Sin cuidado con el patrimonio en Malteses 11
Un negocio de restauración coloca su cartelería sin permiso en la fachada de una casona anterior a 1800 que cuenta con ficha de inmueble protegido en Triana
Las Palmas de Gran Canaria parece la ciudad sin ley del patrimonio. Es habitual que inmuebles o espacios históricos de la ciudad sucumban ante el deterioro o el abandono, aunque se encuentren reglados en los catálogos de protección. Es lo que le ha pasado a la casona del 11 de la calle Malteses, vía transversal de Triana, en la que un negocio de restauración instaló agresivamente su cartelería hasta ser apercibido por los técnicos municipales.
Curiosamente, este inmueble anterior a 1800 fue objeto de polémica en el año 2011 cuando una sentencia obligó a cerrar el restaurante Casa Jorge, del fallecido restaurador Jorge Murillo, al considerar la justicia que ese edificio no podía albergar negocios de restauración.
Tras la apertura del restaurante asiático que ocupa ahora el edificio su fachada fue tomada por los elementos publicitarios del mismo. Este periódico preguntó por primera vez si el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria iba a evaluar la situación, tratándose de un edificio con ficha de protección, el 24 de octubre del pasado 2024. Tras insistir en la consulta la pasada semana se recibió una respuesta desde el gabinete de Alcaldía. «El Ayuntamiento cuenta con una Ordenanza Reguladora de la Publicidad Exterior que protege este tipo de edificios. En el caso del edificio situado en Malteses 11, se ha realizado una inspección y se ha elaborado el informe correspondiente porque parte de la cartelería instalada no cumple con lo recogido en la ordenanza».
Los rótulos del local tomaron todo el frente de la fachada, encontrándose elementos atornillados a sus vetustos muros. «En concreto, los carteles de identificación exceden las condiciones permitidas para la zona 2 y la cartelería publicitaria no está autorizada en este tipo de fachada ni en esta zona. Además, cualquier solicitud de instalación de carteles en este inmueble debería contar con el informe previo del Consejo de Patrimonio Cultural, que no se ha presentado. Ante todo esto, el Ayuntamiento está actuando como corresponde», significan desde el gobierno local.
Tras ser consultados nuevamente por este periódico en qué consiste «actuar como corresponde» no se ofreció ninguna respuesta si esta acción conlleva sanciones económicas o simples advertencias para los que cometieron la infracción.
Esta situación es un síntoma de la poca cultura de cuidar el patrimonio de Las Palmas de Gran Canaria, un hecho del que posiblemente sean las propias administraciones las principales responsables con la imagen de abandono que ofrecen elementos considerados como Bien de Interés Cultural como puede ser la Batería de San Juan.
El local que antiguamente fue el Casa Jorge ha tenido otros restaurantes en los años posteriores a su cierre en 2011 por una denuncia planteada por una asociación vecinal de la zona en 2006. Un negocio ubicado en el corazón de la ciudad antigua, a dos pasos de Triana y del Gabinete Literario que ha pasado desde la cocina de autor a la italiana para detenerse ahora en la cultura Hot Pot china, considerándose el primer negocio de estas características en Canarias.
Historia de la ciudad
El local de Malteses 11 forma parte de la historia de Las Palmas de Gran Canaria y como tal se encuentra clasificado con ficha de protección dentro de los documentos del Plan Especial Vegueta-Triana.
Así lo describe la ficha técnica que se enmarca dentro de dicho plan: «Alzado plano y sencillo propio de la arquitectura tradicional canaria, caracterizado por la disposición irregular de los huecos de diferentes proporciones, alguno de ellos enmarcados en cantería. Destaca la portada principal, unificada con el hueco superior a ésta por medio de un marco de piedra. La puerta metálica situada en uno de los extremos de la planta baja desentona con el resto de la composición. En el interior debe señalarse la presencia de interesantes arcos conopiales en el patio y las ventanas a fachada principal, que mantienen parte de su composición primigenia», indica.
Además, en las observaciones particulares destaca su origen anterior a 1800, atestiguando más de dos siglos de historia de la capital grancanaria.
Diversas asociaciones destinadas a la conservación de la memoria de la ciudad enLas Palmas de Gran Canaria llevan tiempo advirtiendo de la decadencia de su patrimonio. Entre otras cuestiones se ha destacado el tipo de obras que se está realizando en el Paseo de Chil, a la altura de la estatua de León y Castillo, donde se está colando un muro de piedra de canteria sobre el armazón tradicional del lugar.
Las Palmas de Gran Canaria tiene mucho que cultivar para mejorar su cuidado del patrimonio; una ciudad en la que se dan casos como el de la Cruz de Piedra, monumento de 1737, que se encontraba fuera del inventario patrimonial de la ciudad.