Arriba, batallón de operarios ya bajo el techo apergolado. Sobre la foto, Marrero y Rodríguez delante de la nueva fachada, jardín vertical y recreación de uno de los espacios. / JUAN CARLOS ALONSO

El centro comercial Puerto Rico rejuvenece con una inversión de 8 millones de euros

El complejo, que data de 1974, aprovechó el PMM Costa Mogán para una rehabilitación integral. Confían en que las obras acaben a primeros de 2021

G. FLORIDO Mogán.

La covid ha vaciado de turistas a Mogán, pero la actividad en las fases primera y segunda del centro comercial Puerto Rico es frenética. Decenas de operarios completan el último mes o mes y medio de obras de la rehabilitación integral de las zonas comunes del que es el complejo comercial más antiguo de esta emblemática urbanización turística moganera. Es bastante más que un lavado de cara. Mejoran sus instalaciones y le dan un vuelco de 180 grados a su imagen. Quieren que sea la llave por la que entrarán de lleno en el siglo XXI. El presidente de la comunidad de propietarios, Francisco Rodríguez Almeida, calcula que la inversión entre las dos fases alcanza los ocho millones de euros.

Los trabajos empezaron en septiembre de 2019 y la intención era compatibilizarlos con el funcionamiento habitual del centro comercial. Pero llegaron la covid, las restricciones sanitarias y el casi cero turístico, una plaga bíblica que, sin embargo, aquí les ha permitido dar un acelerón a las obras. El administrador de la comunidad, Ubaldo Marrero Padrón, subraya no solo el esfuerzo inversor que se ha realizado, sin ayudas de ningún tipo, sino el logro de haber puesto de acuerdo a 180 propietarios de los aproximadamente 100 locales operativos en esta parte del recinto, muchos de ellos, por cierto, gestionados por inquilinos.

Todos se juntaron con el propósito común de poner al día este referente comercial, y lo hicieron animados por los incentivos que procuraba el Plan de Modernización, Mejora (PMM) e Incremento de la competitividad Costa Mogán, aprobado en 2015. Francisco Rodríguez entiende que la obra que ejecutan responde fielmente al espíritu que inspiró ese instrumento urbanístico. El problema, añade Ubaldo Marrero, fue la regulación que introdujo a través de las llamadas áreas homogéneas E, que dieron pie a una especie de liberalización del suelo comercial en Puerto Rico y a una saturación de oferta que ahora les afecta. Por eso interpusieron un contencioso contra esa parte del PMM y lo han ganado en primera instancia.

Uno de los mayores logros ha sido haber puesto de acuerdo a los 180 dueños de los 100 locales, la mayoría, alquilados

Con todo, su propósito es constructivo. No quieren bloquear el desarrollo de Mogán, pero sí pretenden que el Ayuntamiento entienda al menos que se les ha perjudicado y que tienen derecho a reclamar que se les compense por ese daño. «Queremos estar a bien con el Ayuntamiento, nuestro interés es colaborar y que alcancemos un acuerdo; hay muchas vías, por ejemplo, atendiendo algunas de nuestras reivindicaciones históricas, o concediéndonos algunas bonificaciones o exenciones fiscales, aunque sea temporales», apunta Rodríguez.