Imagen de archivo del depósito de lodos en el vertedero. / C7

La ciudad debe a Emalsa más de 31,5 millones de euros

Cuatro sentencias reconocen la deuda del Ayuntamiento por el tratamiento de lodos y la actualización de las tasas de depuración

JAVIER DARRIBA SANTANA LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

La capital debe a Emalsa más de 31,5 millones de euros. Al menos esta es la cantidad que ha sido reconocida ya por los tribunales en cuatro procedimientos judiciales, algunos de los cuales han girado en torno al reconocimiento de facturas de 2015.

La cantidad más importante es la referida a la actualización de la tasa de depuración y las aportaciones que debía realizar el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para compensar el desequilibrio económico de la empresa, que fueron fijadas por el juzgado en 19,99 millones.

El segundo concepto en orden de importancia es la cantidad que Emalsa reclamó a la ciudad por el depósito de los lodos procedente de la depuración de aguas residuales en el vertedero de Salto del Negro y que ascendieron a 7,1 millones de euros. Se trata de una tasa que aplica el Cabildo de Gran Canaria y que antes no existía porque el complejo ambiental era gestionado directamente por el Ayuntamiento y no lo pasaba al cobro. Además, se trata de u n concepto que no estaba incluido en el contrato que Emalsa firmó con la ciudad en 1993.

En todo caso, el Consistorio ha solicitado un dictamen del Consejo Consultivo de Canarias para que determine si el abono de la tasa debe ser una obligación del Ayuntamiento que ha de ser incorporada al contrato o si, por el contrario, se trata de un gasto que tiene que ser asumido por la empresa.

Los otros dos procedimientos tienen que ver con la devolución de facturas de saneamiento, entre diciembre de 2014 y julio de 2017, que ahora hay que pagar (2,85 millones de euros); otras facturas, también del servicio de saneamiento, relativas a 2014, por un importe de 1,63 millones de euros.

La concejala de Servicios Públicos, Inmaculada Medina, atribuyó el retraso en los pagos a que muchos servicios no estaban incluidos en el contrato de 1993, con lo que su reconocimiento por parte de los técnicos municipales se hace más complicado, y a las denuncias de la oposición. «Por la paralización de los grupos de la oposición, este Ayuntamiento ha pagado más de 8 millones de euros en intereses por no dar cumplimiento a las sentencias y al contrato», indicó la edila, «estamos intentando adecuar y tener las cuentas claras para dar el saneamiento y depuración de todo lo que se recogía en el contrato de 1993 y que luego se amplió en 1998».

El viceportavoz del PP, Ángel Sabroso, advirtió que el importe de la deuda crecerá porque a partir de ahora podrán venir las reclamaciones de los intereses de demora y de la deuda que se sigue generando en cuanto al depósito de los lodos y la actualización de la tasa de depuración. «Después de ocho años dejan el Ayuntamiento con una deuda multimillonaria a Emalsa», dijo. El edil recordó que el servicio de Emalsa cuesta a la ciudad 5 millones de euros al año y que, pese a eso, se ha generado una deuda de 31,5 millones de euros.

En este sentido, insistió en que el Ayuntamiento ni ha cobrado por la entrega de los terrenos del vertedero de Salto del Negro al Cabildo, ni percibe de éste un canon ambiental por soportar una infraestructura que presta servicio a catorce municipios.

Pero Medina le respondió que una parte de la deuda procedía del mandato de Pepa Luzardo. Y además aclaró que «los cinco millones de euros son los que se incluyeron en el contrato de 1993 para atender 350 kilómetros de red de saneamiento, que en estos momentos incluye más de 900 kilómetros».

Por su parte, la concejala no adscrita Beatriz Correas pidió a Inmaculada Medina que no faltara a la verdad. «Yo denunció porque había una sentencia que obligaba a pagar unos seis millones de euros a Emalsa, pero el Ayuntamiento impulsó un expediente de 14 millones de euros sin justificar la diferencia», dijo.

En el último turno de intervenciones, la edila de Servicios Públicos explicó que la diferencia se debía al intento de actualizar la deuda.