Borrar
Directo Parlamento de Canarias, en directo: Fernando Clavijo responde a las preguntas de los diputados
Panorámica actual del restaurante Mirador del Atlántico en la salida norte de Las Palmas de Gran Canaria. Juan Carlos Alonso
Las Palmas de Gran Canaria

El caos del Mirador del Atlante: maltrato al patrimonio, obras ilegales y fiestas prohibidas

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria sanciona al concesionario del local municipal por un largo listado de irregularidades entre las que está el impago del canon

David Ojeda Merino

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 1 de diciembre 2025, 06:00

Comenta

El Mirador del Atlante se ha consagrado desde su reapertura hace algo más de un año en uno de los restaurantes de mayor éxito en Las Palmas de Gran Canaria, dando fe de ello la sobrepoblación de vehículos que los fines de semana aparcan a sus puertas. Sin embargo, estos días ha recibido una notificación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en la que se le impone una larga sucesión de penalidades por el incumplimiento de numerosas normas entre las que se encuentran el maltrato al patrimonio, obras ilegales o la celebración de fiestas sin autorización.

El gobierno de la ciudad actúa con dureza con los responsables de este negocio, que hay que subrayar que es una concesión municipal con un canon de 15.000 euros anuales. El Mirador del Atlante es la pieza que corona la intervención artística que en 1986 instaló en la salida norte de la ciudad Tony Gallardo, uno de los artistas más notables del siglo pasado en el archipiélago.

La concesión es clara y expone que el destino de la infraestructura se debe limitar a una cafetería con diez mesas de aforo. Sin embargo, las inspecciones realizadas por técnicos de Patrimonio y verificadas por agentes de la Policía Local destaca que en sus visitas se han encontrado «hasta veinticinco mesas de cuatro comensales y otras veinticinco de dos comensales, a lo que habría que añadir las mesas instaladas junto al muro sur de la construcción, en una superficie que estaría fuera de la concesión».

Pero el incumplimiento de las normas de aforo no es el único destacado por la resolución emitida desde la Concejalía de Presidencia, Hacienda, Modernización y Recursos Humanos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, entre las que se pide una multa de 149.796,59 euros para el titular de la concesión municipal.

Bien de Interés Cultural

Se destaca especialmente el poco respeto con el espacio patrimonial en el que se encuentra ubicado el establecimiento, decretado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Canarias en 2018. «Las obras ejecutadas exceden considerablemente lo autorizado en la licencia urbanística concedida con fecha 4 de febrero de 2022. Teniendo en cuenta que se trata de un inmueble que se encuentra en Suelo Rústico de Protección Paisajística (...) las nuevas construcciones y edificaciones no destinadas a usos permitidos o permisibles no se ajustan al cumplimiento del mismo, debiendo restituirse el estado autorizado con anterioridad, incluida la limpieza y apertura del sendero azul actualmente condenado al paso».

Los diversos informes que han sucedido a las inspecciones realizadas tanto por técnicos municipales, como personal de Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria o unidades de la Policía Local manifiestan que «es evidente que todos los añadidos –estructuras de aluminio, toldos, lonas, depósitos– desvirtúan el entorno de protección de El Atlante -proyectada por el propio autor de la obra (Tony Gallardo), cuyo entorno de protección constituye, pues, un área de permeabilidad y continuidad espacial y de observación, el espacio libre que envuelve a la pieza y el mar, que le aporta significado simbólico y posicional».

El informe municipal es contundente y señala minuciosamente la lista de infracciones que se han llevado a cabo en los últimos tiempos, pervirtiendo la dedicación del espacio, que tiene la calificación de quiosco, hasta su uso como un restaurante. «El concesionario omitió el deber de solicitar autorización administrativa previa al ejercicio de la actividad, concurriendo además la circunstancia de que la actividad desarrollada no se limita a las propias de un bar-cafetería o, en sentido amplio, de restauración; sino que también abarca actividades musicales o espectáculos públicos, lo que constituiría una infracción grave por el ejercicio de una actividad distinta de la autorizada.

Por último, destaca el pliego de imposición de sanciones, se aprecian otros incumplimientos de las obligaciones que previstas en el pliego que no tienen la calificación de leves ni de muy graves, por lo que podrán calificarse como infracción graves, tales como ejecutar obras que exceden de lo autorizado por el Ayuntamiento, no respetar los límites de la concesión mediante la instalación de una nueva terraza adosada al muro sur de la construcción, o la obtención con carácter previo –y no a posteriori- de las licencias y permisos requeridos para el ejercicio de la actividad.

Lugar para fiestas

Donde los técnicos sancionadores encontraron elementos para los que no se tuvieron ni siquiera que desplazar al lugar es en la tipología de los eventos que se realizan en el quiosco. «De la consulta de las redes sociales de El Mirador del Atlante se desprende que la actividad llevada a cabo por el concesionario excede de la propia de un bar-cafetería, ofreciendo menús para almuerzos y cenas, incluyendo eventos para las fiestas navideñas, con barra libre, y actuaciones musicales con venta de entradas».

En el cierre del informe se hace constar, a su vez, que en el mes de noviembre se acumulaban tres mensualidades de impagos por el uso del espacio municipal.

Esta funcionalidad es exclusiva para registrados.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

canarias7 El caos del Mirador del Atlante: maltrato al patrimonio, obras ilegales y fiestas prohibidas

El caos del Mirador del Atlante: maltrato al patrimonio, obras ilegales y fiestas prohibidas