Atrapanieblas para recuperar el cauce

El Cabildo cree haber dado con la solución para recuperar el caudal que ya no corre por el barranco de La Mina. Idea instalar atrapanieblas para captar agua de las nubes bajas, las que pasan a pie de monte, y soltarla luego cauce abajo. Los ecologistas aprueban la iniciativa, pero no la ven suficiente.

GAUMET FLORIDO | / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

En Gran Canaria se cuentan con los dedos de una mano los barrancos en los que corre el agua libremente. El de La Mina, en San Mateo, es uno de ellos. Mejor dicho, era. Desde este verano ya no hay agua que le dé vida ni que alimente la tupida masa boscosa que durante siglos hizo de este cauce una reserva natural de laurisilva y, últimamente, un destino predilecto para los amantes del senderismo. Los ecologistas dieron la voz de alarma. Denunciaron que no es fruto de la sequía que ahora sufre la isla, sino del entubamiento de esas aguas por parte de la heredad propietaria, la de Las Palmas, Dragonal, Bucio y Briviesca. El Cabildo no lo ve así, pero ha optado por hacer algo por salvar el barranco y se le ha ocurrido la opción del atrapanieblas.

Fue el propio consejero insular de Medio Ambiente, Miguel Ángel Rodríguez, quien se lo planteó a los ecologistas en una visita reciente al cauce. El proyecto está en trámites, pero, en esencia, pasaría por instalar esos artilugios, árboles de Garoé artificiales, en la cabecera del barranco, por encima de los molinos del tramo alto del cauce, desde donde, hasta no hace mucho, empezaba a caer el agua. Esa zona alta es cumbrera y paso habitual de la niebla, sobre todo en las estaciones de más frío y lluvia, lo que, entiende el Cabildo, garantizaría una cosecha suficiente para regar el barranco.

¿Y en verano? A los ecologistas no les convence. Honorio Galindo, presidente de Turcón, no la ve con malos ojos, pero duda de que sea la solución. «Bienvenida sea, pero ¿y en verano? ¿de dónde van a sacar el agua, que es justo cuando más se necesita?». A su juicio, la clave sigue estando en la heredad. «Hay que obligarles a que devuelvan el caudal ecológico que han desviado». Y está convencido de que parte de lo que está pasando busca allanar el camino para la embotelladora de agua que tiene en proyecto el Ayuntamiento de Tejeda y que beberá del mismo naciente que ha regado durante 500 años este cauce.