Javier Ercilla, Ramón Toubes y Rosa Arellano son los titulares de los juzgados galardonados. / Cober Servicios audiovisuales

Tribunales

Cuando la tecnología se convierte en la mejor aliada de una Justicia ágil y eficaz

Los Juzgados de lo Social 3, 7 y 10 de Las Palmas son galardonados por el CGPJ tras crear y utilizar una aplicación que agiliza la redacción de sentencias

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) reconoció recientemente la labor realizada por los Juzgados de lo Social 3, 7 y 10 de Las Palmas de Gran Canaria, que impulsaron hace más de un año el proyecto 'Optimización de recursos e integración de las nuevas tecnologías. Experiencia desde el año 2017'. Los magistrados titulares Rosa Arellano, Ramón Toubes y Javier Ercilla, por orden numérico, se muestran orgullosos de visibilizar un sistema de trabajo que les ha permitido aumentar muchísimo el nivel de resoluciones dictadas y reducir a la mitad el nivel de pendencia en los procedimientos.

Este proyecto llevado a cabo tanto por los magistrados como los letrados de la Administración de Justicia y los funcionarios, se sustenta en una herramienta informática que aglutina modelos de sentencia que pueden ser redactadas a golpe de clic. «Nosotros llevamos varios años trabajando juntos y tomamos algunos puntos comunes para aplicar en la oficina», detallaba Toubes, que acumula 17 años de carrera profesional en la isla. «Nos pusimos de acuerdo en la forma de ver los procedimientos, con criterios comunes en la forma de tramitarlo todo y lo integramos en un programa obra de mi compañero Javier Ercilla para optimizar la velocidad a la hora de poner una sentencia», explicaba.

  • Rosa Arellano «El nivel de sentencias ha aumentado exponencialmente y hemos reducido mucho el de pendencia».

  • Ramón Toubes «Integramos todo en un programa para optimizar la velocidad a la hora de poner una sentencia».

  • Javier Ercilla «Estamos muy satisfechos y está claro que estos modelos son exportables a otras jurisdicciones».

El propio Ercilla, que lleva cuatro años ejerciendo en Social 10 y es experto en programación e inteligencia artificial, narra como nació la idea después de que pusieran en común los tres magistrados una serie de modelos de las situaciones más habituales con las que se encuentran a diario para poner sentencias sin necesidad de una fundamentación grande como, por ejemplo, rebeldía u oposiciones formales. «En estos procedimientos, creamos modelos automatizados de ese tipo de sentencias, metiendo aquellos datos que no requieren de una fundamentación jurídica como pueden ser una reclamación de cantidad de rebeldía o en oposición formal», explica. De esta forma, «únicamente hay que rellenar elementos puramente repetitivos como el nombre o la antigüedad, el modelo calcula automáticamente la indemnización y luego, el resto de elementos se va introduciendo en una serie de cuadros», detalla. Ya si el fallo judicial «requiere una fundamentación grande», los magistrados lo redactarían como una sentencia formal y no automatizada.

Incluso, el propio CGPJ ha creado un grupo de trabajo en el que figura Ercilla para desarrollar herramientas similares: «Pero nosotros hemos sido pioneros», destaca orgulloso Toubes, que al igual que sus compañeros pertenece a la Asociación Profesional de la Magistratura (APM).

Para Rosa Arellano, que acumula 15 años de antigüedad en su órgano judicial, esta herramienta les permite, «con un pequeño trabajo previo a la celebración del juicio como es ver la demanda y preparar un poco el modelo», poder terminar la sentencia en la sala dentro del mismo acto del juicio.

Los magistrados advierten que ya llevan un año y medio trabajando así y, gracias a esta mecánica, «hemos aumentado el nivel de resoluciones y ahora es muy alto», determina Arellano, que añade un dato revelador: «El nivel de sentencias ha aumentado exponencialmente y hemos reducido mucho el de pendencia».

Sin ir más lejos, cuando Arellano llegó a Social 3 había 1.700 procedimientos pendientes «y ahora lo normal es que, en los tres, haya 300, aunque han subido un poco con la pandemia», argumenta.

Este éxito aglutina una mezcla de decisiones acertadas en cuestiones organizativas y técnicas y todo bajo el ojo clínico en materia de programación de Ercilla y la experiencia y aportación práctica de Arellano y Toubes. «Estamos muy satisfechos y está claro que estos modelos son exportables a otras jurisdicciones», abunda Ercilla, a lo que responde su compañera Arellano que «en la jurisdicción penal creemos que es bastante útil que utilicen estos modelos en los juicios de delitos leves, así como en las cláusulas suelo de civil, etcétera». De hecho, este software ya es utilizado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Telde en los delitos leves con notable éxito.

Un éxito compartido y exportable en tiempos en los que la justicia precisa más que nunca de medios, de ingenio y apuesta por eficacia y eficiencia.

Imagen del software. / Cober

Solventan «los problemas con parches» en las vistas telemáticas

En Las Palmas, donde junto a Madrid y Almería hay una mayor entrada de asuntos de España –1.400 por los 850 recomendables–, estos tres juzgados se unieron para hacer frente a una pandemia que colapsa los juzgados.

«Es complejo y más cuando crearon tres refuerzos externos que aún no se ponen en marcha ni tampoco el Juzgado de lo Social número 11 que también está pendiente», se lamenta Ramón Toubes. «No sirve de nada el esfuerzo que hacemos si las instituciones no nos apoyan con medios», determina el magistrado.

La pandemia supuso «un gran reto al principio para combinar y cumplir las normas sanitarias con la gran cantidad de asuntos suspendidos desde mayo hasta junio que fueron más de 600», destaca Rosa Arellano. «Empezamos a celebrar juicios telemáticos pero nos hemos topado con numerosos problemas técnicos y falta de salas para todas las vistas que queríamos celebrar. Las polivalentes son pequeñas y no podemos guardar los protocolos sanitarios y las salas grandes solo las tenemos disponibles un viernes de cada dos», apunta Toubes.

La forma más ágil para los tres magistrados es señalar los procedimientos de manera telemática que dan respuesta a este problema, «pero el inconveniente es que son voluntarios y las leyes no están adaptadas para este tipo de vistas», avanza Ercilla. «En general las partes son voluntariosas y hacen lo posible para celebrar de forma telemática, pero no son todos. Hay que adaptar los medios técnicos a esta nueva situación y contar con más ancho de banda», sostiene.

Además, apunta Arellano que se precisa de una «reforma legal para que los juicios telemáticos estén previstos en la ley. En el procedimiento laboral tenemos problemas cuando hay que presentar todos los documentos en la propia vista, solventamos los problemas con parches», se queja.