Los vecinos del barrio aún siguen atónitos ante lo acontecido hace una semana. / juan carlos alonso

«Angelines era una gran persona y vecina»

Vecinos de la calle Florinda relatan que la mujer que murió a manos de su sobrino estaba muy comprometida con la barriada y que no tenía ningún conflicto con nadie

CAROLINA ALEMÁN Las Palmas de Gran Canaria

Angelines estaba cansada de vivir en aquella agonía constante. No quería seguir compartiendo la casa con un señor «que no sabe ni hablar, ni relacionarse con nadie», según dijo a una familiar y consta en el sumario. Estaba mayor, enferma y no soportaba las continuas discusiones con su sobrino dentro de su casa, ubicada en la calle Florinda del barrio capitalino de San Roque. Pero ese día nunca llegó, Francisco José F. H –conocido como Paco– acabó presuntamente con la vida de su tía –de 90 años– tras una fuerte discusión por motivos de su herencia el pasado sábado 7 de mayo.

Esas continuas discusiones hicieron saltar las alarmas a la sobrina bisnieta de Angelines el pasado domingo, que acudió alertada hasta el domicilio donde ambos residían, preocupada por la nula respuesta telefónica de la anciana a sus llamadas desde hacía varios días. Y su intuición fue la que alertó a la policía –quién descubrió el cuerpo de la anciana– tras percatarse del olor a quemado que había en el interior de la casa, la manipulación del lugar de los hechos, el extraño comportamiento de Paco, su intento de coartada y su huida.

Esta chica había tenido la picardía de grabar con su teléfono móvil las agresiones verbales de Paco hacia su tía bisabuela en varias ocasiones, vídeos que presentó como pruebas en sede policial y que ayudaron a corroborar la supuesta tensión reinante entre víctima y agresor.

Se planteó irse a un residencia

En uno de ellos, los investigadores dedujeron la idea de Angelines de irse a una residencia puesto que decía que no aguantaba más la complicada convivencia con Paco. « Me voy a un asilo, yo me busco una plaza, me voy y que me atienden y me dan de comer y pago, y cuando no tenga que pagar...», se escuchó entre llantos.

Angelines, era una mujer «reservada» y « muy querida por los vecinos de la zona», afirmaron los testigos. «Era una gran persona, no teniendo ninguna discusión con nadie ayudando a los vecinos en todo lo que pudiera ofrecer» manifestaron algunos testigos en las dependencias policiales.

A diferencia de su tía, Paco era un hombre bastante solitario, poco hablador y «muy conflictivo» según algunos residentes de San Roque.

«Paco es una persona muy conflictiva. Tiene problemas con casi todos los vecinos de la calle», alegó un testigo

Tenía problemas con « todos los vecinos» por diferentes causas: actos incívicos, trifulcas y amenazas, entre otros, manifestaron a los agentes. Acumulaba un buen número de denuncias a lo largo de los últimos años. La relación con sus familiares tampoco era buena, e incluso inexistente con alguno de sus hijos, según comentaron. Uno de sus hermanos declaró en sede judicial que no tenía relación con el detenido «desde hacía muchos años», después del ingreso de Paco en prisión por los delitos de robo con violencia y estafa cometidos a finales de los años 80 y principios de los 90. Hacía veinte años, su tía abuela lo había recogido de la calle, dándole cobijo en su casa de San Roque.

Desde entonces, el detenido aprovechó para construirse una vivienda justo encima de la de Angelines con la intención posterior de legalizar esas nuevas plantas superiores y escriturarlas a su nombre. Ese sería el «supuesto motivo» de discusión entre ambos, según la Policía, y que acabaría trágicamente con la vida de Angelines.

Los hechos

El sábado 7 de mayo –entre las 8.00 y 23.00 horas– Angelines perdía la vida, presuntamente, a manos de su sobrino. Según los testigos, ese mismo sábado por la mañana, sobre las 10.00, Paco habría estado sacando varios bártulos de la casa.

Durante la noche también pudieron escucharse movimientos extraños, «como si estuviera cambiando muebles de las habitaciones», declararon. Al día siguiente, agentes de la Policía Nacional se trasladaron hasta la vivienda tras recibir un aviso por parte de la joven sobrina bisnieta que detectó un fuerte olor a «quemado» en el interior del inmueble. Nadie esperaba que esa mañana se descubriría uno de los crímenes más violentos cometidos en Gran Canaria en los últimos tiempos.

Puerta de la vivienda de Angelines donde sucedieron los hechos. / juan carlos alonso

Los policías encontraron el cadáver de Angelines, atado con cuerdas y parcialmente calcinado en una de las habitaciones contiguas al garaje. El informe preliminar de la autopsia describía que la fallecida presentaba dos lesiones en la cabeza y otra en la pierna derecha que no le provocaron la muerte.

A priori, a las forenses le pareció que Angelines «podría estar viva en el momento del incendio», aunque para corroborar esa tesis inicial, se remitieron varias muestras al laboratorio para ser analizadas. Aún están a la espera de los resultados para emitir un dictamen definitivo.

Francisco José F.H. se encuentra actualmente en prisión provisional, comunicada y sin fianza después de que la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria lo investigue por un presunto delito de homicidio.

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