Imagen de la vivienda donde se produjo la muerte de Angelines. / juan carlos alonso

Crimen de San Roque: Paco dijo a la policía que mató a su tía «porque tenía el diablo dentro»

Ingresó en prisión provisional por homicidio. El informe de la autopsia dice que Angelines «podría estar viva en el momento del incendio»

FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria CAROLINA ALEMÁN

La magistrada titular del Juzgado de Instrucción número ocho de Las Palmas de Gran Canaria, dictaminó este miércoles la prisión provisional, comunicada y sin fianza para Francisco José F.H. –de 78 años–, investigado por el crimen de San Roque en el que acabó con la vida de su tía María de los Ángeles Fernández Hernando, de 90.

Este individuo manifestó de forma espontánea en sede policial cuando se entregó que había matado a su tía porque «tenía el diablo dentro» y que la había atacado a raíz de una disputa económica motivada por la herencia. Estas frases las matizó luego en sede policial y dijo que las había dicho bajo un gran estado de nerviosismo.

Según consta en la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, el investigado manifestó a los agentes que la fallecida había prometido darle las escrituras de la casa donde residían para que así este pudiera legalizar las plantas superiores que había edificado el propio detenido con posterioridad a la construcción de la vivienda y que quería poner a su nombre para «que mis hijos que viven en Alemania pudieran heredarlas».

El crimen pudo haberse cometido, según los forenses, entre las 8.00 y las 23.00 horas del sábado 7 de mayo, cuando varios vecinos se alertaron de la gran cantidad de humo que salía a través de la puerta entreabierta del garaje. Según algunos testigos que declararon en sede policial, Francisco José. F. H –conocido por Paco– había cerrado la puerta bruscamente cuando estos insistieron en ayudarle e incluso intentaron entrar por la rendija. Ese mismo sábado apreciaron también un fuerte olor «como de barbacoa» y a «carne quemada» que procedía del interior de la vivienda de la calle Florinda.

El investigado declaró que tenía problemas con la víctima por la herencia y la titularidad de la casa en la que ambos residían

El domingo 8 de mayo, una sobrina bisnieta de la víctima –tras varias llamadas sin respuesta desde el sábado–, decidió acudir al domicilio con la intención de localizarla. Al llegar a la vivienda, el detenido le permitió el acceso a la misma y a la habitación de la víctima, a pesar de que el homicida se negó en primera instancia. En ese habitáculo, ella se percató de que no estaban las pertenencias de Angelines.

Ambos abandonaron el domicilio tras discutir sobre dónde estaba la señora de 90 años y el detenido cerró la puerta con llave y se marchó del lugar a pie.

Ante esta situación, la joven llamó preocupada a la policía ante el asombro de varios vecinos de la calle quienes, tras ser preguntados, manifestaron que no tenían llave de la vivienda. La familiar les describió la apariencia y la vestimenta de Paco – chándal gris, camiseta, zapatillas blancas, canoso, con gafas y portaba una bolsa de supermercado– para intentar localizarle.

El atestado añade que los agentes comisionados llegaron al inmueble a las 13.30 horas y se encontraron la casa cerrada y sin, aparentemente, nadie en su interior. Se entrevistaron con varios vecinos y una de ellas les dijo que tenía una llave de la casa. En ese preciso instante, los policías recibieron una llamada de la central en la que se les informaba que el investigado se había entregado voluntariamente en la comisaría de Distrito Sur, donde confesó haber « matado a una persona».

Este individuo llegó a la instalación policial portando una bolsa en la que llevaba ropa y «cosas de aseo» en previsión de que iba a ser detenido.

Olor a «carne quemada»

Tras comprobar que se trataba del individuo descrito por la joven, los policías decidieron entrar al interior de la vivienda con la llave ofrecida por la vecina. Una vez dentro, todo parecía estar en orden hasta que entraron en otra habitación contigua al garaje que estaba con la puerta abierta, de pequeñas dimensiones y desde donde se desprendía un fuerte olor a humo y a quemado.

Se trataba de la habitación de Angelines y observaron que en una de las esquinas del cuarto, asomaba una manta de rafia de color azul tapando algo y rodeado por un «rectángulo formado por bloques y losetas», que las paredes de la estructura estaban quemadas y con visibles restos de humo.

Los policías se percataron de que debajo de la manta azul estaba el cadáver de una mujer de avanzada edad en posición de cúbito prono, parcialmente calcinado.

El informe preliminar de la autopsia describía que la fallecida presentaba dos lesiones que no provocaron fractura craneal en la zona occipital derecha y temporal izquierda. Asimismo, la fractura de la pierna derecha pudo haber sido consecuencia del fuego.

A priori, a las forenses le pareció que Angelines « podría estar viva en el momento del incendio», aunque para corroborar esa tesis inicial, remitieron varias muestras para ser analizadas en el laboratorio.

Tenía el fémur fracturado y estaba atada con una cuerda

Según las diligencias, el cuerpo de Angelines fue encontrado en el dormitorio contiguo al garaje, bajo un plástico de color azul en posición de cúbito prono parcialmente calcinado, entre un lecho de maderas y baldosas de cerámica, simulando un «camastro», como así avanzó CANARIAS7 este miércoles.

El informe describe que esta especie de pira funeraria parecía haber sido preparada por Francisco José F. H. con la intención de evitar «la propagación del fuego» pues las paredes también se encontraban revestidas por un friso plástico.

Además, los investigadores apreciaron restos de líquido oleoso en la zona donde se localizó el cuerpo, así como junto a la pared contraria, concretamente donde se encontraron unas maletas y unas bolsas.

Por su parte, los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Judicial que llevaron a cabo la inspección ocular de la escena del crimen, observaron que la víctima había sufrido una fractura del fémur de la pierna derecha y estaba rodeada por una especie de soga.

Además, recogieron varios objetos como el palo de una fregona que se hallaba sobre la lona de color azul que cubría el cuerpo, algunos trozos de madera, así como restos de sangre que rodeaban la escena del crimen y también evidencias de que el suelo había sido limpiado con posterioridad.

Así mismo, tras el registro completo de la vivienda, encontraron en el patio interior varias bolsas de plástico en las que había dos cajas de pastillas de encendido, una de ellas vacía y la otra impregnada en gel combustible para acelerar el fuego. También vieron varias baldosas y bloques iguales a los que usó para hacer la pira funeraria.