El director del centro, Jesús Monzón, delante de la fachada, que aún conserva el cartel con el nombre antiguo. / Juan carlos alonso

El colegio La Pastrana, en Ingenio, ya hace honor a su barrio

Educación. El centro, llamado antes Profesor José Sánchez Sánchez, casi compartía denominación con otro de Agaete y los confundían. Por eso han elegido llamarse como siempre se les ha conocido

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Ingenio

Ya es mala suerte llamarse igual que otro compañero de clase. Algo así es lo que le pasaba al colegio Profesor José Sánchez Sánchez, en Ingenio, en el barrio de La Pastrana, que casi compartía denominación con otro centro, también de infantil y primaria, en Agaete, el José Sánchez y Sánchez. Solo les distinguían dos matices y eso no bastaba para que no acabaran confundiéndolos, incluso en tramitaciones oficiales. Fue por eso por lo que la comunidad educativa del primero optó por cambiar de nombre y oficializar aquel por el que realmente siempre se le ha conocido, el de colegio La Pastrana, el núcleo donde está ubicado.

Una orden de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias firmada el 13 de enero de 2022 y hecha pública el día 24 en el Boletín Oficial de Canarias daba cuenta de la autorización al cambio de denominación, que partió del colegio con el aval unánime de la comunidad educativa, según informa su director, Jesús Monzón. Aunque llevaban tiempo sopesándolo, todo empezó a fraguarse al final del curso pasado. El primer acuerdo salió del claustro, que lo aprobó por unanimidad, y después fue ratificado, también por unanimidad, por el Consejo Escolar el 30 de junio de 2021. La propuesta se remitió a la Dirección General de Centros, Infraestructuras y Promoción Educativa, y también al Ayuntamiento, que aunque no tiene competencias en educación, es el dueño del edificio del centro y tiene que ser consultado. Tampoco puso objeción alguna. Tanto trámite acabó finalmente el pasado día 24.

Placa en recuerdo de la inauguración del centro, en 1981. / Juan carlos alonso

Monzón, al frente de una comunidad de 240 alumnos y 20 profesores, subraya que la motivación del cambio es estrictamente por logística administrativa. Su coincidencia en el nombre con el colegio de Agaete les provocaba confusiones en expedientes y en todo tipo de tramitaciones de cara a otras administraciones que a menudo les complicaba la ya de por sí compleja burocracia. Y optaron por La Pastrana porque, como advierte Monzón, casi todo el mundo lo llama así. Dicho esto, el director quiere hacer hincapié también en el máximo respeto que el centro profesa a la figura de quien le dio nombre hasta hace unos días y con respecto a la que, aclara, el colegio mantendrá su recuerdo y su homenaje. Seguirá en su sitio la placa que recuerda su inauguración, hace 40 años, el 5 de octubre de 1981. «Y también estamos valorando poner su nombre a una sala o aula del centro», apunta Monzón, que recuerda que en 2020 pusieron en marcha el proyecto 'Aulas con nombre propio'.

José Sánchez Sánchez, profesor y alcalde de Ingenio desde 1954 a 1966. / Archivo municipal de ingenio

Méritos le sobran a José Sánchez Sánchez (1908-2006) para que se mantenga su memoria. Número uno de su promoción, dio clases en Casablanca (Firgas) y en su pueblo, en Ingenio, de donde se jubiló en 1978. Además, fue alcalde de 1954 a 1966 y es el autor de toda una obra de referencia, 'Trapera- aportación a la historia de Ingenio'. Casualmente, el José Sánchez y Sánchez que da nombre al colegio de Agaete también era de Ingenio, solo que vivió un siglo antes que su tocayo (1852-1917). Desde 1873 ocupó la plaza de maestro en la escuela elemental de niños de Agaete. Allí se casó, tuvo 8 hijos y desarrolló una intensa labor social y cultural pues, entre otras cosas, fue organista y sorchantre de la iglesia de la Concepción y presidió la histórica Sociedad La Luz.

Sin embargo, la denominación por la que se ha decantado este colegio de La Pastrana, en Ingenio, pendiente ahora del cambio de rótulo en la fachada, corresponde a uno de los topónimos más antiguos del municipio, presente ya desde el siglo XVI. Según el cronista de Ingenio, Rafael Sánchez, se le vincula a un comerciante judío, Juan de Pastrana, que hacía negocios con el azúcar en esta zona.