Vista aérea de la escollera de Maspalomas en una foto reciente encargada por Costas. / C7

San Bartolomé ve «impensable» que en una noche un operario remueva 560 toneladas

En su escrito ante Costas el Ayuntamiento incide en que los hechos que le imputa sobre la escollera no coinciden con los que figuraban en la denuncia

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana subraya en el escrito de alegaciones que presentó a la Demarcación de Costas de Canarias que «es materialmente imposible que en una sola noche, con apenas iluminación, un solo operario y una pala de tractor» se consigan mover, «nada más, y nada menos, que 560 toneladas de áridos para depositarlos en la playa» y formar así esos 70 metros lineales de ampliación de la escollera de Maspalomas que le achaca Costas. «No hay criterios técnicos que sustenten la denuncia de que en una noche ampliamos la escollera», se queja el edil del Litoral, Samuel Henríquez.

El organismo estatal, a instancias del colectivo ecologista Turcón, incoó a mediados de mayo pasado un expediente sancionador contra el Ayuntamiento por una infracción tipificada como grave. Le atribuye haber ampliado sin título habilitante 70 metros más la longitud de la escollera que discurre junto al centro comercial Oasis, con una anchura media de 2,5 metros y una altura media de 3 metros.

El consistorio niega esos hechos y centra su argumento en que la escollera ya presentaba la longitud actual, que ronda los 170 metros, como mínimo, desde 2011, y aporta fotos comparativas de hace 10 años y de este 2021 para probarlo. Además, incorpora documentos oficiales de la propia Costas que demostrarían que en aquel mismo 2011 esta demarcación autorizó incluso a San Bartolomé a ampliarla hasta el puesto de Cruz Roja, solo que al final no se ejecutó.

Pero el equipo técnico que redactó estas alegaciones también entra a refutar los detalles del expediente, desde el informe-denuncia del Servicio de Vigilancia al que elaboró la ingeniera que valoró la cantidad de áridos que se movió sin permiso o el propio pliego de cargos que reclama a San Bartolomé una multa de 2.808,75 euros. De entrada, les llama la atención que Costas detalle la anchura y altura de la escollera sin un informe topográfico o similar que lo demuestre. Pero es que también le reprocha que no aporte «ni una sola prueba del empleo de maquinaria pesada» para realizar esa ampliación que se le achaca. En ese sentido, subraya que «es impensable» que un solo operario una sola noche, la del 16 al 17 de abril de 2021, amplíe con una pala de tractor 70 metros de escollera. Según el Ayuntamiento, haría falta una «retroexcavadora de oruga con garra prensora más la excavación de una zanja en el lugar, con relleno de cantos rodados», aparte de disponer «de mucho más tiempo» y «de mucho más personal». Así las cosas, esa afirmación de que la escollera fue ampliada, sostiene San Bartolomé, «está huérfana de prueba alguna».

También el gobierno local echa de menos que en su dictamen, la ingeniera que cuantifica en 560 las toneladas de «áridos de distintos tamaños (callaos, bolos y escollera)» que fueron extraídos «de la zona intermareal» y transportados a tierra, no explique cómo llegó a esa cifra ni tampoco cómo detalla ese tipo de áridos si no figuran en la denuncia, salvo, dice, que visitara el lugar, y no consta en el expediente. Así las cosas, el consistorio reduce sus cálculos a «meras conjeturas». Tampoco sitúa, añaden, el lugar de la zona intermareal de donde se sacaron esos 560.000 kilos. Advierte de que una cantidad así tendría que dejar un «rastro apreciable», pero en el lugar de los hechos, en marea baja, prosigue el escrito de alegaciones, la zona intermareal está «totalmente inalterada». Insiste el Ayuntamiento en que los únicos áridos que se trasladaron «fueron los callaos que estaban en el lado-mar de la escollera» para rellenar los huecos que el mar dejó en el dique.

Y finalmente las alegaciones inciden en el detalle de que los hechos que se le atribuyen en el informe de la denuncia, producto de la visita del vigilante a la playa, no se correspondan con los que aparecen en el pliego de cargos. Por ejemplo, que los áridos se sacaron de la zona intermareal.