Imagen de la palmera que se desplomó a fines de julio en el parque marítimo de Santa Catalina. / C7

Tres de cada diez palmeras perdidas en 2021 se caen y otras siete son taladas para evitar su desplome

La inspección de las 23.319 palmeras evita el desplome de un 68% de las plantas en riesgo. Este año ha habido 47 talas preventivas y 21 caídas

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

La ciudad ha perdido, en lo que vamos de año, un total de 68 palmeras de diferentes especies y por distintas causas. La mayoría de las bajas en el catálogo de ejemplares de la capital grancanaria -que está compuesto por 23.139 ejemplares de veintiocho especies de todo el mundo- ha sido por talas preventivas (68%), mientras que las caídas han sorprendido a ciudadanos, visitantes y autoridades en veintiuna ocasiones.

Desde 2002, cuando un hombre murió por el desplome de una palmera, el refuerzo de los controles y mantenimiento de las plantas ha evitado nuevos sucesos de este tipo. Aún así, la rutina no es perfecta, por las complicaciones que tiene, y no siempre se detecta a tiempo la gravedad del estado de la palma. Eso explica que tres de cada diez palmeras que se han perdido a lo largo de este año se hayan desplomado sin aviso previo, de acuerdo a un informe elaborado por la unidad técnica de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

A lo largo de 2021 colapsaron veintiuna plantas, tanto como las caídas en todo 2020. En cambio, en las talas sí se ha producido una reducción importante con relación al año anterior: se ha pasado de las 65 contabilizadas en 2020 a las 47 que llevamos en 2021. Se incluyen aquí las dos que hay que quitar de la plaza de España porque no aguantaron el trasplante desde el Cono Sur, motivado por las obras de la MetroGuagua. Ese número de talas representa un descenso mensual medio de un 13% con respecto al año anterior.

El dato

  • De diferentes partes del mundo. Las palmeras presentes en la ciudad vienen de hasta once países distintos. La mayoría (13.210) son canarias o hibridadas, pero hay ejemplares originarios de Australia, Brasil, Madagascar o México.

La concejala de Servicios Públicos, Inmaculada Medina, aseguró en una reciente comparecencia que en el caso de plagas como la del hongo 'Thielaviopsis paradoxa' o la del picudín ('Diocalandra frumenti') «a veces no los puedes detectar hasta que se cae la palmera» y aclaró que «no hay voluntad de talar ni de quitar palmeras».

De los 47 ejemplares que conforman el registro de talas, un total de once presentaba oquedades; otros ocho daban signos de pudrición, en algunos casos asociada a los orines de perros; siete tenían síntomas de fusiarosis, una enfermedad producida por un microhongo; y seis más, por citar las causas más numerosas, presentaban otras fisiopatías de carácter grave.

En cuanto a las caídas, la mitad de los casos están relacionados con afecciones por hongos, que también pueden estar detrás de las que se contabilizan como desplomes por viento (cuatro casos en lo que vamos de año). También hay que sumar aquí las palmeras que caen como consecuencia de accidentes de tráfico. En esta situación se encontraron tres plantas.

Medina explicó que las revisiones a las palmeras consisten en un seguimiento visual de los ejemplares. Solo en el caso de que se detecte alguna anomalía, se pasa a una revisión en profundidad por parte del personal especializado, que presta especial atención a la existencia de heridas, cavidades o la inclinación del estípite. Luego se realiza un análisis auditivo por medio de golpes que se dan con un martillo de goma para tratar de detectar posibles cambios en la intensidad del sonido.

Desde el año 2012 hasta la actualidad, la ciudad ha perdido un total de 950 palmeras, si bien hay que tener en cuenta que cada vez se pierden menos plantas. En el periodo comprendido entre 2012 y 2015 se morían más de cien ejemplares al año, una cifra que no se ha alcanzado con posterioridad. El mínimo se localiza en 2017, cuando solo se dio de baja del catálogo a 52 palmeras.

Desde el gobierno se asegura que cada vez que se pierde una palma, se planta el doble o el triple. Los datos que aporta es que las pérdidas de los 950 ejemplares contabilizados desde hace nueve años, se han compensado con la plantación de 2.406.

Sin embargo, esta cifra choca con el balance general, que en 2020 contabilizaba unas 2.800 palmeras más que ahora.

En la comisión en la que produjo la comparecencia de Medina, los concejales de la oposición Lidia Cáceres (Ciudadanos) y David Suárez (Coalición Canaria) criticaron lo que, en su opinión, es una falta de atención adecuada de las plantas.