Imagen del juicio este lunes. / c7

El asesino de La Matula: «Me dije 'Dios mío, qué hice' y solo quería morirme»

La Fiscalía ha pedido 23 años de prisión para Ángel Montesdeoca, por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y por razones de género

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

Ángel Montesdeoca, el autor del crimen machista de La Matula, en el que acabó con la vida de su expareja en 2018, manifestó este lunes en la primera jornada del juicio que sólo recordaba que se quedó «mirando para mi mano y tenía un cuchillo, el mismo estaba clavado en el cuerpo de mi mujer y estaba muerta. Me dije 'Dios mío, qué hice' y solo quería morirme. Conecté una bombona y luego otra y como no me moría, quise quemarme como los hindúes», manifestó.

En este procedimiento, la Fiscalía ha pedido 23 años de prisión para Ángel Montesdeoca, por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y por razones de género en unos actos que, a su juicio, cometió el acusado «al no aceptar la ruptura, no estar dispuesto a perder a su esposa, ni tampoco a que Soledad tuviese amistad con otro hombre, como acto de dominación sobre ella, al considerarla suya». Este individuo acabó con la vida de Soledad Álvarez, la madre de sus dos hijos, a cuchilladas el 8 de junio de 2018 para luego intentar suicidarse haciendo explotar la vivienda ayudado por unas bombonas de gas.

Por estos hechos, la acusación particular representada por el letrado José Antonio Penichet pide 25 años por el asesinato, además de otros tres por los daños producidos en la vivienda, mientras que la acción popular ejercida por el Instituto Canario de Igualdad interesa 25 años por el delito de asesinato y añade otro de incendio por el que interesa 10 años más de condena. Por último, la defensa reconoce los hechos y solicita una pena de 20 años de prisión por el asesinato y su absolución por el incendio para el autor de este crimen machista.

Soledad Álvarez -conocida como Marisa y que en la actualidad hubiese tenido 52 años- inició en 2001 una relación de pareja con Ángel Montesdeoca, con quien contrajo matrimonio y tuvo dos hijos y que ya son mayores de edad. El matrimonio junto con sus hijos vivía en la calle Felicidad, del barrio de La Matula, propiedad de los padres de Soledad en una relación que se rompió en octubre de 2017. A pesar de la separación, Ángel continuó viviendo con Soledad «al considerarlo lo más apropiado para los niños» y no aceptar, además, el acusado la ruptura de la relación, según la fiscal.

Los meses pasaron y Soledad intentó rehacer su vida retomando una antigua amistad con un señor llamado Marcos, quien sufría un cáncer terminal y «al que quería ayudar». La víctima salía a menudo con él «y se sentía feliz», determina el Ministerio Público hasta el punto de que Soledad decidió «no dormir en la misma habitación que Ángel y divorciarse». Soledad, que además cuidaba de su madre por las noches hasta que ésta falleció en mayo de 2018, empezó a tener serios problemas con Ángel ya que «no aceptaba la relación que tenía con Marcos y sentía celos de él», añade esta parte.

Desgraciadamente, Marcos falleció meses después víctima de su terrible enfermedad y sin haber podido prestar declaración.

Una tragedia

El 8 de junio de 2018, Soledad se quedó despierta hasta tarde, «al menos hasta las 5.30 horas de la madrugada», sostiene la fiscal. Mientras tanto, Ángel esa noche se había acostado «con su hijo» en la cama de matrimonio y ya por la mañana y como era costumbre, llevó a los dos jóvenes al colegio, regresando a la casa sobre las 9.20 horas.

Al volver a la vivienda de La Matula y viendo que Soledad seguía en su cama, Ángel «con el claro propósito de arrebatarle la vida», entró presuntamente en la cocina, «cogió un cuchillo y se dirigió a la habitación donde se hallaba tumbada» su exmujer. De forma sorpresiva y sin que la víctima pudiera reaccionar, «se abalanzó sobre ella, le puso el cuchillo en el cuello» y aunque «ella trató de apartarlo» sin éxito, el acusado «intentó en tres ocasiones clavarle el cuchillo en el pecho, realizando pequeñas incisiones» hasta que finalmente se lo hundió en la caja torácica «arrebatándole la vida», detalla la fiscal.

Tras cometer el crimen, Ángel «con el propósito de quitarse la vida», cogió dos bombonas de gas, le cortó la manguera a una de ellas, las activó, encendió una llama y «prendió fuego, provocando con ello una explosión que alertó a los vecinos que acudieron al domicilio». Los mismos llegaron a la vivienda y rompieron de una patada la puerta de entrada y sacaron de la casa el cuerpo sin vida de Soledad y a Ángel muy malherido a consecuencia de las llamas que él mismo había provocado.

Debido a las quemaduras, el autor de los hechos fue ingresado en el Hospital Insular, donde permaneció hasta su traslado el 9 de junio de 2018 al hospital Virgen del Rocío de Sevilla. El 12 de septiembre, le llevaron de nuevo al Insular donde prestó declaración y reconoció los hechos ante la comitiva judicial. El día 19, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 acordó su prisión provisional que primero cumplió en el centro hospitalario y en la actualidad, está en prisión.

No le importaron sus hijos

Para la fiscal, Ángel abordó a Soledad «por sorpresa al hallarse ella tranquilamente tumbada en la cama, impidiendo que ella pudiese defenderse del ataque con cuchillo». Le «quitó la vida» al «no aceptar la ruptura, no estar dispuesto a perder a su esposa, ni tampoco a que tuviese amistad con otro hombre, como acto de dominación sobre ella, al considerarla suya» y todo ello «sin importarle la estabilidad emocional y el normal desarrollo de la personalidad de sus hijos», a quienes «le ha arrebatado a su madre» «incumpliendo gravemente sus obligaciones como padre», expone.

La causa de la muerte, según los forenses, fue debido a las heridas incisas por arma blanca con afectación cardíaca y pulmonar, al producir la rotura cardíaca no compatible con la vida.

Como consecuencia de la explosión y el fuego provocado, la vivienda sufrió unos daños totales valorados en 4.691 euros.