La cría en libertad de la rabiche se duplica

Los avistamientos dan fe de su adaptación con una población en libertad de más de 400 ejemplares. Las acciones del Cabildo se prolongan hasta 2022

CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

La cría en libertad de la paloma rabiche en Gran Canaria ha duplicado su ritmo en dos años y cuatro de cada cinco ejemplares que se avistan carecen de anilla, hecho que confirma su consolidación y el éxito de la reintroducción de esta especie endémica que desapareció de la isla en el siglo XIX y cuyo vuelo regresó a los bosques gracias al proyecto Life Rabiche impulsado por el Cabildo, según informó ayer su presidente, Antonio Morales.

Los avistamientos confirman la adaptación de la paloma rabiche, reintroducida en la isla a partir de ejemplares procedentes de La Palma y que cuenta ya con una población de al menos 400 ejemplares distribuidos por la zona norte, donde es esencial para expandir la laurisilva y el bosque termófilo al dispersar las semillas de sus árboles y, por tanto, para recuperar la selva prehispánica de Doramas, un freno además ante los efectos del cambio climático y los incendios, señaló la consejera de Medio Ambiente, Inés Jiménez.

Esta exitosa experiencia ha quedado recogida en el libro 'Reintroducción de la paloma rabiche en Gran Canaria', editado con el apoyo de la Fundación Foresta, que detalla el proceso y resultados del trabajo desarrollado entre 2013 y 2017 y que tiene continuidad gracias al PostLlife Rabiche, que dispone de 1,2 millones de euros aportados íntegramente por el Cabildo para cimentar los logros con un plan de actuaciones hasta 2022.

Esta fase prevé la repoblación de 80 hectáreas más de laurisilva los próximos dos años en Barranco de La Virgen, Barranco Oscuro y Azuaje con ejemplares de los 18 árboles propios de la laurisilva, del til al viñátigo, que se sumarán a las 360 hectáreas recuperadas desde 2013 si reunimos las 320 del Life Rabiche y otras 40 de su continuación desde 2018, tarea de recuperación de esta vegetación del terciario que en 1950 se había visto reducida al 1% de lo que fue apenas 200 años atrás pero que ha avanzado hasta el 5% en la recuperación de sus viejos dominios en la isla.

Un endemismo con alas

  • 400. Los ejemplares aproximados que integran la población de paloma rabiche, distribuida por la zona norte

  • Genética. Cada dos meses se sueltan 8 ejemplares del centro de cría de la finca Osorio en pro de la renovación genética

  • Laurisilva. El proyecto prevé repoblar 80 hectáreas más de laurisilva en Barranco oscuro, Barranco de La Virgen y Azuaje

  • Silvestres. Cuatro de cada cinco ejemplares que se avistan carecen de anilla, hecho que confirma su consolidación

Ahora los trabajos se centran también en la renovación genética de la rabiche. Cada dos meses se sueltan 8 ejemplares del centro de cría de palomas endémicas canarias que el Cabildo tiene en la finca de Osorio como parte de la recuperación de este símbolo del patrimonio natural, un ejemplo de colaboración entre instituciones, sociedad y comunidad científica.

La suelta se realiza de forma escalonada. Primero se deja a las palomas en su nuevo entorno en un jaulón con agua y comida que se abre a las dos semanas y tienen a su alcance comederos y bebederos similares a los del cautiverio hasta que son capaces de abastecerse por sí solas en la naturaleza. Su distribución actual se centra en el Parque Rural de Doramas y la zona de Pino Santo, aunque se ha detectado esporádicamente en Bandama y puntos próximos a Tafira.

El Cabildo sigue impulsando el vuelo de la rabiche y dando alas a una historia que tuvo un momento cumbre en 2016, cuando nació el primer pollo, bautizado Corbalán en memoria del anterior Jefe de Servicio Técnico de Medio Ambiente, Pedro Martínez Corbalán-Campillo, a quien se dedica esta publicación.

La rabiche, una especie con siete millones de euros, no cría en árboles sino en los cantiles de barrancos, tiene destellos de color vino, verdoso y rosado y puede hacer que los bosques alcen el vuelo porque, aunque su verdadero hábitat es el termófilo, usa como despensa la laurisilva, situada en una cota inmediatamente superior. Los dos bosques se benefician de su diseminación de semillas: en el monteverde se alimenta de los frutos de laureles, tiles, barbusanos o mocanes y en la zona termófila de palmeras, dragos o acebuches.

La recuperación de laurisilva se ha concentrado en terrenos de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas y forma parte de los planes para restaurar el bosque y su capacidad de captación de agua y generación de acuíferos.