Por qué se atasca esta ciudad

No es una ciudad especialmente mala para la seguridad vial. Como promedio, cuatro coches cada día se ven involucrados en accidentes de tráfico. Sin embargo, su incidencia en la circulación es más que seria. Los atascos se han convertido en una respuesta habitual de la capital ante cualquier disrupción mínima de la normalidad.

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

Un atasco es como la fiebre. Indica que algo no va bien. En el caso de la capital, apunta a una sobresaturación de las vías del que es un buen ejemplo la circunvalación: desde que se abrió la cuarta fase, primero Piletas, luego el campus universitario y ahora Las Mesas sufren casi a diario congestiones que atrapan a miles de vehículos.

La planificación de la red de carreteras no ha sido especialmente buena: la capital sigue esperando por una solución para Torre Las Palmas y Belén María; la cuarta fase de la circunvalación se abrió sin solucionar los accesos a Tafira y sin contemplar el problema que se generará con la apertura del centro comercial Los Alisios, en Tamaraceite, a partir del mes que viene; y las entradas a Siete Palmas no se dimensionaron para acoger la gran afluencia de tráfico que conlleva un partido de la UD Las Palmas o un gran concierto.

Con este cuadro médico, cualquier imprevisto provoca una embolia en el enfermo, un atasco del que a veces cuesta recuperarse. Le ha pasado ya cuatro veces esta semana y el resultado es el mismo: la congestión.

A ello se une el propio estado de las carreteras, con un asfaltado más que deficiente en algunos de los trayectos más transitados, como ocurre con la GC-1. «Hay muchos baches», recuerda el delegado de UGT, José Antonio Alonso, «el mal estado del asfalto de la autovía, en especial en la zona Puerto, hace que disminuya mucho la velocidad como consecuencia de los socavones».

¿Pero todo es atribuible a la red de carreteras? ¿O influye también la gestión que se hace desde las instituciones?

La directora general de Seguridad del Ayuntamiento, Eulalia Guerra de Paz, detalla que cada mañana hay en la ciudad un centenar de agentes operativos, de los que un 30% se destina a labores de regulación y control de tráfico. Para ella, en general la ciudad sufre menos atascos que antes, aunque asegura que la alta intensidad circulatoria -en especial en la zona del istmo- genera retenciones a la fuerza cuando se produce un accidente o una avería.

Sin embargo, desde los sindicatos no se tiene esta percepción. El representante de CC OO en la Policía Local, Iván Jiménez, recuerda que «tendríamos que ser 985 agentes, cuando en realidad somos 512». Para él, una posible solución sería poder incorporar los nueve agentes de movilidad que están en la lista de reserva y proporcionarles ciclomotores para que se desplacen, ya que en estos momentos un coche los va dejando por distintos puntos de la ciudad. Jiménez, además, denuncia el mal estado de conservación de los medios materiales de los guardias. «Hace poco, un compañero tuvo que cambiar de moto tres veces en una mañana porque ninguna funcionaba bien», lamenta.

Luego hay que contar también con la propia vida de ciudad. En estos momentos, la coincidencia de obras como la de MetroGuagua en Pío XII o la de la salida a la avenida marítima desde Rafael Cabrera también complican la circulación. Y más cuando no suele haber un dispositivo policial especial en estos puntos sensibles, tal y como denuncia CC OO.

«Y se empeorará con el cierre de Primero de Mayo cuando empiece el arreglo del aparcamiento de San Bernardo», señala Alonso.

Otros medios

Para el representante del sindicato USPB, Víctor García, «el problema principal es que ante un accidente en las vías, no tenemos grúas para despejar la carretera lo antes posible ya que Sagulpa no nos presta ese servicio y hay que llamar al seguro del coche accidentado y esperar a que manden una grúa, por lo que puede tardar horas en aparecer, como ocurrió este martes».

Eulalia Guerra de Paz reconoció que esta propuesta se podrá elevar a la próxima reunión de la Mesa del Tráfico.

La directora de Seguridad hizo estas declaraciones tras reunirse con la Delegación del Gobierno, con la que acordó la firma de un convenio con la Dirección General de Tráfico y el Cabildo de Gran Canaria que permitirá mantener la actividad de la Policía Local en las vías de titularidad autonómica, como la circunvalación. «La Policía Local y los agentes de movilidad seguirán haciendo lo mismo y notificarán las infracciones, pero la gestión de las sanciones será de la administración correspondiente», aseguró. El lunes comienza el trabajo de redacción del nuevo convenio.