Machote en e lmomento de su liberación en la playa de Las Canteras, el 4 de octubre. / Fundación Loro parque

Las aventuras de Machote, una tortuga no tan boba con GPS

El joven ejemplar de Caretta caretta apareció casi muerto en Puerto Rico. Pasó por Tafira, Taliarte y Poema del Mar y ya nada en el Banco de Arguin

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El GPS que lleva adherido al caparazón canta que la tortuga Machote liberada el pasado 4 de octubre en la playa de Las Canteras está ya en las aguas fronterizas entre Mauritania y Senegal, frente al archipiélago de Cabo Verde, en un área de reproducción de Caretta caretta próxima al Mar de Arguin. Nadie lo hubiera dicho cuando el animal apareció en julio en el sur de la isla, enredado entre cabos y redes y debilitado por sus mil sanguijuelas.

Machote es un ejemplar joven y en edad reproductora de tortuga boga, un macho fuerte y con suerte. Más grande de lo común para su edad estimada, fue encontrado «más muerto que vivo» tras ser arrastrado por las olas a la orilla en Puerto Rico, desparasitado en Tafira e ingresado en la UCI para especies marinas que el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Cabildo tiene en Taliarte, donde los cuidados del biólogo Pascual Calabuig hicieron que sobreviviera.

«Tengo tres botes de mermelada llenos de las lombrices que tenía», explica Calabuig sobre su paso por Tafira.

La tortuga nadando en el Deep Sea de Poema del Mar. / Fundación loro Parque

Fuera ya de peligro, pero todavía lejos de estar preparado para regresar al mar, el animal pasó casi dos meses en el acuario Poema del Mar de la capital, primero en su piscina médica de 25 metros de largo para su aclimatación y un seguimiento más cercano y después en el Deep Sea de 5,5 millones de litros.

Allí «convivió con especies marinas atlánticas y otras circuntropicales», detalla la bióloga Patricia Campos, reaprendió a buscar comida y entrenó sus aletas entre medregales, jureles, samas roqueras, casones, chuchos negros y otras especies. Calabuig se acercó a verlo alguna vez y el animal pareció reconocerlo.

La tortuga Machote saluda al biólogo Pascual Calabuig en Poema del Mar. / C7

Con el cachivache para seguimiento satelital que la Fundación Loro Parque adosó a su caparazón, Machote fue liberado en La Puntilla entre niños y bañistas y no ha perdido el tiempo desde ese 4 de octubre.

A una velocidad de entre 30 y 50 kilómetros diarios que pocos imaginan que pueda hacer una tortuga boba, no dejó de nadar hacia su más que probable origen, el área entre las islas de Cabo Verde y la costa africana aledaña. Sus cuidadores humanos no dan crédito.

Javier Almunia, director de la Fundación Loro Parque, durante los primeros 15 días nadó casi 1.200 kilómetros, aprovechando el flujo de la corriente de Canarias hacia el sur.

Recorrido de machote hasta el pasado viernes desde su liberación en Las Canteras. / Fundación Loro parque

Según estima Almunia, el GPS colocado por la Fundación en su caparazón, con adhesivo, no durará en ese lugar más de un año porque los ejemplares de Caretta caretta mudan la parte más exterior cada año.

Mientras cante su geolocalización facilitará el estudio de la movilidad de los machos de tortuga boba, que en general han sido menos marcados que las hembras. Luego Machote volverá al anonimato marino.