Pautas para sentirnos mejor frente al aislamiento que impone el Covid-19

Prácticas sencillas como realizar las comidas en grupo, evitar la sobreexposición a la información o hacer manualidades pueden ayudar a sobrellevar el confinamiento. El psicólogo Oswaldo Martín plantea recomendaciones para aliviar la tensión

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA

El confinamiento puede suponer una reto a nuestro bienestar emocional. Pero hay técnicas y prácticas que pueden ayudar a aliviar la situación y sobrellevar el encierro. «Mantener el día a día con un mínimo de estructura, horarios más o menos estables y realizar las comidas en grupo» es el primer consejo que formula el psicólogo Oswaldo Martín ( http://psicologiaenlaspalmas.com). Y junto a ello, dosificar el flujo de información sobre el Covid-19. «Un tiempo prolongado recibiendo mucha información monotemática minará tus fuerzas, empeorará tu estado anímico y produce embotamiento mental», expone. Para él, «es preferible leer prensa escrita porque tenemos más control sobre los contenidos». El psicólogo calcula que con diez minutos al día de noticias y veinte en redes sociales son suficientes para conocer lo más relevante.

«Revisar el calendario y contar días es lo contrario a lo que necesitamos para sobrellevar este tiempo, pues el peso recaerá en lo que falta en lugar de lo que ha transcurrido», explica este experto. Considera normal echare en falta actividades, personas o incluso la rutina. En estos casos también se puede pensar en los cambios que nos gustaría llevar a cabo cuando salga. «Anótalos», recomienda, «haz una lista de lo que quieres hacer en cuanto sea posible. Así tu cabeza no tendrá que retenerlo. Esto reduce el estrés mental».

En cuanto a los niños, Oswaldo Martín dice que puede recurrirse a cuentos o a dibujos para explicarles lo que está ocurriendo, según la edad. Y también apunta que hay muchos recursos para ello en internet y en webs de pedagogía.

Tan importante como eso, resulta «buscar al sol» pues se trata de un activador vital y un antidepresivo natural, además de que nos ayuda a sintetizar la vitamina D.

El siguiente objetivo que debemos plantearnos es ocupar el tiempo realizando actividades físicas, mentales, emocionales y espirituales, que pueden ser compartidas por adultos y niños.

En el plano físico, el psicólogo recomienda estiramientos, ejercicios simples, el uso de útiles de gimnasia que tengamos (bici estática, pequeñas pesas....) o juegos de consolas para entrenamiento. Además, aconseja comer sano -sin grasas, azúcares industriales y sin abusar de carbohidratos- para tener más energía y lograr que la mente funcione con más lucidez.

Desde una perspectiva mental, no solo hay que realizar tareas laborales o escolares, sino que también pueden iniciarse cursos online, manualidades tradicionales o pasatiempos para mantenerse activos.

En lo referente al aspecto emocional, Martín subraya la necesidad de comunicarse con los demás, para lo que apuesta por las llamadas o videollamadas antes que por los mensajes. Y esto se completa con la práctica de relajaciones básicas con respiraciones sencillas, pues tienen un efecto tranquilizador y permiten mantener el equilibrio emocional.

Vinculado a esto, también aconseja el rezo para las personas religiosas o las meditaciones breves. «Si vives con más personas, busca un espacio diario para estar en soledad. El contacto continuado con los demás puede generar la sensación de agobio o de estar expuesto permanentemente. Esto genera ansiedad e irritabilidad. Si lo necesitas, quédate a solas 30 minutos. Es un espacio individual y exclusivo para ti: respira, descansa, escucha tus discos preferidos, llora... Llena ese tiempo como quieras. Es tuyo», asegura Oswaldo Martín.

Para aquellos que se derrumban momentáneamente, el experto pide que recuerden eventos de sus vidas en los que fueron capaces de resistir. «¿Qué te hizo llegar al final? ¿Cuál fue el recurso que te lo permitió? Rescátalo. Ese eres tú. Tráelo de vuelta y úsalo ahora».

Y si se necesita ayuda, el consejo es «poner nombre» a lo que nos hace sentir mal. «Ponerle un nombre es la mitad del camino para gestionarlo. Exprésalo del modo que prefieras: escribe, pinta, toca un instrumento, háblalo con las personas de más confianza», propone, «seguramente están sintiendo algo muy parecido y compartirlo les aliviará mutuamente». Hay que decir: «Me siento mal por...» y luego escoger bien a la persona a laque se pide ayuda.

El confinamiento también puede hacer brotar sensaciones nuevas ya que se trata de una situación inédita. Y lo que hay que hacer en estos casos es aceptarlas.

En este panorama pueden surgir pensamientos sobre el sinsentido o la inutilidad de la espera. Frente a ellos, Martín plantea hacer una lista «de todo aquello que quieres que permanezca en tu vida», sean personas, bienes u objetos. «Desde tus hijos o tu padre hasta el privilegio de tener ambas piernas o ver el mar a diario», expone, «son tus tesoros vitales y ahora hay que hacerlos presentes porque servirán de ancla con la realidad. Tu vida no se ha parado. Lo que se ha detenido es la actividad fuera de casa».

Si a pesar de todas estas pautas, se necesita ayuda profesional, contacte con psicólogos. Siguen ahí, aunque no presencialmente.