Santa Catalina engordará su asfalto

La inyección de hormigón que se empleó para quitar los baches en el intercambiador de Santa Catalina en el mes de agosto se ha revelado ineficaz. Solo nueve meses después de la reparación, los socavones han vuelto a reaparecer, haciendo temblar las guaguas que usan esta infraestructura

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Pocas experiencias ofrece esta ciudad tan próximas a un terremoto como cuando la guagua se adentra en el intercambiador de Santa Catalina. La reaparición de los baches que fue acometida el verano pasado permiten determinar que la actuación de urgencia no ha servido para solucionar el problema, lo que obliga al Cabildo de Gran Canaria a cambiar de estrategia y desalojar todas las líneas de guaguas de la estación en algún momento del mes de junio.

El consejero de Transportes de la institución insular, Francisco Trujillo, explicó que la solución adoptada no dado los resultados esperados y los baches, que hacen temblar las guaguas hasta extremos insufribles para los viajeros, han vuelto a aparecer.

«Hicimos una prueba con un hormigón especial, se rellenaron todos los socavones y se cambió la base metiendo también hierro pero las guaguas han acabado por comerse todo», aseguró el responsable insular de transportes, «nos habían garantizado que se trataba de un hormigón infalible, pero tampoco ha sido capaz de soportar el nivel de desgaste que tiene la vía».

En agosto se acometió una obra de urgencia porque el estado de deterioro era tan avanzado que ya había salido a la superficie el mallado que sustenta la carretera.

Sin embargo, nueve meses después, los socavones han vuelto a aparecer con la misma gravedad, en especial en la rampa de salida del intercambiador de Santa Catalina

«Este asunto es un dolor de cabeza permanente», reconoce el consejero de Transportes del Cabildo de Gran Canaria, «estamos ante una situación compleja» que requiere un cambio de enfoque en la aproximación a este problema.

Así, Francisco Trujillo aclaró que lo que se va a hacer es levantar todo el pavimento sobre el que ruedan las guaguas en el intercambiador de Santa Catalina y «meter la máxima cantidad de asfalto posible para que podamos conseguir una mayor duración».

El consejero detalló que el problema se concentra, de manera especial, en la rampa de salida porque allí el desgaste es mucho mayor debido al efecto de la tracción trasera de las ruedas. «Cuando llegan a la rampa, meten las marchas cortas y las ruedas traseras empiezan a excavar», sentenció el consejero insular de Transportes.

Una obra de este calado obligará a desplazar las paradas de ocho líneas de Guaguas Municipales y a modificar el trazado de siete más en sentido Puerto.

También afectará a Global, que de acuerdo a los datos facilitados en agosto, tiene en Santa Catalina la base de operaciones de nueve líneas.

El consejero de Transportes del Cabildo de Gran Canaria, Francisco Trujillo, aseguró que el calado de la obra de reparación de los baches es tal que «tendremos que tener cerrado el intercambiador de Santa Catalina de una semana a diez días».

Para hacerse una idea de lo que representa el nuevo proyecto baste decir que en la reparación anterior solo hubo que cerrar el equipamiento durante un fin de semana.

En principio, Trujillo confía en poder acometer la obra en el mes de junio, tras una reunión de coordinación con Guaguas Municipales y Global para decidir dónde localizan las paradas y cómo distribuyen los servicios en tanto dure la reparación.

Desde el comité de empresa de Guaguas Municipales, Rafael Marrero resaltó la necesidad de arreglar estos desperfectos lo antes posible porque representan «una gran molestia tanto para los usuarios como para los conductores, por no contar el impacto que pueden tener en los vehículos».

La obra no está presupuestada todavía.