Un auto obliga a dotar de mascarillas a los asistentes de la ayuda a domicilio

Los trabajadores se crean sus máscaras de algodón ante el incumplimiento del fallo en la capital grancanaria. En Tenerife hacen lo mismo después de una decisión judicial que desestimó la petición de disponer de equipos de protección

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Los trabajadores del servicio de ayuda a domicilio de las dos capitales canarias denunciaron en los tribunales la falta de equipos de protección individual (EPI) con suerte desigual. Mientras que en Las Palmas de Gran Canaria el juez dio la razón a la reclamación presentada por UGT, en Santa Cruz de Tenerife la misma petición fue desestimada.

Los empleados de Clece -la misma empresa se encarga de la asistencia en las dos capitales- están prestando el servicio solo con guantes y entienden que una labor como la suya, en muchos casos con un contacto directo con ancianos y casi siempre cerca de ellos, requería como mínimo de máscaras en caso de que no pudieran disponer de EPIs al completo, con batas, gafas y desinfectantes.

Por eso, UGT presentó sendas reclamaciones judiciales. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria esto desembocó en un auto, de medidas cautelarísimas, el pasado jueves, que obligaba a Clece a dotar de EPIs a los trabajadores, algo que se considera «imprescindible para el desarrollo de su trabajo, dado que, según manifiesta la organización sindical demandante, la mencionada empresa sólo ha hecho entrega a los trabajadores de guantes».

Cuatro días después, un nuevo auto del juzgado daba a Clece un plazo de 24 horas para cumplir con el primer fallo judicial, «con apercibimiento de multa de mil euros por cada día de demora en el cumplimiento de lo acordado».

Sin embargo, las mascarillas no llegan. La presidenta del comité de empresa, Lidia Cordero, explicó que «todavía no tenemos mascarillas, ni batas ni gel desinfectante». Ante esta situación, la representante de los trabajadores se puso en contacto con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. «Me dijeron que iban a intentar buscarlas pero no llega nada», critica Cordero. Tampoco se ha atendido su petición de que se reduzcan los servicios que no son imprescindibles para evitar una sobreexposición al riesgo. «Hay actuaciones de limpieza y atención en las que los beneficiarios tienen cuidadores o familiares dentro de la casa», señala. Este periódico intentó, sin éxito, conocer la versión de la empresa. También el Ayuntamiento, titular del servicio, guardó silencio al respecto.

Curiosamente, el mismo día que la justicia se posicionaba a favor de UGT en la capital grancanaria, desestimaba la misma petición en Santa Cruz de Tenerife. En este caso, Clece alegó que «el gasto semanal previsto de los EPIs solicitados por UGT asciende a 15.000 mascarillas, 7.500 batas quirúrgicas, 304 gafas y 15.000 guantes, para una estimación media de 1.500 servicios al día», números inalcanzables porque la empresa solo contaba con «400 mascarillas, 21 gafas y 400 batas». Lo que sí había era guantes. Además, justificaba su posición en las escasez de productos.

Ante esta tesitura, los trabajadores han decidido hacerse sus propias máscaras. María Dolores Brito, de UGT en Tenerife, explicó que se están cosiendo «con elásticos y telas». En la otra capital, Cordero indicó que se están haciendo varias máscaras de algodón para poder lavarlas cuando llegan a casa.

Un centenar de casos.

La presidenta del comité de empresa del servicio de ayuda a domicilio en la capital grancanaria, Lidia Cordero, informó de que «se ha solicitado la interrupción de un centenar de servicios, unos por miedo y otros porque no vamos con mascarillas». En Las Palmas de Gran Canaria hay unos cuatrocientos trabajadores adscritos al servicio que presta Clece y se atiende a algo más de 3.000 usuarios, según datos municipales.

Alrededor de 170 casos.

En Santa Cruz de Tenerife, alrededor de 170 usuarios han solicitado la interrupción temporal del servicio, según la información facilitada por María Dolores Brito, representante de UGT en el comité de empresa. «Como no tenemos mascarillas, prefieren que no vayamos», explicó. En su opinión, esto ha supuesto una merma de unas 700 horas. En esta ciudad hay unos 1.200 usuarios. La desestimación de su petición ha sido recurrida al juzgado.

Mujer de 76 años y sola.

Una mujer sola, de 76 años o más, con limitaciones de tipo físico y un grado parcial de dependencia es el perfil tipo del usuario del servicio de ayuda a domicilio en Las Palmas de Gran Canaria. Aquí reciben una media de atención de seis horas semanales. Por orden, lo que se demanda son la asistencia en actividades cotidianas, actuaciones de limpieza y orden, asistencia en aseo personal, lavado y planchado de ropa, y la preparación de alimentos .