La terraza del Julio Navarro derribada

El Ayuntamiento capitalino lleva a cabo el derribo de la cubierta de la terraza de las piscinas Julio Navarro, una estructura que se encontraba seriamente deteriorada y que sufrió desprendimientos el pasado mayo. La actuación cuenta con un presupuesto de 75.000 euros y estará concluida a mediados de septiembre.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

La terraza que se ubica sobre los vestuarios de las piscinas Julio Navarro y Roque Díaz sufrió el desprendimiento de varias planchas de su cubierta el 17 de mayo. El fuerte viento que ese día se registró en la ciudad hizo mella en una estructura que se encontraba en muy mal estado, como certificaron los bomberos que acudieron a la zona a la llamada de la dirección del Club Natación Las Palmas, que desarrolla su actividad deportiva en éstas instalaciones, en el informe que realizaron y remitieron al consistorio.

Los agentes del cuerpo de seguridad, que procedieron a retirar las planchas caídas y a asegurar la zona, recomendaron el derribo de la estructura en su totalidad, certificaron fuentes municipales en su momento.

Dado que las instalaciones pertenecen a Patrimonio, fue éste el departamento que se comprometió a tirar lo que en su día fue un espacio destinado a acoger diferentes celebraciones, por vía de urgencia.

Los trabajos finalmente comenzaron el 16 de agosto, una vez que se dispuso de la partida de 75.000 euros necesaria para acometer unos trabajos que se van a prolongar hasta mediados de septiembre y que se han adjudicado a la empresa Naranjo 21 Construcciones SL.

La actuación que se desarrolla comprende la demolición de la cubierta y de los laterales de la terraza, así como la de un antiguo acceso a la misma realizado en madera, informan fuentes municipales.

Una vez concluido el derribo se procederá a impermeabilizar el suelo ya que bajo el mismo se encuentran los vestuarios de la instalación deportiva, que han venido sufriendo repetidas filtraciones.

Por último, se pondrá una cancela y una barandilla alrededor de una estructura a la que no se dotará de una nueva cubierta, sino que se dejará abierta. Además, una parte del techo, que contiene amianto, será retirado por una empresa especializada.