El acusado asegura que no quiso acabar con su vida. / Juan Carlos Alonso

Tribunales

El Chupa dice que «perdió la cabeza» al ver que le apuntaban con un arma

El principal acusado declara en la segunda jornada del juicio por el asesinato a tiros de Lionel Carrillo

EFE Las Palmas de Gran Canaria

El acusado de asesinar a tiros a un hombre la tarde del 29 de agosto de 2017 en la calle Córdoba de la capital grancanaria ha afirmado este martes ante la Audiencia de Las Palmas que en ningún momento quiso acabar con su vida, pero que al ver que le apuntaba con un arma perdió la cabeza y le disparó.

En la segunda sesión del juicio que se sigue contra Francisco Iván T.G., conocido como «el Chupa», y contra un supuesto encubridor del crimen que le ayudó a huir, Marcelo T.H., el principal acusado ha afirmado que «todo el barrio sabía» que era L.J.C.S., la víctima, el que quería reventarle a él, aprovechando un permiso penitenciario.

El procesado ha dicho que el fallecido, a quien conocía desde niño del barrio, llevaba envuelta el arma en una camiseta que tenía quitada y cuando le apuntó con ella corrió hacia él y accionó su revolver, aunque no sabe «cuántas veces» ni siquiera si le dio, pero sí recuerda que «ninguno fue por la espalda».

Según el procesado, estaban a unos 20 o 25 metros de distancia y es «increíble» cómo pudo atinar, pues hasta la propia Policía le dijo que «ni un tirador bueno daría cuatro blancos seguidos a esa distancia por el retroceso que tenía el arma», un revolver que tiró al mar en la zona del castillo de San Cristóbal y que no ha sido hallado.

Ha afirmado que la víctima era una persona violenta y que esa tarde bajó a la calle porque no vio a su madre en casa y temió por su vida porque el fallecido había amenazado también a su familia, por lo que cogió el arma, un revolver que tenía enterrado en un parterre al lado de su vivienda y que había desenterrado el día anterior con la intención de mostrársela a L.J.C.S. para que le dejara en paz.

Así mismo, ha relatado que tras disparar a L.J.C.S. cogió un taxi hasta San Cristóbal, donde arrojó el arma en la playa en la zona del Castillo, y después en otro se marchó hacia el sur, pero a mitad de camino decidió irse a Bañaderos, donde estuvo escondido en una finca de plataneras hasta que se entregó tres días después de los hechos.

Francisco Iván T.G. ha dicho también que está convencido de que nadie del barrio va a declarar en contra de la familia del fallecido porque les temen.

Marcelino T.H., que ha negado que él ayudara a huir al Chupa, ha explicado que ese día se fue a trabajar al sur y al regresar a su casa, situada también en el barrio de San José, le contaron lo sucedido, se dio una ducha, se fue a por su pareja y después volvió a su vivienda, y ha indicado que «todo el mundo en el barrio» sabía que L.J.C.S. estaba buscando a Francisco Iván T.G., aunque ignoraba el motivo.

La jefa del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional en Las Palmas de Gran Canaria que se encargó de la investigación ha cuestionado la versión ofrecida por Francisco Iván T.G., cuyo teléfono estaba intervenido porque se le investigaba por un asunto de drogas y además había sido denunciado por un altercado que había protagonizado en un burdel, que regentaba la tía del fallecido.

Entre las conversaciones de ese día figura una llamada registrada a los ocho minutos de suceder el crimen en la que se le oye decir «le reventé con el 45», una frase que, a su juicio, se la dice a alguien que ya sabía que iba a cometerlo.

Por la investigación de los hechos, la inspectora deduce que el procesado huyó con la ayuda del alguien y descarta que fuera en taxi, como asegura, porque ningún taxista corrobora que hiciera esos desplazamientos.

En cuanto al papel de supuesto encubridor de Marcelino T.H, contra el que el fiscal no formula cargos, solo las dos acusaciones particulares, ha indicado que la señal de su teléfono móvil figura esa tarde junto a la del acusado, y que en la cámara del túnel de La Laja que se visionó aparece un vehículo de color azul, compatible con el suyo, que iba a gran velocidad en dirección sur.

La Policía cree que la enemistad de L.J.C.S. con Francisco Iván se debe al altercado que protagonizó a principios del mes de agosto en la casa de citas que regentaba una tía del fallecido, con el que se crió, así como que uno y otro se andaban buscando los días en los que el fallecido disfrutaba del permiso penitenciario.

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