Los usuarios denuncian el mal estado de la escalinata. / cober

Un deterioro que se reparte entre 64 escalones

Usuarios de las escaleras que conectan el Paseo de Chil con el barrio de La Minilla y otros núcleos de la parte alta de la ciudad denuncian su mal estado

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ Las Palmas de Gran Canaria

Los 64 escalones, que arrancan pasado el número 295 del Paseo de Chil y culminan en la calle Loma del Ingeniero Salinas, son para un buen número de ciudadanos paso obligado cada día. Y es que estas escaleras que permiten salvar la distancia entre la zona comercial de Mesa y López y el barrio de La Minilla son el camino que muchos eligen para ir de compras, a clase, a trabajar o simplemente ejercitarse o sacar al perro.

Además, no solo les resultan útiles a los vecinos de las pocas viviendas que pueblan la Loma del Ingeniero Salinas o los que proceden del vecino barrio de La Minilla para acceder a la parte baja de la ciudad, sino que residentes en otras zonas de la parte alta de la urbe también lo eligen para acortar unos cuantos metros de unos itinerarios que les llevan a Alcaravaneras, Mesa y López, Madera y Corcho e incluso en dirección Puerto.

Es el caso de Paco Martín, residente en el barrio de Escaleritas y usuario habitual de unas escaleras que le suponen un atajo en su camino, tanto en dirección a Mesa y López como cuando va de vuelta a casa. «Llego hasta La Minilla y ya salgo recto y llego a casa», explica.

Considera que las escaleras son «un peligro» para «la gente mayor», porque «en la parte de arriba» el camino que lleva a ellas es de tierra y arena. «Una vez me caí», apunta como muestra de la dificultad que encierra la zona. «Fue un día de lluvia, subía y pisé en falso una piedra que estaba mojada. Gracias a que puse el bolso que llevaba delante», lo que asegura le ayudó a amortiguar el golpe. Pese a todo, confiesa que tuvo que acudir a su médico por el dolor que sentía y que tuvo que aplicarse un pomada antinflamatoria en la zona del impacto.

Imágenes de la escalera. / Cober

Esta experiencia le hace afirmar con rotundidad que estas escaleras no son aconsejables para las personas de más edad, y es que apunta que la arena que se acumula en los escalones pueden ser también motivo de una caída similar a la suya.

En el caso de Francisco Aythami Gil, el motivo que le lleva a usar «todos los días» esta escalinata desde La Minilla a Mesa y López es el laboral. «Vengo a trabajar», explica este vecino de la zona de Tafira al que interrumpimos cuando se dirige a su puesto de trabajo en un negocio dedicado a la venta de artículos deportivos que se ubica en la importante vía comercial capitalina, y que usa la zona de la Minilla para estacionar su vehículo. «Dejo el coche en La Minilla y vengo andando», expone.

Confiesa que las escaleras «están un poco deterioradas» y que «el camino es bastante difícil, porque es todo de tierra y te puedes resbalar», algo que entiende dificulta el paso de gente mayor, especialmente. Dice que es el caso de «un hombre mayor» que vive en la parte alta «y que tiene que ir muy despacio».

Algunos residentes afirman que han comunicado al Ayuntamiento el estado de las escaleras, pero de momento no ha actuado.