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Piscina natural del El Agujero, en la costa de Gáldar. O.M.
El Agujero: la conquista del acento local
Gran Canaria

El Agujero: la conquista del acento local

Gáldar esconde un rincón casi mitológico, donde el pueblo gobierna el espacio y el natural de la isla se siente siempre cerca de casa

David Ojeda

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 29 de mayo 2024, 23:00

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En El Agujero el pueblo gobierna el espacio. El acento insular se desprende en paladas de las conversaciones de los que pueblan las escaleras de sus piscinas naturales, donde el paisaje se tiñe con ese tono oscuro de las pieles isleñas. En El Agujero el grancanario se siente en casa, en una sensación de convivencia entre semejantes que no es fácil reproducir en otros espacios ubicados en la isla.

La costa de Gáldar es un tesoro. Atlántico de norte, tan vehemente como acogedor. A lo largo del viejo municipio, en el que las huellas de los aborígenes mapean el territorio, es fácil identificarse con un lugar común para los que nacieron a esta orilla que colinda con África.

Un paseo de apenas unos centenares de metros ocupa la Avenida de El Agujero, alféizar adoquinado de las piscinas naturales que distinguen al lugar. Un baño de cemento y una mano de pintura descascarillada sobre las escaleras de la piscina principal son el único ornamento para ese rincón familiar y casi clandestino. Un pequeño muro de casas separa el espacio abierto al mar del pasaje al pasado que unos metros atrás muestra la desidia institucional de un centro de interpretación en fase infinita de finalización.

Estampa costumbrista en la Avenida de El Agujero.
Estampa costumbrista en la Avenida de El Agujero. O. M.

Son dos mundos en uno. Parece mentira que en esa minúscula coordenada se pueda reflejar de una manera tan clara la identidad, el tono de puertas adentro de los que usan las fachadas de las casas como reposo para la espalda mientras las neveras portátiles proveen de cervezas a los que se recuestan sobre sus toallas y sillas plegables.

Es Gran Canaria una isla bordeada por el océano en el que apenas existen márgenes para comunicarse con él. En El Agujero la inmersión es completa. El mar baña los pies de las familias que se despliegan con pericia de logística militar por escolleras y escaleras. Los cangrejos marcan de rojo la presencia de vida en las rocas húmedas por el ritmo de las mareas. La fuerza del mar no espanta a los locales que abren puertas al goce sin la mirada ajena de los extranjeros que les acogotan en otros lugares de la isla. Allí la vida se detiene para recordar al isleño su idiosincracia, su baño externo cubierto de salitre, el interno repleto de cebada.

Y cuando el sol se esconde la paz releva al acento y conquista el lugar. La noche se acomoda al silencio, que nunca es completo porque el sonido de las olas es un murmullo incesante como el de las manecillas de un reloj antiguo. Acompasando el descansando con la misma frecuencia con la que se suenan los latidos en las cabezas que reposan en los pechos cercanos.

El sol se esconde tras una tarde en El Agujero.
El sol se esconde tras una tarde en El Agujero. O. M.

¿Cómo llegar?

Gran Canaria | Las piscinas naturales de El Agujero se encuentran a 35 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria. Una vez pasados los accesos de Gáldar, rumbo a Sardina del Norte. Desde Gáldar, si se va en transporte público, se puede llegar a través de líneas que salen desde allí hasta El Agujero y su colindante playa de Bocabarranco. En apenas unos minutos estará uno en espacio especial que no goza de la leyenda de otros lugares del norte de Gran Canaria.

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