Imagen del colegio Martín Chirino donde da clases el profesor investigado. / juan carlos alonso

Un profesor del CEIP Martín Chirino, investigado por abusar de una alumna

La niña de cuatro años describió cómo su maestro de gimnasia le tocó la vagina. No ha sido suspendido aún, aunque ahora está de baja

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Un juzgado de la capital grancanaria investiga a un profesor de educación física del Centro de Enseñanza Infantil y Primaria Martín Chirino, en Siete Palmas, por haber abusado presuntamente de una alumna de cuatro años. La menor refirió a sus padres y a los médicos que la exploraron que su maestro le había «pegado en la mano, cabeza, barriga y pie», y además le había «tocado el chochete». El individuo, que negó los hechos, no ha sido aún apartado de forma cautelar de sus funciones docentes por parte de la Consejería de Educación a pesar de la gravedad de los hechos denunciados, aunque ahora se encuentra de baja médica y no acude al centro educativo.

Los hechos, según adelantó la Televisión Canaria, se remontan al 4 de marzo de este año, cuando el Grupo de Investigación de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Judicial recibió un aviso de que se encontraba una menor en el Materno Infantil que refería haber sufrido tocamientos por parte de su profesor de gimnasia en el CEIP Martín Chirino. Los agentes desplazados se entrevistaron con sus padres, quienes les contaron que, al ir a buscar a la menor al colegio, «les manifestó que el investigado se había «enfadado con ella y le pegó en la mano, cabeza, barriga y pie, que le quitó toda la ropa y le tocó sus partes» cuando se encontraba a solas con él. También detallaron cómo la niña les dijo que «se tuvo que vestir solita» ya que la «dejó desnuda».

En el mismo sentido, los médicos que la exploraron narraron que al principio estaba «muy cerrada y retraída» y «cabizbaja», pero que se fue abriendo y les relató los mismos hechos. Se sorprendieron mucho cuando le bajaron «ligeramente el pantalón» para ver si tenía lesiones de algún tipo y comprobaron que tenía las braguitas al revés. Al preguntarle a su madre por esta circunstancia, también se quedó perpleja puesto que la había vestido ella y se las había «puesto bien antes de salir de casa», expuso.

Al explorar a la menor encontraron que tenía su ropa interior del revés. La niña no ha vuelto al colegio desde el día de los presuntos hechos

Al preguntarle a la menor si le había introducido algún objeto en sus genitales, la niña le dijo a su madre que sí «un dedo» y que le «dolió mucho» -mientras se tocaba sus partes-, detallando a su vez que era «la primera vez» que le ocurría un hecho similar. Los agentes identificaron al profesor y a los responsables del centro.

Negó los hechos

El maestro, que no quiso declarar ante los agentes, fue requerido por la autoridad judicial y narró que ese día estuvo «en todo momento» acompañado de otra profesora y que no se quedó «con ningún niño después de clase», negando haber cometido ningún tipo de abuso sexual.

Otra compañera manifestó al magistrado que, tras conocer los hechos, los había comunicado a la inspectora de Educación y que «no me habían dado ninguna instrucción» al respecto, además de que no tenía «ningún tipo de instrucción sobre cómo actuar en este tipo de casos», declaró.

Por su parte, la directora y jefa de estudios del centro, manifestaron que no tenían conocimiento de los hechos denunciados, que el profesor llevaba desde 2014 en el centro y que hay cámaras de seguridad en el centro «pero nunca han funcionado», estando «a la espera de que la Consejería las arregle».

Por último, un miembro del AMPA destacó que sí había recibido quejas del investigado por su «apariencia física» y malos «hábitos de higiene».

Tras las primeras diligencias practicadas, tanto la acusación particular como la Fiscalía interesaron que fueran citados a declarar como testigos los doctores que atendieron a la menor en el Materno Infantil, a la forense que la exploró y a la madre de una alumna del mismo colegio que también había manifestado que el profesor, presuntamente, le había tocado sus glúteos. Todo ello unido a la petición de que se adoptaran medidas cautelares como la prohibición del investigado a aproximarse a la menor y a los lugares frecuentados por ella, como es el propio colegio al que dejó de acudir desde el día de los hechos. La autoridad judicial denegó dichas peticiones, a la espera de que una psicóloga forense se entrevistara con la niña a efectos de llevar a cabo una valoración de su testimonio.

«Hay otros alumnos que han podido pasar también por esto y, si es así, tienen que dar el paso y denunciar», dijo la madre de la menor

La acusación particular interpuso un recurso de reforma al que se adhirió la fiscal oponiéndose a esta negativa al interpretar que no se estaba velando por la «protección de la víctima» que se había visto «privada de su vida cotidiana por no poder acudir al centro escolar por ser alumna del investigado y no haberse tomado por parte del centro educativo y la Consejería», una «medida que proteja» a la menor. La fiscal calificó de «pertinentes y muy atinadas» las diligencias solicitadas y que no había «razón para demorar las mismas ni condicionarlas a la declaración de la menor». El instructor desestimó estos recursos insistiendo que «el investigado y la menor aparentemente no estuvieron solos en ningún momento, lo que hace muy difícil que se produjeran los hechos tal y como se describen».

Hay que destacar que el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses emitió un informe en el que «se detectó» la presencia de ADN masculino en la región perineal de la braga de la víctima, por lo que se está a la espera de que se analice el ADN del investigado a ver si son coincidentes.

Medida, que no condena

La letrada de la acusación particular, Laura Rubio, manifestó que «hablamos de una persona que se dedica a educar a menores y el testimonio de una niña de cuatro años que cuenta y escenifica lo que sucedió, no es difícil de creer». Insistió en que «una medida cautelar no es una condena» y, preservando la presunción de inocencia, «se debe de aplicar en este tipo de casos», declaró.

Mientras, la madre de la menor apuntó que «hay otros alumnos que han podido pasar también por esto y, si es así, tienen que dar el paso y denunciar», dijo.