El Carmen más «agridulce» en La Isleta

La festividad de la patrona de los marineros se vivió este jueves en el barrio capitalino sin procesión pero «como si la Virgen estuviera en la calle». Las fachadas estaban engalanadas y sonaron los voladores para mantener la «ilusión» en un día «agridulce».

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

El barrio de La Isleta no se resigna a que las fiestas que cada mes de julio organiza en honor a la Virgen del Carmen pasen desapercibidas en una edición que viene condicionada por las limitaciones que imponen las autoridades sanitarias para tratar de frenar la expansión de un virus que no da tregua. Por eso el inicio del día grande, el de la festividad de la patrona de los marineros, se anunció este jueves con una descarga de voladores y un repique de campanas que este año más que nunca fueron una declaración de intenciones de quienes viven sin disimulo el fervor que sienten por una imagen que esta edición permanece a resguardo, en la parroquia de la calle Benartemi.

La noche de la víspera del Carmen, que mantiene en vela al barrio con asaderos a pie de calle que son punto de encuentro de familiares, amigos y con los que se recibe a quienes acuden por primera vez a conocer las fiestas, también tuvo que reinventarse atendiendo a la nueva realidad que marcan las circunstancias.

Pero la ilusión con la que muchos aguardaron la madrugada para acudir a la parroquia a escuchar una misa tras la cual tradicionalmente sale la imagen a recorre su barrio, se mantuvo. Alex Arce, que este año se estrena como presidente de la comisión de fiestas, reconocía pasado el mediodía de este jueves estar totalmente agotado después de una noche intensa. «Estoy muerto», confiesa tras muchas horas de vigilia, porque «ha sido como si la Virgen estuviera en la calle».

Así, explica que «a las seis de la mañana», hora en la que habitualmente ya estaría la Virgen recorriendo sobre su trono cargado por costaleros las calles de La Isleta, «volvimos a lanzar voladores, con el repique de campanas y la salve marinera, y luego ha sido un no parar de misas y celebraciones», dice en referencia a que este jueves la iglesia del Carmen se oficiaron eucaristías cada dos horas para que los devotos pudieran acudir a ver a la patrona de los marineros respetando el aforo.

Apunta que todo «se ha amenizado con música» por megafonía «a la entrada de la iglesia», un templo que fue incrementado las visitas de feligreses a medida que pasaba la jornada sin descuidar las medidas de seguridad. «Ha venido bastante público pero la gente tranquilita y respetando», indica el presidente de la comisión festiva.

Asegura haber «vivido el día de ella con la misma alegría de siempre y la misma ilusión» aunque no oculta cierto pesar. «Estamos todos tristes, pero dentro de lo que cabe hemos mantenido lo que es este día», señala. Y es que «en muchas casas», incluida la suya, «se tiraron voladores» a la hora en la que suele pasar el trono del Carmen en la procesión del día 16. Sin embargo, sabe que no es lo mismo. «La palabra es agridulce», dice tratando de definir el sentimiento que le embarga.

Afirma que en su caso el día ha resultado doblemente diferente por el cargo que ostenta este año en la organización.

«Estoy acostumbrado a vivirlo como un vecino más que es lo que soy, pero al tener este año el cargo de presidente es distinto porque tienes una responsabilidad y debes coordinarlo todo», comenta. Añade que la tarea es agobiante por momentos, pero considera que le ha ido «bastante bien» y dice estar «muy contento porque la gente ha participado bastante».