Cereales sembrados en una finca agrícola abandonada de las cumbres como refugio cinegético. / C7

La caza siembra cereales y airea los nacientes de Gran Canaria

El Cabildo planta 100 hectáreas de trigo, avena y cebada al año con la cuota de los cazadores. También adapta nacientes como bebederos

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El Servicio de Medio Ambiente del Cabildo planta cada año unas 100 hectáreas de parcelas agrícolas abandonadas con trigo, cebada, avena, chícharo moro y a veces lenteja del país como alimento y refugio para las especies cinegéticas, de lo que se aprovechan otras silvestres, con la cuota anual que pagan los cazadores para ejercer esa actividad.

La roturación y siembra de estos cereales, que contrata a través de Gesplan, se acomete cada año en fincas rústicas, sobre todo privadas, que ya nadie cultiva y que proponen las 13 sociedades de cazadores, y la federación, que hay en la isla y que se encargan de conseguir la previa autorización de sus dueños.

La siembra se lleva a cabo una vez al año, al empezar la temporada de lluvias, se termina entre enero y febrero y no recibe ningún riego. Las fincas suelen ser las mismas, pero cada temporada entran algunas nuevas y salen otras.

Paisaje mosaico propio de los cultivos de cereales para especies cinegéticas. / C7

Aunque hay fincas de diferentes tamaños, en general el Servicio de Medio Ambiente apuesta por generar un paisaje mosaico con esta actividad, de modo que las parcelas plantadas con cereales se mezclen con otras que no lo estén.

Especies cinegéticas y otras

Conejos, perdices y palomas, tres especies cinegéticas, utilizan estas extensiones para alimentarse pero también como refugio para esconderse de sus depredadores. Mirlos, lagartos, codornices, tórtolas, calandras, canarios y pinzones también están invitados a aprovechar el trigo y la avena y a burlar aquí a las aves rapaces.

A esta siembra destina anualmente en torno a 200.000 euros que salen de la cuota que abona cada cazador en activo por la Tarjeta de Caza Controlada que les permite practicar esta actividad cada temporada. La temporada de caza de 2022 acaba de empezar.

Binomio agua-alimento

No es la única mejora del hábitat rural que se financia con la cuota anual que permite ejercer la caza menor. Con ese dinero y otra parte que pone el Cabildo se invierte también en la recuperación de nacientes y afloramientos de agua naturales muchas veces ocultos por la maleza o simplemente inaccesibles para los animales.

Un grupo de perdices se asea y bebe en un naciente adaptado para animales. / C7

Sin agua, la siembra de cereales no funciona. Sin agua no hay vida. Es un binomio, explica Miguel Romero, técnico del Cabildo que coordina ambas iniciativas y que prepara ya la próxima convocatoria de trabajos para la preparación de nuevos nacientes y afloramientos.

La última campaña de arreglo y creación de pocetas, desbroce de vegetación y recuperación de bebederos tuvo lugar entre 2019 y 2020, con un presupuesto de 300.000 euros, y la próxima se desarrollará entre este año y 2023 con igual partida.

Un conejo en uno de los bebederos adaptados en un afloramiento natural de agua. / C7

Estas actuaciones son blandas y se limitan a crear pocetas para almacenar el agua en función del caudal natural.