Culpable de asesinar a su ex en La Matula y será condenado de 20 a 25 años de prisión

El veredicto fue unánime y consideró probado que acuchilló a la víctima hasta la muerte en su domicilio del barrio de La Matula

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

El jurado popular declaró probado que Ángel Montesdeoca Cabrera acabó con la vida de su exmujer, Marisa Álvarez, el día 8 de junio de 2018, después de asestarle numerosas puñaladas en su cuerpo cuando se encontraba durmiendo en su domicilio, y todo ello como un acto de dominación porque no aceptaba que ella le hubiese pedido el divorcio y estuviera rehaciendo su vida.

El veredicto que se conoció en la tarde de este miércoles, fue concluyente a la hora de determinar que el ataque lo llevó a cabo de forma sorpresiva y que la víctima no tuvo capacidad de defenderse. Además, que consideró que el hecho de que Ángel Montesdeoca Cabrera hiciese explotar dos bombonas de gas dentro del domicilio tras cometer el crimen, no solo lo hizo para quitarse la vida, sino también para ocultar pruebas.

Tras leer el objeto del veredicto, las acusaciones se ratificaron en sus peticiones de pena (23 años la Fiscalía y 25 la particular y la acción popular), mientras que la defensa volvió a pedir una condena de 20 años para su patrocinado. Además, interesaron también el pago de una indemnización de 150.000 euros para cada uno de los tres hijos de la fallecida.

Según los hechos, Marisa Álvarez inició en 2001 una relación de pareja con Ángel Montesdeoca, con quien contrajo matrimonio y tuvo dos hijos. Todos vivían en la calle Felicidad, del barrio de La Matula, pero la relación se rompió en octubre de 2017. A pesar de la separación, Ángel continuó viviendo con Marisa al considerarlo lo más apropiado para los niños.

Los meses pasaron y Marisa intentó rehacer su vida retomando una antigua amistad con un señor llamado Marcos, quien sufría un cáncer terminal y al que quería ayudar. La víctima salía a menudo con él y se sentía feliz, hasta el punto de que la víctima decidió no dormir más en la misma habitación que Ángel. Marisa, que además cuidaba de su madre por las noches hasta que ésta falleció en mayo de 2018, empezó a tener serios problemas con Ángel ya que no aceptaba la relación que tenía con Marcos y sentía celos de él.

El 8 de junio de 2018, Soledad se quedó despierta hasta tarde, al menos hasta las 5.30 de la madrugada. Mientras tanto, Ángel esa noche se había acostado con su hijo en la cama de matrimonio y ya por la mañana y como era costumbre, llevó a los dos jóvenes al colegio, regresando a la casa sobre las 9.20 horas.

Al volver a la vivienda de La Matula y viendo que Marisa seguía en su cama, Ángel entró en la cocina, cogió un cuchillo y se dirigió a la habitación donde se hallaba tumbada su exmujer. De forma sorpresiva y sin que ella pudiera reaccionar, se abalanzó, le puso el cuchillo en el cuello y, aunque Marisa trató de apartarlo sin éxito, el acusado le clavó el cuchillo en el pecho realizando pequeñas incisiones hasta que finalmente se lo hundió en la caja torácica arrebatándole la vida.

Tras cometer el crimen, Ángel cogió dos bombonas de gas con el propósito de quitarse la vida, le cortó la manguera a una de ellas, las activó, encendió una llama y prendió fuego, provocando con ello una explosión que alertó a los vecinos que acudieron al domicilio. Los mismos llegaron a la vivienda y rompieron de una patada la puerta de entrada y sacaron de la casa el cuerpo sin vida de Marisa y a Ángel muy malherido a consecuencia de las llamas.