Imagen del juicio que tuvo lugar el 2 de marzo de 2021 ante la Audiencia Provincial de Las Palmas. / C7

El TSJC lo absuelve de una condena de seis años de cárcel por una supuesta agresión sexual

La Sala de lo Penal estima el recurso de apelación al entender que el relato de la víctima careció de persistencia en la incriminación

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) revocó una sentencia que había condenado a seis años de cárcel a un acusado de haber agredido sexualmente a la sobrina de su ex en Marzagán, en unos hechos ocurridos el 8 de septiembre de 2017.

El fallo determina que el relato de la víctima careció de un parámetro fundamental para evaluar la credibilidad de su testimonio como era la persistencia en la incriminación y, además, detectó contradicciones en su relato de hechos con respecto del resultado de los informes forenses y también sembró dudas razonables sobre la entidad de las lesiones sufridas a consecuencia del presunto ataque previo y las características del vehículo en el que se desplazó el acusado hasta donde se produjo la presunta agresión sexual. En síntesis, por estos motivos la sala presidida por el magistrado ponente Juan Luis Lorenzo Bragado estimó los motivos de apelación del acusado, a pesar de que el recurso presentado por su representación legal contenía «deficiencias procesales al no contener una «propia articulación de motivos en sentido técnico».

Los hechos c ondenados en primera instancia por la Audiencia Provincial de Las Palmas se produjeron el 8 de septiembre de 2017, cuando el acusado persiguió y abordó en su coche a la denunciante en Marzagán cuando la misma - de 14 años de edad- se dirigía a su domicilio. Esta menor conocía al encausado ya que había sido pareja de su tía y, además, había padecido numerosos problemas con él habiendo sido incluso condenado por sentencia firme en junio de 2015 por un delito de exhibicionismo del que fue víctima esta joven y otro de quebrantamiento de condena en enero de 2016 al saltarse la orden de alejamiento que tenía respecto de ella.

El estudio de la braguita que llevaba la menor no halló restos de sangre o semen y tampoco encontraron ADN masculino

Bajo estas circunstancias, la denunciante alegó y así quedó recogido en el fallo de instancia que, cuando salía de casa de unos amigos en dirección a su vivienda, se percató de que el acusado la estaba siguiendo a bordo de su vehículo. De inmediato, huyó a la carrera campo a través por Marzagán pero fue interceptada, supuestamente, por este individuo, que la agarró por la ropa, la tiró al suelo y le propinó varios golpes. Luego le quitó el pantalón-peto que llevaba puesto, dejándola en ropa interior y le tocó los genitales. La menor manifestó que se defendió como pudo lanzando patadas y golpes hasta que se pudo zafar del acusado, cogió su ropa y salió corriendo del lugar.

Ahora, la Sala en su análisis de esta sentencia, determina que se tiene que aplicar el principio 'in rubio pro reo' que beneficia al acusado en caso de dudas razonables entendiendo que existieron contradicciones que excedían de las consideradas «admisibles» y ausencia de persistencia en la incriminación con posturas «divergentes en aspectos relevantes y trascendentes a efectos penales», destaca.

En concreto, señala el fallo que la menor primero refirió en el centro de salud que había sufrido «manoseo en los genitales», en el servicio de urgencias que padeció «tocamientos sin ningún tipo de penetración» y a la forense le relató que creía «que le tocó los genitales con su mano, pero como estaba forcejeando para evitar que la tocara, no podía afirmarlo con seguridad. Por último, manifestó que había sido «penetrada con uno o dos dedos», tal y como sostuvo también en el juicio.

En este sentido, el informe médico forense detallaba claramente que no había apreciado, pocas horas después de los supuestos hechos, «lesión alguna en la zona genital ni restos de sangre», a pesar de que la denunciante declaró que había sangrado tras el supuesto ataque. Tampoco el estudio de la braguita que llevaba puesta halló restos de sangre o semen y no encontraron presencia de ADN masculino en el cuerpo de la menor.

La forense apreció que las lesiones que sufrió la denunciante no se correspondían con su relato

También, en esta sentencia la Sala de lo Civil y Penal del tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) introduce una sombra de duda que, aún sin ser concluyente, destaca que había que tener en consideración. La localización de las lesiones constatadas por la forense en el cuerpo de la menor y que solo afectaban a sus miembros inferiores, no se correspondían con su relato. En la vista expuso que había sido objeto de puñetazos, cachetones y patadas, así como de un golpe en la cabeza al caer y presión en las muñecas al ser agarrada, pero el informe del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas no detectó ninguna de estas presuntas lesiones al examinar a la menor de edad.

Por último, la menor también refirió que el vehículo tipo furgoneta conducido por el acusado el día de los presuntos hechos tenía una abolladura en la carrocería y que dijo que había visto ese golpe por lo que pudo adivinar que se trataba del coche de su supuesto agresor, pero el mismo había sido reparado previamente como así constaba en una factura aportada de fecha 4 de febrero de 2016.

Por estas «dudas fundadas» de que los hechos hubiesen ocurrido como narró la menor, la Sala estimó el recurso de apelación interpuesto por la representación procesal del acusado y revocó la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Las Palmas el pasado 29 de marzo del año 2021.

Contra este fallo cabe la interposición de recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.