Zona vallada. Una familia pasea por uno de los tramos deteriorados. / ARCADIO SUÁREZ

El escaparate de la ciudad se derrumba

Mal estado. Los muros de la Avenida Marítima grancanaria presentan un deterioro notable que podría causar en cualquier momento un incidente. Ya se ha tenido que vallar un tramo

ANDREA MENDOZA Las Palmas de Gran Canaria

Trozos de hormigón y cemento caídos, hierros salidos, grietas y agujeros, falta de pintura... Basta un simple paseo por la Avenida Marítima de la capital grancanaria para observar el deterioro que presentan sus muros en varios tramos. Desde el Muelle Deportivo hasta el monumento de la Vela Latina, ya hay una zona que se encuentra vallada para evitar más desplomes de cemento y velar por la seguridad de quienes lo usan para caminar, correr o practicar otro deporte. Catalina Castro es una de ellas. Todos los días escoge la avenida para realizar su caminata de una hora y, mientras observa el mal estado de los muros, afirma que le da miedo que se caigan: «Los hierros están oxidados, está todo muy feo». Y es que la imagen que se percibe cuando uno camina por la zona no invita a la seguridad. «Para lo largo que es, deberían de tener un mantenimiento constante, porque ya de por sí el mar estropea todo y porque es lo primero que tenemos cuando entramos a la ciudad», añade.

«Me ha sorprendido bastante la dejadez absoluta y es una pena porque es una zona muy bonita», dice Raquel Serrano mientras camina con sus hijos y su perro. Ella es de Sevilla pero su marido es de la isla, así que aprovechan todos los veranos para venir y disfrutar de la familia: «Es un lujo tener una casa en esta ciudad». El año pasado no viajaron por el coronavirus, pero recuerda que hace dos «el paseo estaba precioso, no se veía nuevo pero estaba bonito. Tengo fotos de cuando ocurrieron los incendios de 2019 y circulaban los hidroaviones por esta zona y la avenida se ve en buen estado».

Para Daniel Gutiérrez, la Avenida Marítima es «amplia e ideal para hacer kilómetros, además no tiene mucha afluencia de gente». Este coincide con las anteriores en que es lamentable el estado en el que se encuentra: «Entiendo que la situación económica no es la mejor, pero sí es verdad que se debería destinar un poquito más de dinero para mejorarla y no solo un tramo, sino desde el centro comercial El Muelle hasta las proximidades de La Laja». Y es que desde Lomo los Frailes, Daniel acude cuatro días a la semana a la avenida para complementar su rutina de ejercicios. Durante trece años fue militar y aunque tuvo que pasar al retiro por un accidente, la costumbre de entrenar la mantiene siempre presente. «Este año no tanto, pero antes de la pandemia, en los meses de mayo y junio se veía más movimiento, se notaba que la gente se quería poner en forma. Para mí es rutina».

Ciudadanos se quejan del mal estado de los muros de la Avenida Marítima: «Los hierros están oxidados»

Daniel afirma que «el dique cumple su función, aunque es verdad que a nivel estético y turístico es una pena». Sin embargo, lo que más le «molesta» no son los bloques fuera de su sitio, tampoco los hierros salidos que cualquiera puede arrancar, sino las baldosas del suelo que han quedado deterioradas. «Cuando llueve, dependiendo de la suela que tengas en el calzado ,son muy resbaladizas, he visto varias caídas de gente por resbalones haciendo deporte».

Arreglo por partes

Pepi Sebastiá y Javier Melero son otros de los tantos viandantes que disfrutan de la avenida. Aunque no son de Gran Canaria, vienen con frecuencia para disfrutar de la familia que tienen en la isla; ambos residieron en la misma desde 1964 hasta 1981. Ahora, mientras disfrutan de una mañana por el paseo afirman que «está fatal» y que es «una pena que se encuentre en este estado. La ciudad está muy deteriorada», señalan. También se quejan de que las calles «están llenas de cacas de perros». Pero lo que inquieta a Javier es que en cualquier momento se derrumbe el muro y se produzca un accidente que se podría haber evitado. «La avenida hay que potenciarla, es un sitio emblemático».

Carlos Vaquero, quien pasea siempre que puede con su perro Dante por la avenida, expone que han arreglado algunas zonas pero que otras siguen pendientes: «No sé si se les ha acabado el presupuesto». Por su parte, Chus Alonso, que ha escogido la avenida para volver a su casa, también coincide con todos en que el estado actual da pena: «Es un sitio chachi para caminar, tendríamos que ponerlo un poco más bonito. Lamentablemente la ciudad está en ruinas».

La ciudadanía es consciente de que hay aspectos de la vida social que son más importantes, pero piden al Ayuntamiento que desde que puedan arreglen el paseo.