«Se oye cómo caen las piedras»

El temporal que a finales de octubre de 2015 se cebó con la capital grancanaria provocó entre otros daños desprendimientos en un talud de la calle Taidia, en el barrio de El Fondillo, que obligó a cerrar la vía al tráfico. Un año y ocho meses después los vecinos siguen esperando una solución pues el problema continúa. «Se oye cómo caen las piedras», aseguran.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

«Trancaron esto y adiós Pampa mía». Así resume Pedro Ojeda el año y ocho meses que lleva cerrada al tráfico la calle Taidia, en la que reside desde hace más de cuatro décadas. Este vecino de El Fondillo explica que el temporal que azotó la capital grancanaria a finales de octubre de 2015 provocó desprendimientos en un talud que dista solo unos metros de su vivienda y que el Ayuntamiento procedió a vallar la zona. Desde entonces aguarda una solución que no llega.

«Cuando cayó la piedra más grande, que hizo un hoyo en la carretera, tuvo que venir una grúa a partirla en dos para poder llevársela», rememora. Apunta que «hizo un estruendo tremendo» y teme que esta situación vuelva a producirse porque afirma que los desprendimientos no han dejado de sucederse. «Si llegan a las casas, rompen», apunta mientras señala la huella con la que una de esas rocas marcó la fachada de sus residencia.

«Esto es un sinvivir» explica Concepción Martín, esposa de Pedro, que confirma que desde su casa «se oye cómo caen las piedras». Se queja de que haya transcurrido tanto tiempo sin que se hayan tomado medidas. «Hasta que no pase una desgracia no harán nada», comenta con pesar pues recuerda que «son muchas las personas que vienen por aquí a caminar, y un día cae una piedra y Dios nos libre».

Esta vecina de la calle Taidia, que nació en la parte alta de El Fondillo, lamenta que el cierre de la vía se haya prolongado tanto tiempo porque «la guagua ya no pasa por aquí y la gente tiene que ir a cogerla más abajo. Tampoco se puede dejar el coche y ahora aparcar es un follón».

Además, critica la manera de responder del Consistorio en este asunto. «Esto es como el tercer mundo, pero nosotros pagamos nuestros impuestos y la verdad es que parece que estamos muy lejos de Las Palmas», indica.

Pedro también cuestiona la actuación municipal porque considera que se escuda en que el talud es de titularidad privada. «Son varias propiedades y el Ayuntamiento dice que tiene que aparecer la gente para que arreglen esto».

Sin embargo, entiende que hoy en día existen muchos medios para localizar a esos propietarios y obligarles a cumplir con su obligación.