas más de 12.000 vehículos no pudieron salir de La Isleta, El Sebadal, el recinto portuario o la zona Puerto.

El primero de los incidentes tuvo lugar en torno a las 13.30 horas, cuando se produjo un choque por alcance entre tres turismos y una moto, en sentido norte-sur. La causa de la colisión estuvo originada en la caída de cascotes del techo del túnel que está bajo la rotonda de Torre Las Palmas debido a que un camión rozó con parte del contenedor que transportaba. Como consecuencia de los desprendimientos, se produjo el choque, en el que el conductor de una moto quedó atrapado entre dos taxis.

El accidente fue muy aparatoso porque de la moto solo se recuperó el volante, los amortiguadores y una rueda. Pese a lo impactante de la imagen, el motorista rechazó la asistencia sanitaria, mientras que otras tres personas -todas pasajeros de los dos taxis- fueron evacuados a centros sanitarios con heridas leves, según informó Carlos S. Beltrán de fuentes del 1-1-2 Canarias.

Esto obligó a cortar el carril, lo que rápidamente generó un gran atasco en toda la zona Puerto que hacía casi imposible cualquier desplazamiento. Así, por ejemplo, salir de La Isleta requería invertir algo más de una hora al volante, mientras que llegar desde El Sebadal hasta el obelisco exigía destinar una hora y media. En otros puntos, como Los Martínez de Escobar, un desplazamiento habitual de cuatro minutos hasta la avenida marítima necesitaba ayer de media hora de paciencia por parte de los conductores.

Casi una hora después, comenzaron a retirarse los restos de la motos, y los vehículos accidentados empezaron a moverse.

Por entonces, ya era la hora punta de salida, un momento delicado para el tráfico en el entorno de Belén María por la gran confluencia de vehículos que coinciden en la salida de las instalaciones militares, la urbanización industrial y la zona portuaria.

Justo cuando empezaba a mejorar la situación se produjeron dos averías que terminaron por obstruir todas las vías, no solo en sentido sur, sino también el túnel de Pérez Muñoz y la parte más próxima a Belén María de la GC-1 en la dirección contraria.

La primera de las averías fue la de un camión que se estropeó en la autovía, en sentido sur, a la altura de la calle Gran Canaria, lo que agravó la salida de La Isleta. En este momento, alrededor de las cuatro de la tarde, un trayecto desde el barrio portuario al hospital general de Gran Canaria Doctor Negrín suponía una inversión en carretera de tiempo de unos 45 minutos aproximadamente.

Por si esto fuera poco, otro coche se estropeó metros más adelante, en el paso subterráneo del parque de Santa Catalina, lo que ya terminó por acogotar la movilidad de la zona.

Todo esto se ve agravado además por las obras que se están realizando en esta parte de la capital para la implantación de la MetroGuagua, lo que dificulta la búsqueda de alternativas viables para el tráfico motorizado.

Faltan policías en moto

Una de las quejas comunes que expresaron los conductores afectados por el gran atasco de ayer fue la prácticamente nula respuesta policial en estos incidentes.

Según las fuentes consultadas por este periódico en el cuerpo policial, el problema radica en que, en la práctica, el servicio de tráfico en moto está desmantelado. Así, cuando hay algún accidente en la avenida marítima, a los agentes les cuesta llegar al lugar de los hechos porque tienen que desplazarse en coches, lo que dificulta su desplazamiento en mitad del atasco.

En el listado de motoristas de la unidad de Tráfico figuran unos veinte agentes nominalmente, si bien de esta cifra hay que descontar a liberados y a los que en la práctica están adscritos a otros servicios. Esto hace que el número total de motoristas que tiene la unidad de Tráfico de la Policía Local sea de catorce, que se reparten en tres turnos (mañana, tarde y noche).

El problema se agrava porque estos agentes son asignados a dirigir el tráfico en puntos fijos de la ciudad. Esto es especialmente notorio por las mañanas, cuando solo hay cuatro motoristas. Los dos primeros que se activan (a las 05.45 horas) tienen que ir hasta Mesa y López, donde permanecen hasta las 07.30 horas. En ese momento son relevados por la segunda pareja. En ese momento, dos agentes se quedan en Mesa y López y dos se van a Torre Las Palmas. Y a mediodía se retiran los dos primeros, con lo que la ciudad se queda solo con dos motoristas.

«En vez de usar a los motoristas para atender estos incidentes se envía a coches patrulla con lo que aumenta el tiempo de respuesta para encauzar el tráfico», explican las fuentes consultadas por este periódico.

Además, como desde hace más de dos años ya no se distribuyen las grúas por puntos fijos, como se hacía antes (Lady Harimaguada, El Hoyo, Torre Las Palmas y cerca de Belén María), cuando hay un accidente, la grúa tiene que salir de El Sebadal, de modo que también se ve afectada por el atasco y tarda en llegar hasta el punto donde se requiere su servicio.

Precisamente la escasa dotación policial de la unidad de Tráfico fue denunciada ayer por la portavoz de Unidos por Gran Canaria en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Ángeles Batista. La edil denunció que «la ciudadanía sufre las carencias de Tráfico, así como los agentes y los mandos, porque no hay policías ni vehículos suficientes». En su opinión, «éste es un mandato perdido».