Antonio Tejera Gaspar | Catedrático de Arqueología y Coordinador del libro 'El viaje de las momias canarias'
«En conjunto, hay más momias canarias fuera de las islas que aquí»El también Premio Canarias desvela las claves de su última publicación, un trabajo compilatorio obra de nueve autores
'El viaje de las momias', de la editorial Herques, se presenta este jueves 6 de noviembre a las 19.00 horas en la Sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Mesa y López.
–¿Cómo surgió esta compilación de trabajos sobre las momias en Canarias?
–Este libro es una continuidad de uno que hicimos Manuel Fariña González y yo, cuando catalogamos el material arqueológico que estaba en el Museo Casilda de Tacoronte, aquí en Tenerife, y que fue vendido a la Ciudad de la Plata, en Argentina. Luego vino más tarde el interés de la editorial Herques de la publicación de la llamada Cueva de las Mil Momias, de Tenerife, que se descubrió en 1763, según lo que dice José Viera y Clavijo. Y al cabo de los años hablamos con el editor de la necesidad de hacer un recopilatorio de las momias que se vendieron a lo largo de los siglos XVIII y XIX y que están repartidas desde Canadá hasta San Petersburgo, en Rusia.
–¿De ahí lo del viaje?
–Efectivamente. Es cierto que no se vendieron tantas ni salieron tantas de Gran Canaria como las que salieron de Tenerife.
–¿Y eso por qué?
–No lo sabemos, pero lo interesante es que no salieron. Y claro, de ahí que el conjunto de momias que hay en el Museo Canario sea extraordinario. Una vez decidimos publicar el libro, lo dividimos en dos partes. La primera, dedicada a todo el mundo de la muerte, no solamente con la momificación, sino sobre cómo se trataba el cadáver, los cultos que se hacían, los rituales relacionados con ella, y las particularidades, como la que se da con las de Gran Canaria, donde los arqueólogos, en lugar de momias, hablan de fardos. Ellos han planteado la posibilidad de que en lugar de un proceso de momificación, como sabemos que se hacía en Tenerife, en Gran Canaria fuera natural y que después iban envolviendo el cuerpo con pieles. En el caso de esta isla me interesó valorar las muchas momias encontradas en la cuenca de Tejeda y en su entorno, donde estaba el territorio sagrado de los canarios. Y es que sostengo la posibilidad de que ese mundo de la muerte esté muy relacionado con todos los rituales vinculados con la lluvia.
–¿Por qué?
–Porque en algunos otros sitios, en otras culturas, es común la relación entre la solicitud de la lluvia y la presencia de las momias.
–Entiendo que la segunda parte la dedican a las momias que están fuera de las islas...
–Así es, de muchas se sabía dónde estaban, pero de otras no.
– De entre esas, ¿cuál diría usted que es el principal hallazgo?
–Yo hablaría de dos. Las de Países Bajos, de las que hay referencias desde finales del siglo XVI y que algunas están desaparecidas, pero que están documentadas e incluso con dibujos, algunos verdaderamente llamativos que están recogidos en el libro. Y la otra, la del Museo de la Habana. Se creía que procedía de un minero peruano que se la había llevado a Cuba, pero una de las autoras de este libro, Dolores Delgado Miranda, llegó a la conclusión de que se la llevó un canario que había nacido en Santa María de Guía y que había emigrado a Cuba. Consiguió la momia y la tenía, digamos, en su casa, como propiedad particular. Pero aparte, yo destacaría también la aportación extraordinaria de otro autor, de Ángel Ignacio Eff-Darwich Peña, que ha hecho un trabajo muy completo de pesquisas sobre dónde están muchas de esas momias, cómo salieron, cuándo se compraron, quiénes las tenían, en fin, todo un estudio detallado.
«Se las veía como piezas exóticas, que no había en otro lugar, salvo las que había en Egipto»
–¿A qué cree que se debe ese interés por las momias canarias? ¿Es puro coleccionismo?
–Se mezcla todo. Por una parte. el coleccionismo del siglo XVIII, que fue muy importante. No hay que olvidar, por ejemplo, que la momia que está en el Museo Arqueológico Nacional, que es de Tenerife, del Barranco de Herques, se llevó en 1763 y fue regalada al rey Carlos III, y algunas otras sabemos que se llevaron a Francia como donaciones y como regalos, porque se iban directamente a colecciones particulares, reales o de la alta sociedad. Pero al mismo tiempo a algunas de ellas les quitaban todo el embalaje, para entendernos de esa manera, toda la momificación, se quedaban con la estructura ósea y las utilizaban para dar clases de anatomía en los museos de Ciencias Naturales o en las facultades de Medicina. Y porque, además, y esto es muy importante, se las vinculaba con Egipto. Y es que en la Península no hay momias.
–¿Es un fenómeno singular de Canarias en España?
–Muy singular. Se las veía como piezas exóticas, singulares y distintas, que no había en otro lugar, salvo las que había en Egipto.
–Hablando de Egipto, ¿las de Canarias tienen algo que ver con las egipcias?
–A ver, cuando hablamos del norte de África, hablamos de un lugar que va desde Marruecos, el Atlántico y el Mediterráneo, hasta Libia, con límite en el Valle del Nilo. Es decir, hay poblaciones bereberes que conviven con la zona del Nilo. El propio Heródoto, el gran historiador griego, de mediados del siglo V antes de Cristo, habló textualmente de unas tribus que tenían costumbres y usos egipcios. ¿Qué quiere decir eso? Que los libios orientales están cerca del Valle del Nilo y que, de hecho, algunos de los últimos faraones tenían procedencia bereber. ¿Pudieron algunas de estas tribus haber conocido algunas de esas técnicas? Es probable que sí. ¿Esto es seguro? No. Solamente planteo esa relación.
–¿Solo se han hallado momias en Gran Canaria y Tenerife?
–Solo Tenerife y Gran Canaria. Y usaban técnicas diferentes.
–Atendiendo a lo que entendemos por momia, ¿son más las de Tenerife que las de Gran Canaria? ¿O las dos pueden ser vistas así?
–Para mí, sí. Lo que pasa es que mis colegas llaman a las de Gran Canaria fardo funerario para referirse a una especie de momificación natural. La de Tenerife era buscada.
«Le puedo asegurar que lo que existe en nuestras islas es de una envergadura extraordinaria»
–¿Se había hecho antes una compilación de las momias canarias repartidas por el mundo?
–No como esta. Estábamos necesitando tener una visión de conjunto y que fuese asequible para la población, eso faltaba.
–¿Hay más momias fuera que dentro de Canarias?
–Por supuesto. En conjunto hay más momias fuera que dentro. Pero mire, en el libro hablamos precisamente del expolio que hubo con las momias, tanto en Tenerife como en Gran Canaria. En Tenerife, por ejemplo, sabemos de montones de momias que fueron expoliadas, maltratadas, tiradas y desaparecidas. Fíjese la diferencia, las que están fuera están muy bien conservadas; las que quedaron aquí muchas fueron destrozadas.
–¿Se da entonces la paradoja de que lo que está fuera recibió mejor trato que mucho de lo que se quedó aquí?
–Sí, efectivamente.
–¿Usted es partidario de que esas momias regresen a esta tierra?
–Es que no sé hasta qué punto se puede enajenar algo que ya es de esos museos.
–¿Como pasa con la momia del Museo Arqueológico Nacional?
–Claro, es que si no los de Elche podrán reclamar también su Dama, por ejemplo, pero el problema es que si traemos las momias, ¿nos van a seguir permitiendo que se expongan?, ahí hay otra polémica.
–¿Y cuál es su posición?
–No lo sé, pero hay una cosa que se puede hacer y que existe en otros muchos museos, las llamadas salas secretas. Puede haber una cámara especial para las personas que no tengan inconveniente en visitarla y ver esos restos. Si le soy sincero, no me atrevo a definirme.
–¿Cómo valora usted la cultura funeraria en las Islas Canarias, con toda su diversidad?
–Yo que hice una tesis doctoral sobre las tumbas fenicias y púnicas del Mediterráneo occidental, le puedo asegurar que lo que existe en nuestras islas es de una envergadura extraordinaria. No es fácil encontrar en conjunto algo así si lo comparamos con distintas zonas de la Península.
–¿Y es justamente reconocida?
–En general no tanto, porque quizás no se ha divulgado lo suficiente. Tenga en cuenta que algunas cosas del conocimiento de estas islas en el mundo antiguo se han producido en los últimos 50 años, durante los que se ha producido un salto cualitativo importantísimo.
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