Imagen de este martes de la charca de Riquánez, en el término municipal de Arucas. / C7

Los ecologistas piden protección para Riquiánez mientras se deseca el humedal

Grupos naturalistas temen que el conocido como estanque de los alemanes, a las puertas del propuesto como Espacio Protegido de Riquiánez, desaparezca

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Arucas

Los grupos ecologistas grancanarios, preocupados por la degradación que presenta el paraje natural de Riquiánez, en el municipio de Arucas, han vuelto a dar la voz de alarma.

En los últimos días han constado que el estanque de barro de la finca aledaña al espacio en proceso de declaración de Espacio Protegido por parte del Gobierno de Canaria, está siendo desecada.

Se trata de una balsa de barro artificial en la que vivían diferentes especies animales, cuya fisionomía ha ido cambiando en los últimos años tras sucesivos vertidos.

Unos hechos que, más recientemente, fueron denunciados ante la Agencia de Protección del Medio Urbano y natural, Seprona, Ayuntamiento de Arucas y Cabildo de Gran Canaria.

Además, el pasado mes de octubre los vertidos fueron puestos en conocimiento de Fiscalía, que investiga un supuesto atentado ecológico.

Cuatro denuncias pero «no se controla nada»

En todo caso, ahora, los grupos ecologistas han constatado que el humedal se está desecando mediante un bomba de achique.

«Esto está denunciado ya; hay cuatro denuncias puestas, está en trámite en Fiscalía. Pero parece ser que aquí no se controla nada», en palabras del naturalista Mario César Hernández.

Tanto Hernández como al abogada Desireé Benítez, entre otros, lograron hace poco más de un mes paralizar la obra de sellado del estanque que el propietario de la finca llevaba a cabo sin los correspondientes permisos.

Aunque en esa ocasión se perdieron algunas especies animales, quedaron sepultadas palmeras canarias –luego algunos ejemplares fueron desenterrados– y se mutiló el espacio natural en el que anidaban aves migratorias.

Para evitar que la acción humana continuase con la degradación del enclave en vías de ser un Espacio Natural Protegido, los grupos ecologistas reclamaron recientemente mayor protección de este y otros humedales.

Así, el colectivo Turcón ha solicitado a la Viceconsejería de Transición Ecológica «una mayor protección para los humedales artificiales de Gran Canaria, Lomo Riquiánez (Arucas) y Charcas de San Lorenzo (Las Palmas de Gran Canaria)».

Los ecologistas recuerdan en el escrito remitido a la Viceconsejería «la Orden de 9 de diciembre de 2020 de la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial, que inició el procedimiento de declaración de Lomo de Riquiánez como Espacio Natural Protegido» que «a fecha actual sigue en trámite».

Y señala también Turcón que los estanques de barro, balsas y charcas constituyen un importante recurso de agua dulce.