Antonio Pérez posa sobre la escollera, frente al centro comercial del que es presidente. / ARCADIO SUÁREZ

El centro comercial Oasis dice que esos trabajos en la escollera son de hace años

El presidente del recinto asegura que la estructura no ha sido alargada estos días. Recordó que en 2009 Costas autorizó que fuera ampliada

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Antonio Pérez no entiende mucho el revuelo que se ha montado por las obras que ejecutó días atrás en Maspalomas la concesionaria municipal para la limpieza y mantenimiento de las playas. Es el presidente del centro comercial Oasis y asegura que los movimientos de piedras que hicieron los tractores son los habituales de todos los años. «Llevo 40 años aquí y esto se ha hecho siempre, se van cambiando las piedras según el tiempo que haga: cuando el mar se lleva la arena, se refuerza la escollera, y cuando devuelve la arena, se vuelven a recolocar».

Pérez niega también de forma tajante que estos días la maquinaria haya alargado la escollera. «Hace más de 10 años que la colocaron a la altura en la que está; no es cierto que terminaba al final del restaurante El Senador, sino que llegaba y llega más o menos a la mitad del centro comercial, hasta donde está la entrada desde la playa». Recuerda, de hecho, que lo que está fue el resultado de una autorización de Costas para ampliar la escollera hasta el puesto de la Cruz Roja, pero que después fue paralizada y se quedó así. Es decir, explica que las piedras llevan ahí más de 10 años y que es el mar es que las destapa o las cubre de arena según la época. Las que se hallan junto al Hotel IFA y El Senador están desde hace bastante más tiempo, más de 40 años.

El presidente solo quiere recordar que por esta escollera, sobre la que se colocó en el mandato anterior una pasarela, pasan durante el año millones de personas y que es necesario garantizar su seguridad. «Cuando el mar se lleva la arena, el desnivel que se genera supera el metro y medio, una altura que, en caso de caída, podría causar la muerte de una persona».

Costas ve débil la justificación

Por esta escollera pasa también el camión que recoge la basura de El Senador y del centro comercial Oasis, cuyos locales tienen los contenedores colocados en el lado mar. Este fue otro de los motivos alegados por el Ayuntamiento para esta actuación, pero desde Costas no lo ven suficiente.

El jefe de la demarcación regional, Rafael López Orive, informó este miércoles a este periódico de que aún no está acabado el informe en el que espera que se le aporten medidas para constatar si se amplió o no la escollera respecto a lo que estaba autorizado, pero en declaraciones a Maspalomasahora.com sí reconoció que el argumento de la basura era «muy débil» y que lo que teme es que con la realización de este tipo de obras de protección, o de refuerzo de la escollera, se dé pie a un desplazamiento de la servidumbre y, con ello, se abra la posibilidad a que el centro comercial quede fuera de la zona de servidumbre y se posibilite su ampliación. «Podríamos estar ante un intento de crear un paseo delante del centro comercial», dijo al digital.

La Agencia de Protección del Medio Urbano y Natural, del Gobierno regional, resolvió al final que es competencia de Costas.

Y, mientras, las dunas siguen perdiendo arena

Sebastián Morales, empresario criado al pie de la playa, terciaba estos días respecto a la polémica generada. Mientras unos y otros discuten sobre la escollera, se olvidan, subraya Morales, del drama de este litoral, que no es otro que la imparable desaparición de las dunas de Maspalomas. Advierte de que esa arena que se ha llevado el mar, y que dejó medio en el aire la escollera, no la repondrán las mareas. «No se repondrá con arena llegada del mar, sino de las dunas». Y es que sostiene que este es el punto, por la zona del faro, por el que se pierde la arena que los vientos alisios se llevan del sistema dunar. «Y la que se va por ahí no vuelve». Por eso lleva años pidiendo medidas correctoras, como el cambio de orientación de la Charca, que vire hacia el este y no hacia el oeste, devolviéndola a como estuvo hace décadas, para que frene la circulación de la arena, la colocación de hamacas en este lado de la playa, que corten el paso de la arena, y evitar que los tractores alisen la cala por esta zona, sino que dibujen ondulaciones que faciliten que se acumule el sedimento.