Los representantes de Los Gambusinos disfrutan del primer premio. / C7

«Es como jugar en el patio con los niños grandes»

Los Gambusinos se convierten en la primera murga que se lleva el primer premio de interpretación fuera de Gran Canaria

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de gran Canaria

Fuera complejos. La murga Los Gambusinos llegó de Fuerteventura con la idea de disfrutar, divertirse y divertir. Nos les afectó ni el cambio de isla, ni el maratón de vuelos que vivieron sus componentes, ni siquiera el escenario del parque de Santa Catalina, al que veían siempre desde la televisión de casa y al que se refieren como «un templo». La primera vez que cruzaron el charco para participar en un concurso dieron muestras de un nivel superlativo: no les hizo falta arrogarse en portavoces del pueblo, ni criticar a otros grupos, ni pregonar el esfuerzo -indudable- de cantar el carnaval. Unas voces como un cañón, una puesta en escena fresca y una apuesta por el humor bastaron para que Los Gambusinos pasaran a la historia como la primera murga de otra isla que gana el concurso de la capital grancanaria.

No es falsa modestia cuando resumen sus sensaciones tras obtener el primer premio de interpretación. «Es como la primera vez que vas a jugar al patio con los niños grandes», explica Antonio Jiménez, secretario de Los Gambusinos, una agrupación que tiene 58 componentes y que fue fundada en el año 2001.

Tampoco es pudor lo que les lleva a reconocer la sorpresa que les causó el veredicto del jurado. Y, en especial, todas las reacciones posteriores. Los teléfonos no han parado de sonarles con llamadas procedentes no solo de Fuerteventura, sino también de otras partes del archipiélago. «Ha sido como un portazo en la cara», prosigue Jiménez, «todo ha sido muy emocionante porque te llega el cariño de Fuerteventura, que ha sido bestial, y también de Gran Canaria». El secretario de Los Gambusinos confiesa que «no sabíamos que una murga fuese capaz de concentrar tanto cariño, tanto sentimiento, y que nuestro papel sirva para que la gente se olvide por un rato de toda la información negativa que nos rodea en estos momentos».

El equipo que dirige Ayose Sarabia todavía no ha tenido tiempo de digerir un éxito tan arrollador como el labrado en el istmo de La Isleta. Hay que tener en cuenta que Los Gambusinos no solo obtuvieron el primer premio de interpretación del concurso de murgas de Las Palmas de Gran Canaria, sino que también acapararon el premio Benito Falcón, que es concedido al grupo con la mejor puesta en escena y presentación; y también el tercer premio de vestuario, por su alegoría 'El gambuesquimal vuelve al carnaval y veinte años después, todo sigue igual'. Todos estos galardones se resumen en cuatro palabras: «Estamos encantados de la vida». Pero también están manejando el éxito con cuidado «porque se nos hace grande, somos una murga tranquila, humilde, que hemos asistido a encuentros en Gran Canaria, en Tenerife y en Lanzarote, y aunque nunca nos hemos sentido inferiores, esto nos coge de sopetón».

La murga decidió participar en el carnaval capitalino cuando se confirmó que no se iba a celebrar el concurso en Fuerteventura. «Cuando surge la posibilidad de que el acto se mantuviera en Las Palmas de Gran Canaria, pensamos que era una opción viable para no dejar que esto se muriera, que el mundo de la murga no decayera por el miedo a la pandemia», indica el secretario de Los Gambusinos. Así, y a pesar de que no había habido mucho contacto entre los miembros como consecuencia de las restricciones por el covid, la junta directiva sometió a votación la posibilidad de cruzar de isla. Y la respuesta fue unánime.

Con el apoyo del Cabildo de Fuerteventura y las concejalías de Festejos de Puerto del Rosario, Pájara y Betancuria, el desplazamiento fue más sencillo, pero aún así las obligaciones que conlleva ganar el concurso de murgas -deben estar en la gala de la reina que se celebra el viernes que viene- suponen un gran esfuerzo, como mínimo económico, pero también familiar y profesional, para estos murgueros.

La euforia del domingo no ocultaba su cansancio. Aparte de la tensión propia de la competición, tuvieron que viajar a Gran Canaria en la mañana del jueves para participar en la fase y volver a su isla en el primer vuelo del viernes. Y el sábado, regresaron a Santa Catalina. El grueso de la murga volvía ayer en barco.

El premio de vestuario fue para Despistadas. / C7

«¿Repetir? Hay que verlo porque no deja de ser un sacrificio»

El secretario de la murga Los Gambusinos, Antonio Jiménez, expone que ahora los componentes deben plantearse si el año que viene repiten la experiencia o no. «Es una idea atractiva», reconoce, «pero hay que gestionarlo bien porque no deja de ser un sacrificio fuerte en cuanto a las familias, los trabajos... esto pasa factura, estamos agotados». Saben, además, que «el nivel de exigencia puede ser superior», una vez que se deja el listón tan alto. Dice que para venir a la capital grancanaria modificaron un poco su repertorio. La pérdida de cercanía la compensaron con unas buenas cuñas de queso majorero que repartieron por el parque y que, no se sabe muy cómo, llegaron a parar entre los asistentes. «Al acabar el acto, estábamos cantando fuera del recinto y vimos a una persona frente a nosotros que se estaba comiendo un trozo de queso», se ríe.

El palmarés se cerró con una buena cosecha para Los Chismosos, que acapararon el segundo premio de interpretación, el premio Tomás Pérez a la mejor letra y el premio El Criticón que conceden los medios de comunicación.

El tercer premio de interpretación fue a Los Chancletas, quienes además concedieron su propio galardón, el Tito Rosales, a Los Nietos de Kika.

En cuanto al vestuario, la condecoración mayor la obtuvieron las componentes de Despistadas; y, el segundo lugar fue para Lengüetudos.