Las acusaciones particulares demandan para el Chupa la máxima pena por el delito de asesinato. / Juan Carlos Alonso Alonso

Tribunales

Las acusaciones particulares sostienen que un amigo del Chupa le ayudó a huir

El fiscal no formula acusación contra el posible encubridor al no tener prueba condenatoria suficiente

EFE Las Palmas de Gran Canaria

Las dos acusaciones particulares personadas en el juicio contra Francisco Iván T.G., «el Chupa», por presuntamente asesinar a un conocido que acababa de salir de prisión, L.J.C.S, a quien pegó cuatro tiros en la calle Córdoba de Las Palmas de Gran Canaria en 2017, sostienen que un amigo del procesado, M.T.H., le ayudó a huir del lugar del crimen.

En la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Las Palmas, las dos acusaciones particulares que representan a la madre y al padre de la víctima en sus informes iniciales han afirmado ante el Jurado que existen pruebas suficientes para que emitan un veredicto de culpabilidad contra Francisco Iván.T.G. y su amigo M.T.H., para quienes piden una condena de 26 y dos años de prisión, respectivamente.

Las acusaciones particulares demandan para el Chupa la máxima pena por el delito de asesinato, 25 años de cárcel, por tratarse de «una ejecución», ya que los dos últimos tiros los recibió por la espalda y uno de ellos en la cabeza, y un año de prisión por tenencia ilícita de armas, mientras que a su amigo lo consideran culpable de un delito de encubrimiento.

El fiscal Pedro Gimeno, que también está convencido de que el Chupa asesinó en plena calle y a pocos metros del edificio de la Ciudad de la Justicia a L.J.C.S. la tarde del 29 de agosto de 2017, ha reclamado también al Jurado un veredicto de culpabilidad, aunque la condena que solicita es de 20 años de prisión por el delito de asesinato y uno por el de tenencia ilícita de armas.

Gimeno no formula acusación contra el posible encubridor, ya que cree que no existe prueba inculpatoria suficiente, aunque ha dicho que está convencido de que le ayudaron a huir familiares o amigos, pero no tiene claro que fuera M.T.H..

El fiscal ha señalado al Jurado que en sus 21 años de profesión, el tiroteo ocurrido esa tarde en el barrio de San José y a pocos metros de la Ciudad de la Justicia «no es lo habitual» y que las diferencias que tenían el acusado y la víctima debieron solventarse de otra manera, por lo que pide el veredicto de culpabilidad.

Ha recalcado además que los pasajeros y el chófer de la guagua que recibió el impacto en un cristal de una de las cuatro balas que disparó el acusado vieron peligrar su integridad física.

El fiscal y las dos acusaciones han rechazado la tesis de la defensa de Francisco Iván T.G. que alega que tenía un miedo insuperable de L.J.C.S. y que además actuó en defensa propia.

La versión de los hechos de la defensa «da para un guión de cine», según Gimeno, quien ha añadido que ni el chófer de la guagua ni los testigos imparciales que presenciaron los hechos vieron a la víctima llevar un arma como sostiene el acusado.

«No tenía donde esconderla, iba sin camiseta» y el arma que se halló en un contenedor de la zona resultó ser de juguete y no tenía huellas del fallecido, ha indicado el fiscal, quien ha añadido que esa pistola no se sabe de quién es y cuánto tiempo llevaba ahí« y que la investigación policial concluyó que el arma nada tiene que ver con los hechos.

Para Gimeno lo que sí está acreditado es que el acusado tenía un revolver que nunca apareció y que él mismo dijo que lo arrojó en la zona del Castillo, en el barrio de San Cristóbal, cuando se entregó en la Comisaría tres días después de los hechos.

Su abogado, Ángel Luis Calonge, ha manifestado al Jurado que «no toda muerte violenta es un asesinato».

«Hay evidencias clarísimas de que Iván fue presa de persecución, acoso continuo y graves amenazas de muerte a él y su familia» por parte del fallecido, y eso fue lo que le llevó ese día a bajar a la calle y en plena luz del día, delante de testigos, disparar en cuatro ocasiones a la víctima, ha recalcado Calonge.

«Las acusaciones han expuesto un argumento sesgado y parcial, y omiten gran parte de la verdad», pues no pueden pasar desapercibidas las circunstancias y el contexto que rodearon a la muerte de L.J.C.S., ha añadido el abogado.

«Estamos ante una persona que sufrió un auténtico calvario los días previos y hasta personas que están en la sala podían haber actuado igual», ya que hay evidencias de que la víctima cuando salió de prisión días antes de los hechos, el 25 de agosto, iba a por él.

El juicio, que está previsto que se prolongue durante toda la semana, continuará este martes con la declaración de los dos acusados y de testigos que presenciaron los hechos.

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