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Instalaciones denunciadas semanas atrás ante la Inspección de Trabajo. C7

Un empleado de la empresa de acuicultura de Castillo denuncia acoso laboral

Asegura que ha sufrido represalias por quejarse de las mismas deficiencias por las que otro trabajador denunció ante Inspección de Trabajo

Gaumet Florido y Francisco José Fajardo

San Bartolomé de Tirajana

Viernes, 7 de junio 2024, 22:58

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Otro empleado de la empresa de acuicultura Aquanaria, radicada en Castillo del Romeral (San Bartolome de Tirajana), ha presentado otra denuncia ante la Inspección de Trabajo en la que ratifica la existencia de infracciones y deficiencias que fueron advertidas en una denuncia anterior por un ya excompañero de trabajo y que, en su caso, como él también las había manifestado, le han propiciado una situación de acoso laboral que ha afectado a su salud y a su integridad psíquica.

Este trabajador asegura que después de quejarse ante la empresa de la «infracción continua» de las normas y de la posible «comisión de delitos medioambientales», él y ese otro compañero denunciante empezaron a recibir un trato diferente. «Nos empezaron a asignar más tareas, a tratarnos de forma no respetuosa delante de los trabajadores y a maltratarnos de forma sistemática, encomendándonos labores peligrosas y desaconsejadas para la seguridad del trabajo, como la de bucear en momentos en los que las condiciones de la marea no lo permitían».

Como consecuencia de todo ello, detalla en la denuncia, sufrieron accidentes de trabajo «con consecuencias importantes». Entre otras cosas, alerta ante la Inspección de que las inmersiones no se hacen por tabulación, «con la consiguiente peligrosidad para el buzo», que algunos pilotos de las embarcaciones carecen de titulación, que se realizan inmersiones de fondo en las que no se cumple el protocolo que obliga a colocar botellas de seguridad a 6 metros de la superficie y que se ha llegado a salir a alta mar y bucear con olas de 3 metros.

Otra queja de este empleado, ahora de baja, es que en las jaulas marinas exteriores los trabajos se ejecutan con el barco al revés, es decir, con la grúa colocada en proa a babor y el maquinillo a mitad de la cubierta en babor. Dado que esta operaciones se realizan con la popa a la marea, los cabos con los que se trabajan en cada jaula atraviesan toda la cubierta, con el consiguiente riesgo para los que la transitan.

Dice que cuando advertían de ese peligro, les contestaban que así era más rápido. «Sacrificaban la seguridad de los trabajadores por hacer el trabajo más rápido». No en vano, por trabajar al revés, el denunciante sufrió un «grave accidente laboral» el 14 de noviembre de 2023, a las 10 de la mañana, al verse sorteando cabos que cruzaban una cubierta que, para colmo, estaba resbaladiza y «llena de mortalidad de peces». Se cayó y tuvo una rotura del sacro derecho, por lo que estuvo de baja hasta 1 de marzo de 2024.

Cuando se reincorporó, ya con una lesión diagnosticada de degeneración lumbar aguda, pasó una revisión médica que lo consideraba apto para el servicio, pero con dos limitaciones: un máximo de 10 kilos para operaciones de arrastre, empuje o levantamiento y la prohibición de posiciones forzadas y flexolumbares. Esas condiciones le propiciaron cambios de tareas que, según denuncia, estuvieron vinculadas a un trato humillante y a burlas.

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