La gente llevó al haragán sobre unas andas por todo el pueblo. / Juan carlos alonso

Al haragán no le salvó ni la covid

Tradición. Las fiestas patronales de Santa Lucía de Tirajana recuperan uno de sus actos más originales. El muñeco no se libró de la hoguera. Antes lo bailaron en andas por todo el pueblo

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

El año pasado la covid le dio una tregua. El virus fastidió a medio mundo, pero al haragán le vino hasta bien. No hubo juicio ni condena ni quema, y Santa Lucía de Tirajana, después de muchos años de compromiso interrumpido, se quedó sin una de sus tradiciones más originales. Pero e ste año el pueblo (mascarillas mediante, eso sí) recuperó su costumbre y ni la covid, ni el nivel de alerta 2, ni el aumento de los contagios libraron al anónimo personaje de su destino. Es más, se volvió incluso en su contra. Porque en la larga lista de acusaciones estuvo hasta la pandemia. El haragán, ese muñeco de apariencia masculina y vestido de terno, fruto, como siempre, de la creatividad y el buen hacer artesano de Juan Ramírez, pagó en la hoguera sus males, pues los encarna todos, desde los que afectan al pueblo, como el paro a los vaivenes políticos en el Ayuntamiento, hasta los de más allá de la isla, como el volcán palmero que no se apaga.

Lo único bueno, dicen, que les trajo el haragán fue, por fin, un alcalde nacido en el pueblo. Pero ni con esas. No hubo indulto. Y eso que este año, por los mismos estragos de la crisis, casi no había ni juez para meter en vereda al haragán ni fiscal para acusarlo ni abogado para defenderlo. Hasta sus señorías se vieron envueltas en un ERE que les obligó a colgar las togas y a buscarse la vida. Al juez, sin ir más lejos, como barrendero. Tanto fue así que la vista oral de este año, como siempre, en la cancha deportiva del casco, no se celebró en una sala al uso, sino en una sala de espera de una oficina del Servicio Canario de Empleo. Tal cual. Y porque las leyes de esta tradición dicen que si el 30% del pueblo está presente, el magistrado podía recuperar su condición y podía incoarse un procedimiento judicial.

Así fue y así se juzgó la tarde de este martes al personaje tras pegarse más de una hora recorriendo las calles del pueblo entre papahuevos, chiquillería y la música de la banda Vitamina. Leído el veredicto, la quema se produjo ya de noche, en el barranco que llaman de la Cagarruta.

Arriba, cancha del casco en la que se celebró el juicio teatral del haragán. Abajo, el momento de la quema y los papahuevos por el pueblo. / Juan Carlos Alonso / Comisión de Fiestas de Santa Lucía

En el juicio repitieron Margarito Ramírez, Conchita Ramírez, Juan Ramírez, Fela López y Román López en los papeles principales. A ellos les volvió a tocar la puesta en escena de lo que no deja de ser un teatro costumbrista, aunque este año, como desde hace unos cuantos, aderezado con el apoyo audiovisual de escenas rodadas previamente que no hacen sino cargar las tintas contra el dichoso haragán. Entre las representaciones, desde 'El Casco de las Tentaciones' a una telenovela turca.

El resto, el guion, la puesta en escena y el despliegue técnico, fue fruto de la experiencia y la implicación de la comisión de fiestas de Santa Lucía y Los Labradores, que es el colectivo que se encarga de organizar tanto el día del haragán, todos los 14 de diciembre, siempre justo después del día principal de Santa Lucía, como el resto del programa de actos, del que, por cierto, este año vuelve a caerse la romería de Los Labradores por las limitaciones que obliga aplicar el cumplimiento de las normas sanitarias frente a la pandemia.

Precisamente por la covid este año no pudo celebrarse tampoco la tradicional fiesta de por la mañana, en la que el pueblo, de todas las edades, tomaba las calles para jugar desde la zanga a la piñata y se hacía una comida popular. Este martes los juegos tradicionales se circunscribieron a los críos del colegio del casco y en grupos burbuja en el parque municipal, donde está lo que se llama el Recinto Cultural Estable, según la jerga covid, de la que, por cierto, no se van a librar en un tiempo ni Santa Lucía ni la isla ni España. Ni siquiera con el haragán hecho cenizas.

El siguiente acto previsto en las fiestas es la Noche de las Tradiciones. Será este viernes, a cargo de las parrandas de 'El Cura', 'El Pajullo' y 'El Mejunje'. El sábado actuarán La Metralla de Julito y Son Caché. Y el domingo, en lugar de la romería, se realizará el espectáculo 'Labradores a la fresca'. Las entradas ya están agotadas.