Solo la exposición de los fotógrafos que realizan la cobertura de la fiesta recuerda al carnaval en el Parque. / ARCADIO SUÁREZ

Santa Catalina registra pérdidas del 80% por la ausencia de carnaval

Los negocios del epicentro de la fiesta sufren el impacto de quedarse sin unos ingresos que les permiten mantenerse el resto del año

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

La capital grancanaria tendría que haberse despertado hoy con la resaca de haber vivido este sábado su gran cabalgata y con la mirada puesta en la celebración del cortejo que durante la tarde acompañaría a la sardina hasta la playa de Las Canteras para proceder a su quema, acto con el que se despediría la fiesta de la ciudad hasta el próximo año.

Sin embargo, la pandemia generada por el coronavirus ha imposibilitado su celebración al ser incompatible con las medidas impuestas por las autoridades sanitarias para tratar de frenar los contagios.

La decisión del Ayuntamiento de suspender la presente edición de la cita atendiendo a la crisis sanitaria actual ha dejado a muchos carnavaleros con la magua de no poder disfrutar de su fiesta más esperada, pero sobre todo ha supuesto un varapalo para los negocios que durante las tres semanas en que discurren los diferentes actos hacen su particular agosto.

«Santa Catalina es el epicentro del carnaval, y si para el comercio la Navidad y Reyes son la época más fuerte y lo que les mantienen todo el año, en esta zona es el carnaval», explica Angélica Rodríguez, gerente de la Asociación de Empresarios Santa Catalina, que no duda en situar en «un 80%» las «pérdidas» que han registrado las empresas de esta zona de la ciudad.

Asegura que la situación que viven muchos de los empresarios de la restauración es tan complicada que «hay negocios que solo abren viernes, sábados y domingos».

Añade que los hay que «empezaron con mucha ilusión tras el confinamiento» pues confiaban en que las circunstancias mejorarían e incluso «sacaron a todos sus empleados del ERTE». Pero apunta que ante el hecho de «solo abrir tres días y con la mitad de los clientes», se han visto en la obligación de «volver a meter a esos trabajadores en el ERTE otra vez».

Comenta que la actividad en algunos locales en el mejor de los caso solo les permite cubrir gastos, pero que hay establecimientos que viven una situación más difícil aún.

Así, señala directamente al comercio, ya que afirma que es un sector que ha sentido de manera significativa la falta de turistas. Pues recuerda que «la gran venta y el servicio se hacía con los cruceristas, ya que venían hasta 7.000 personas al día».

Señala que ahora «no tenemos nada», pues «no vienen cruceristas y los que vienen lo hacen en grupos burbuja», pero tampoco cuentan con los «viajes del Imserso», otro sector muy activo en lo que a compras se refiere, ni reciben «turistas peninsulares o del sur» de la isla. Añade que «muchos hoteles están cerrados y no hay congresos», por lo que «tenemos que vivir con el público de aquí».

Una suma de factores que ha repercutido en la actividad comercial. Y pone como ejemplo el caso concreto de una empresaria que ha de hacer frente a un alquiler de 1.300 euros cuando sus ingresos de los últimos tres meses han oscilado entre los 1.200 y los 900 euros.

Apunta que la situación es insostenible para unos establecimientos que deben seguir afrontando los pagos no solo de las rentas sino de los correspondientes impuestos, lo que en no pocos casos les ha abocado al cierre.

En concreto, comenta que el censo que ha realizado desde la entidad empresarial que representa a 364 establecimientos de esta parte de la capital, revela que son «78 los negocios que han cerrado en el curso del año».

Rodríguez comenta que «el momento es difícil» y «estamos bajo mínimos», debido a que las restricciones de aforo también condicionan el poder seguir abiertos. «No todos los negocios han podido poner terrazas», explica. Dice que muchos se han visto limitados por el espacio disponible y que los establecimiento de vías principales resisten mejor.

Son los negocios que han bajado la persiana en el entorno del parque de Santa Catalina en el último año, según el censo realizado por la asociación que representa a 364 negocios de esta zona de la ciudad.