Zona de rocas que los vecinos denunciantes entienden que no están bien sujetas y que acarrean un riesgo claro de desprendimientos. / Juan Carlos alonso

Controversia por las obras del Cabildo en el campo de regatas de Pozo Izquierdo

Vecinos de la playa se quejan de que han hecho un muro que invade la zona intermareal y de que la rocalla de la parte norte no está bien sustentada

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

Controversia en Pozo Izquierdo. Las obras que financia el Cabildo, a propuesta del Ayuntamiento de Santa Lucía, en el campo de regatas de esta conocida meca del windsurfing no solo no convencen a todos los vecinos, sino que los hay que piensan que solo contribuirán a empeorar lo que ya había. «Habría bastado con que adecentaran lo que estaba y que modificaran la rampa de bajada, que, por cierto, está a punto de que se la lleve el mar», señala uno de los residentes, que prefiere no revelar su identidad. Además, teme que haya desprendimientos de piedras en la rocalla que dispusieron bajo las gradas que acaban de construir en la parte norte de esta bahía. «No hay que ser ingeniero para darse cuenta de que están sueltas. Por ahí baja la gente a mariscar y a pescar», advierte con miedo a que pueda suceder una desgracia. Además, no entiende «tanto coste y tanto impacto medioambiental para unos asientos en los que solo caben 50 personas».

Los trabajos, que cuentan con un presupuesto de 664.129 euros y que ejecuta Hermanos Medina La Herradura, se centran ahora en la parte central y sur de este campo de regatas, donde el proyecto contempla una solución aterrazada, con varios escalones, que incluye superficies ajardinadas intercaladas. También conllevará la construcción de una nueva rampa, que tendrá un trazado distinto al actual, con menor nivel de inclinación. Antes había dos, pero solo queda una; la otra, según los vecinos, se la llevó el mar. La actual, de hecho, ha perdido cimentación.

El muro que se observa a la izquierda es el que más inquieta a los vecinos. Sostienen que ha invadido la línea de costa. / Juan Carlos alonso

En la orilla de esa parte de la bahía, donde antes estaba el graderío, el proyecto ha levantado un muro que es quizás la parte de esta obra que más quita el sueño a los vecinos que están molestos con este proyecto. Sostienen que invade zona intermareal y que no tardará en caer por los embates de las mareas y de las olas. «Se ve muy claro, ese muro, de más de un metro de altura, se ha comido línea de costa», sostiene este mismo residente. A primera vista, parece que se adentra más hacia el mar que la construcción preexistente.

Tampoco les cuadra que se ejecute una plaza junto a un centro de windsurfing que ven «abandonado y en franco deterioro». Por advertir, advierten de que ni siquiera limpian sus accesos ni las papeleras de su entorno.

«Tiene todos los permisos y se consensuó con los windsurfistas»

Nada más conocer las quejas, el edil de Obras en Santa Lucía, Francisco García, aseguró que este proyecto «tiene todos los permisos», tanto de Costas como de Medio Ambiente. Y no solo eso. Recuerda que se debatió en una asamblea con los vecinos y que también fue consensuado con windsurfistas, «que fueron los que pidieron un graderío más asocado, por la parte norte». No le consta que el nuevo muro invada zona no permitida porque Costas dio su plácet. «Es más, tardamos más tiempo en la redacción del proyecto porque el autor quiso asegurarse el visto bueno de las administraciones competentes». De hecho, no ponen más gradas porque Costas no deja. Y desmiente que el Centro de Windsurfing esté abandonado. Lo gestiona una empresa municipal, pero con la covid ha estado cerrado y sin uso. Por otra parte, no le consta que se haya recibido ningún escrito en el consistorio con estas quejas.