La conexión gomera del motín de Agüimes

El año que viene Gran Canaria está de aniversario. Se cumplen 300 años del llamado motín de Agümes, un pleito que tuvo trascendencia insular entre el pueblo, un hacendado de entonces, Francisco Amoreto, y las autoridades de la época. El teólogo Rafael Rodríguez desveló este miércoles la conexión gomera de este episodio histórico.

GAUMET FLORIDO | AGÜIMES

El teólogo Rafael Rodríguez de Castro inauguró este miércoles en la Casa de Betania las XIII Jornadas de Patrimonio Histórico de este municipio del Sureste con una charla sobre la población de Agüimes en el motín y sus antecedentes, en la que reveló algunas curiosidades de tipo social y antropológico relacionadas con aquel conflicto. Entre ellas, la posible conexión gomera del motín, pues entre las 13 familias que fundaron Agüimes, allá por 1526, de las que procedían los 22 procesados por aquella protesta, figuraban cuatro hermanas gomeras, de ascendencia aborigen, que procedían de Arguineguín, a donde, a su vez, antepasados suyos habían sido desterrados a finales del siglo XV tras amotinarse en La Gomera. Es decir, como afirmó el conferenciante, los procesados de Agüimes bien podían llevar en la sangre ese espíritu de rebeldía ante el poder.

Este motín se produjo entre el 3 de noviembre de 1718 y el 9 de enero de 1719 y aunque se le llama de Agüimes, porque los vecinos eran del entonces Señorío, las tierras objeto de disputa abarcan suelos que hoy son de Santa Lucía y de San Bartolomé y el meollo de la rebelión tuvo como escenario la plaza de Santa Ana, en la actual capital de la isla. El motín se produjo porque Amoreto pretendió hacerse con más de 600 fanegadas de Balos hacia el Sur que estaban siendo gestionadas y cultivadas desde al menos 1645 por vecinos de Agüimes. Se opusieron a que tomara posesión de ellas, un grupo agredió al alcalde real, Joaquín González Lorenzo, pues se puso de parte de Amoreto, 22 de ellos fueron encarcelados en los sótanos del edificio que hoy hace de Ayuntamiento capitalino, y como trascendió que los iban a mandar para Cádiz para condenarlos a pena capital, media isla se presentó en la plaza de Santa Ana y acampó durante días hasta que lograron no solo que los soltaran, sino que Amoreto, por cierto, suegro del primer Conde de la Vega Grande, no consiguiera quedarse las tierras.

Rodríguez enfatizó, por ejemplo, que aunque se le conozca como motín de Agüimes, este episodio histórico vincula a los tres municipios del Sureste. Primero, porque el entonces Señorío abarcaba Agüimes e Ingenio, y segundo, porque entre los procesados y los afectados los había también de lo que hoy es la zona alta de Santa Lucía. Igualmente puso el acento en el mismo origen social de los protagonistas de este conflicto. Todos descendían de los que llegaron a poblar las islas en busca de tierras y fortuna, y fue la evolución en esos 200 años la que hizo que unos pasaran a hacendados, y otros, a pequeños propietarios.

Hoy jueves seguirán dos ponencias, una sobre Risco Caído, del arqueólogo José de León (20.00), y otra sobre archivos que salvan vidas, de Carmelo Pérez (21.00).