Ermitas y cruces de La Vega

El historiador Pedro C. Quintana Andrés y el cronista de Santa Brígida Pedro Socorro Santana presentan este miércoles en la parroquia de la Vega de San Mateo el libro La Vega. Calvarios, cruces, oratorios y ermitas (editorial Beginbook). Son 700 páginas de detallado estudio.

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

Ermitas, oratorios y cruces son objeto del estudio convertido en libro que firman el historiador Pedro Quintana y el cronista de Santa Brígida Pedro Socorro. Apunta Quintana que «el trabajo como tal nos ha llevado un par de años, pero en realidad llevamos años recopilando». Y es que se trata de un trabajo minucioso que se traduce en un inventario de edificaciones de carácter religioso en Santa Brígida y San Mateo, lo que lleva, a su vez, a conocer la historia de esta zona a través de las relaciones sociales, económicas y culturales.

«En Gran Canaria se han hecho estudios particulares de ermitas desde un punto de vista tradicional, pero queríamos unir el desarrollo económico y demográfico con las ermitas», analizando qué representaban estas edificaciones. El estudio, que va desde el siglo XV hasta la actualidad, incide en el hecho de que hubo una época, cuando la mentalidad cristiana estaba muy marcada, en la que «la ermita era sinónimo de cohesión del pueblo», de tal manera que «el proyecto de una ermita popular y de todos se convertía en una especie de continuidad familiar y vecinal», dice el historiador Pedro Quintana.

Un asunto que estaba «deslavazado» con otro hecho singular, la proliferación de oratorios en viviendas particulares. Entre los siglos XVI y XVIII «había muchos oratorios, la mayoría, como las ermitas». Estos oratorios eran muestra de clase social. «Las familias pudientes tenían tierras y casas donde descansaban en el estío». Al tiempo que «no querían mezclarse con los demás» había una necesidad de demostrar su posición, y lo hacían poseyendo oratorios particulares.