«El alquiler vacacional debe ser regulado, y es lo que estamos haciendo»

Pedro Quevedo, concejal de Turismo de la capital, dice que se ha tomado una «decisión responsable al reconocer este fenómeno» en el Plan General.

David Ojeda
DAVID OJEDA

Pedro Quevedo, concejal de Turismo de Las Palmas de Gran Canaria, defiende la inclusión de la «regulación» del alquiler vacacional en las modificaciones del Plan General llevadas al último pleno. «Las actividades turísticas que se desarrollen tienen que ser aliadas de la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Por lo tanto, lo que vaya en contra de eso debe ser regulado y limitado. Por lo tanto, eso es lo que estamos haciendo. Frente al problema, del que no sabemos todavía la dimensión real, nos ponemos de frente», indicó el edil.

Quevedo, al contrario de otros miembros del gobierno municipal, asume la medida en la que se incluye una normativa más compleja para este tipo de viviendas, como la necesidad de disponer de entradas diferenciadas para residentes y turistas. «El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha tomado una decisión que políticamente es responsable y avanzada. Que es reconocer que existe un problema con el alquiler vacacional. Porque la actitud de otros que salen ahora a la calle muy preocupados es la de no haber dicho ni una palabra y ahora mirar para otro lado», manifestó.

El concejal de Nueva Canarias apuesta por una normativa que regule este sector, especialmente por su incidencia en el mercado del alquiler en la capital de la isla. «Esta es una actividad que comenzó siendo de economía colaborativa y ya va por generar un grandísimo problema para la disponibilidad de viviendas para alquiler, para la gente joven y la más vulnerable que no pueden pagar las cantidades brutales que se están pidiendo. Eso es un problema de primer orden», subrayó.

Sector profesional.

A su vez, Quevedo aseveró que «esto también perjudica al sector profesional de la economía hostelera, que está poniendo los cuartos y las ganas en generar estructuras hoteleras que están sujetas a controles. Que genera empleo y tiene estándares de calidad. Este fenómeno está desregulado y si sigue evolucionando como lo está haciendo acabará creando un problema social importante como el que sucede en Barcelona, Baleares o Lanzarote».