Memoria viva. Amalio, este martes en su casa del barrio de La Isleta. / COBER

«Gregory Peck bebía más whisky que un burro agua»

'Moby Dick'. Amalio Barrera era uno de los tripulantes de la lancha que llevaba al actor y al resto del elenco a alta mar para rodar. «Me pedía un whisky y me decía, 'only water'», recuerda

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

Amalio Barrera Moya puede presumir, a sus 89 años, de contar con una memoria prodigiosa. La misma que le permite referirse a hechos acontecidos hace más de seis décadas con la misma precisión y detalle que si hubiesen sucedido ayer. La prueba es la cantidad de datos que aporta de unos de los momentos más singulares de su vida, el que le vincularon de un modo casual con una estrella del cine internacional, Gregory Peck.

Y es que este isletero, nacido en la calle de La Naval el 4 de diciembre del año 1931, vivió en primera persona el rodaje de la película 'Moby Dick', una superproducción que se rodó a mediados de los años 50 del pasado siglo en Las Palmas de Gran Canaria y que dejó huella «porque dio mucho trabajo», rememora.

Señala que la oportunidad surgió por los contactos que hizo en el Puerto su padre, José Barrera González, un hombre emprendedor al que todos conocían como Gabino y que hablaba inglés y alemán, «que aprendió en la bahía», lo que le abrió las puertas para trabajar en la oficina de información y turismo, entre 1946 y 1952, y le hizo estrenar la Casa del Turismo del parque de Santa Catalina «cuando se abrió, en 1950».

Apunta que su padre tenía buenas relaciones con «Mr. Williams», un hombre que trabajaba como barbero en el buque 'Arca', que venía con frecuencia a la ciudad, y que tenía en propiedad una lancha rápida, la misma que el equipo de rodaje de 'Moby Dick' contrató para trasladar a los actores y a los dobles en las jornadas de rodaje «que se hacían a una o dos millas de la punta de la farola del dique».

«Mr. Williams contrató a mi padre para que fuera como patrón español junto a otro que era inglés y contrataron a tres marineros, entre ellos yo», explica al describir el modo en el que se vio inmerso en un rodaje que ya forma parte de la historia de la capital grancanaria en general y de La Isleta en particular. Dice que en esa época tenía «23 para 24 años» y sabía algo de inglés porque «yo me crié en el cambullón desde los 15 o 16 años para ganarme 20 duros», ya que «yo era el más viejo cinco hermanos» entre los que se encuentra un campeón de boxeo, Cesáreo Barrera.

Comenta que los actores no tenían contacto con la tripulación. Pero dice que Peck sabía que en el barco había whisky «y como yo hablaba un poco de inglés, me decía: 'come on, boy'» y me pedía que le sirviera medio whisky». Apunta que cuando le preguntaba si quería agua o hielo en la bebida, el actor le contestaba: «'only water'». Y sonríe al recordar que esto sucedía apenas arrancaba el rodaje, «a las 9 de la mañana», y se repetía con frecuencia porque, según asegura, «Gregory Peck bebía más whisky que un burro agua».

Amalio comenta que la relación con la estrella del cine, protagonista de este filme de John Huston, se limitaba a estos momentos, porque «yo era marinero, camarero y hacía de todo en el barco». Pero que Peck y el resto de actores y dobles solo socializaban entre ellos. «Jugaban, bebían y comían en una especie de habitación que había», indica. Y que «la comida se la traían del Hotel Parque y venía un camarero a servirles».

Explica que cada día se remolcaba la ballena que se construyó «en el taller Hull Blyth, junto al Mercado del Puerto», que pertenecía «a la Casa Miller», una consignataria que contaba «con remolcadores y gabarras», y mientras ellos iban en la lancha rápida «con los artistas».

Añade que «para hacer la ballena usaron un aljibe de hierro» a la que se le dio la vuelta para «hacer la estructura de madera, y luego se plastificó», y que «vinieron carpinteros de Inglaterra».

Señala que esta película se intentó hacer en Portugal , «pero perdieron dos ballenas por el mal y tiempo y entonces les dijeron que se vinieran a Las Palmas, porque el tiempo era mejor y había embarcaciones preparadas».

Además, apunta que Peck «solo trabajó un día, el resto lo hacían los dobles». Y que entre los trucos que se usaron para representar que había temporal estaba el usar «falúas con mangueras, porque el mar estaba como un planto», se ríe al recordar.

Dice que otro secreto del rodaje es que cada día se tiraba «carne de vaca para atraer a las gaviotas» y que «se pusieran a cantar como que había un temporal», tarea en la intervenían dos amigos suyos, «José Jerez 'el Chucho', y Antonio 'el Grandote'», que iban en el remolcador de la ballena.

Dice que un día «se metió temporal del Sur» y se llevó el rodaje a Los Nidillos, «entre la factoría Lloret y El Confital». Y es de esa jornada la foto que acompaña este reportaje, pues los actores fueron «a comer a Juan Pérez», restaurante frente al que se la hicieron. En ella, con Peck están Amalio, José Jerez 'el Chucho y Antonio 'el Grandote', los únicos que trabajaban en rodaje, «el resto son amigos», apunta.

Imagen de Peck durante su estancia en la isla. El que parece destrás de él es Amalio.