Panorámica de cumbres con varios topónimos localizados en la misma imagen. / Orlando Torres

Atlas visual de la toponimia de cumbres

El Cabildo elabora un banco de fotos georreferenciadas que identifique los topónimos relevantes de la caldera de Tejeda y los altos de Gáldar y Agaete

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA Las Palmas de Gran Canaria

El Cabildo acaba de iniciar en las cumbres la creación de un atlas visual de la toponimia etnográfica que, por ahora, va a registrar una amplia selección de los 2.000 topónimos estimados en esa comarca en función de su singularidad y relevancia.

Con el trabajo de campo y gabinete en marcha, esta iniciativa de la Fedac confeccionará un reportaje fotográfico de la toponimia rural para incorporar imágenes digitales georreferenciadas de alta calidad en un portal web divulgativo. Cada topónimo recogido en la cartografía de uso habitual tendrá así un álbum fotográfico asociado que clarifique su identidad.

La primera fase del atlas, contratada por 16.000 euros al geógrafo y fotógrafo Orlando Torres, abarca la Caldera de Tejeda, y por tanto a los municipios de Artenara y Tejeda, así como los altos de Gáldar y Agaete incluidos en el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas, Patrimonio Mundial desde julio de 2019.

Era de la Hoya de Los Guisaderos, en el municipio de Artenara. / Orlando Torres

Los resultados, explica Torres, se presentarán en formato digital en el portal web de la Fedac mediante un enlace incorporado a la sección de la Carta Etnográfica, como las tres rutas etnográficas agregadas hasta ahora. Ahí se plasmará un mapa visual de todos los topónimos, una nube de imágenes y un listado ordenado y clasificado.

La localización exacta de la toponimia se plasmará también a través de amplias panorámicas que representarán el nombre de varios lugares a la vez, facilitando así la relación de proximidad entre los mismos y la orientación del observador.

El Tablado o Barranco Hondo de Arriba, en el municipio de Gáldar. / Orlndo Torres

Torres comenta que a finales del siglo XX hubo un avance significativo en la investigación académica y profesional sobre la toponimia de la isla por estudiosos de distintas ramas de la ciencia. Creció el inventario y se corrigieron errores ortográficos y de geolocalización que se arrastraban secularmente y recogían las cartografías oficiales del Ejército y del Cabildo, que eran las más usadas entonces tanto en la docencia como en los estudios profesionales. La confusión entre Los Pechos y Los Pozos, en la cima de la isla, es un ejemplo de esos errores.

Según Torres, sigue existiendo un déficit en la identificación de cada topónimo con la fiel imagen que proyectan en el paisaje. El atlas lo reducirá.