Sergio Melián recoge el local que ha regentado desde que acabó la pandemia. / C7

«El negocio funciona, pero sin terraza tengo que cerrar»

Sergio Melián clausura el pequeño restaurante que regentaba porque no puede regularizar la terraza. Solo un 5% de las peticiones recibe luz verde

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Desde el pasado lunes, las terrazas exprés que proliferaron en Las Palmas de Gran Canaria para dar un respiro a la hostelería durante la pandemia de covid-19, se quedaron a la intemperie. Ya no hay norma que las ampare. La única alternativa que tienen ahora los propietarios de bares y cafeterías que no hayan recibido el permiso por parte del Ayuntamiento es la devolución del suelo público.

Desde el servicio municipal de Edificación y Actividades se informó, a través de un portavoz autorizado, de que « los que no tengan autorización, tendrán que retirar la terraza, y los que están pendientes, también, y solo la pueden volver a instalar cuando reciban el permiso».

Sin embargo, las normas no suelen modificar inercias de modo inmediato. Y muchas de las terrazas se mantienen en la ciudad sin autorización.

Sergio no puede mantener la cafetería

Para otros, la retirada de la terraza supone una sentencia de muerte. Sergio Melián, propietario de Tigot Gastro & Café, un pequeño negocio de la calle General Bravo, no solo quita las mesas y sillas de esta calle peatonal, sino que se ve obligado a echar el cierre definitivo.

«El negocio funciona pero tengo que cerrar», comenta apesadumbrado, « la terraza era lo que funcionaba porque la gente ya no quiere consumir dentro».

Solo tenía cuatro mesas. Dice que jamás había recibido ni una queja ni una denuncia por parte de los vecinos. El café solo servía comidas de 12.30 horas a 16.30 horas. Y las mesas estaban en una calle peatonal que mide casi seis metros de ancho.

Sin embargo, por estar en un edificio antiguo y estrecho, la cafetería no cumplía la ley de accesibilidad y eso lastra la posibilidad de obtener permiso para la terraza. «La incongruencia es que no me permitan la terraza pero sí me dejarían mantener el negocio abierto solo con el servicio en el interior y sin cumplir los mismos requisitos que me piden para la terraza», expuso, «en mi opinión, sería más justo que me quitaran la licencia de la actividad que me digan, en su lugar, que puedo seguir trabajando pero sin terraza».

Abrió al acabar la pandemia

Él fue de los que arriesgó. Tras muchos años de trabajo en las cocinas, justo después del confinamiento se aventuró a poner su propio negocio con la ayuda económica de familiares y amigos. «Busqué un sitio pequeño con la esperanza de tener una terraza», explicó, pero el Ayuntamiento rechazó su petición.

Solo la terraza exprés le ha permitido mantener el negocio y contratar a una persona. Pero ahora la imposibilidad de tener un pasillo de 1,8 metros de ancho para que una persona en silla de ruedas pueda darse la vuelta condenan este negocio.

Sergio Melián ha decidido quitar la terraza por coherencia. «Aunque nadie ha quitado las terrazas, tengo que cumplir las normas», aseguró este restaurador, que ahora debe buscar otro emplazamiento si quiere mantener su forma de vida.

Las exigencias que condicionan el mantenimiento de las terrazas en la capital grancanaria han hecho que muchos hayan desistido de presentar sus peticiones de regularización y dan la razón al alcalde de la ciudad, Augusto Hidalgo, cuando en mayo adelantó que la inmensa mayoría no podría seguir.

Hay que recordar que las terrazas deberán alejarse 1,8 metros a contar desde las fachadas y nunca podrán ocupar más del 50% del espacio público total de cada zona.

El mantenimiento de estos requerimientos generales casi ha dejado sin efecto el cambio de la ordenanza que se aprobó a principios de año y que suponía la eliminación de la exigencia de contar con una «ordenación singular que posibilite la instalación de tenazas en zonas peatonales y espacios públicos de especial configuración».

Menos de un 1% continuará

Esto se hace patente en el escaso número de peticiones de regularización de terrazas exprés que han llegado al Ayuntamiento. De las casi quinientas terrazas que se montaron en la ciudad al abrigo del permiso tácito de la pandemia, solo 78 han solicitado autorización desde que en enero se abrió el proceso de regularización municipal.

Y de ellas, el Consistorio autorizó un total de cuatro. Esto supone la continuidad de menos de un 1% del total. Si se atiende al número de peticiones de regularización, las permitidas suponen un 5%,

Esta cifra puede incrementarse algo porque todavía hay 33 peticiones que están en plena tramitación. Según los datos aportados por el Consistorio capitalino, de las 78 solicitudes, hay seis que todavía están pendientes de la apertura del expediente y 27 más aguardan la emisión de un informe técnico o jurídico.

El Ayuntamiento dice que todavía pueden pedir el permiso

La sección municipal de Actividades ha denegado el permiso a otras 24 peticiones. A ellas se sumarán en breve 17 más que todavía están dentro del plazo para denegar o archivar.

En todo caso, desde las oficinas municipales se asegura a este periódico que aunque el plazo de retirada de las mesas y sillas acabó el pasado 4 de julio, se puede seguir pidiendo permiso para tratar de regularizar el máximo número posible.

A pesar de ello, las terrazas que mantengan la ocupación del espacio público sin el permiso correspondiente se enfrentan a una sanción cuyo importe puede ir desde los 1.501 euros a los 3.000 euros.

Hay que recordar que la ordenanza municipal reguladora de la instalación de terrazas en suelo de uso público considera como una infracción muy grave la instalación de mesas y sillas en las calles sin autorización.

Además, recuerda el texto normativo, «se podrá exigir a los infractores la reposición de la situación a su estado originario y la indemnización de los daños y perjuicios ocasionados, en su caso».

Vuelta a la normalidad

El presidente de la Asociación de Empresarios de Bares, Cafeterías y Restaurantes de Las Palmas, Fermín Sánchez, reconoce que «todavía hay muchas» terrazas que siguen ocupando espacio público bajo el paraguas del calificativo de exprés.

En relación a su retirada, Sánchez dijo que le parecía «lógico ya que la pandemia ha pasado y todos debemos jugar el partido en igualdad de condiciones». Se refiere al hecho de que se puede dar el caso de la convivencia en una misma calle de una terraza habitual, que paga sus impuestos, y otra exprés, que no lo hace.

«El Ayuntamiento ha ayudado mucho a reflotar los negocios», añadió, «la ordenación ahora debe cumplir la legalidad».