Vista del camping de Vargas. / Arcadio Suárez

Agüimes inspeccionará si hay defectos de seguridad en el camping de Vargas

Un usuario denuncia al concesionario ante el Ayuntamiento, pero los que gestionan el recinto dicen que cumple con toda la normativa

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO

El Ayuntamiento de Agüimes anuncia que ordenará una inspección del camping de Vargas tras recibir la denuncia de un usuario, Josep J., en la que le alerta de supuestas deficiencias en materia de seguridad. El cliente de este equipamiento, de titularidad municipal, pero gestionado mediante concesión administrativa por un particular, hizo llegar a la corporación vía telemática dos dosieres y anuncia una demanda contra el Ayuntamiento y contra el concesionario porque se siente estafado. Los gestores del camping, por su parte, niegan la mayor y aseguran que cumplen con la normativa. Es más, han optado por expulsar del centro al cliente por vulneración del reglamento interno del complejo.

La concejal responsable de Urbanismo, María Suárez, confirmó a este periódico que le constaba la recepción de la denuncia o de la queja, que entró en el Ayuntamiento a través de la Concejalía de Turismo. «El escrito no ha llegado todavía a la Oficina Técnica; en cuanto entre en el servicio mandaremos a un técnico para que compruebe si se dan o no esas deficiencias de las que advierte el usuario». «De ser ciertas», añadió, «se instará a que sean subsanadas», explicó la edil, que subrayó el celo municipal por velar por el cumplimiento de las normas de seguridad en los recintos bajo su competencia.

Entre los defectos que denunció Josep J. figuraba la ausencia de iluminación nocturna donde están las casetas, en una superficie plagada de obstáculos en la que los clientes corren serios riesgos de caída; el mal estado de las cabañas de madera, con tramos de suelo hundido y puertas que no se cierran por las que entran los roedores o un aseo portátil, que llaman de proximidad, ubicado entre las casetas, «sucio y maloliente» y cuya puerta, apalancada, impide la protección de la intimidad del usuario.

Aseo que en el camping llaman de proximidad. / Foto aportada por josep J.

También se queja de que no están señalizados los caminos, ni las salidas, ni cómo acceder a «los únicos tres extintores que se encuentran casi ocultos en recepción», respecto a los que, advierte, se hallan en un lugar inadecuado, rodeados de trastos que dificultarían su uso en caso de emergencias. Y protesta por la falta de agua potable. La única opción es comprarla embotellada en recepción o en el bar, pero dice que a precios prohibitivos, a 1,60 y 1,70 euros la botella de litro y medio. El problema es que cuando cierran esos dos departamentos, les queda como único recurso la máquina expendedora y esta, se queja, está averiada, todo un inconveniente dado que el camping está en una zona sin comercios.

Este usuario, que reclama la devolución del dinero y una indemnización de 3.000 euros, denuncia que el adjudicatario ha descuidado el mantenimiento del camping.

«Cumplimos con la normativa»

Los concesionarios del camping de Vargas se mostraron muy contrariados con la actitud de este cliente, del que dicen que no les constaba quejas hasta esta semana, cuando presentó dos hojas de reclamaciones después de estar un mes alojado en el camping. No les ha llegado notificación alguna de los escritos remitidos al Ayuntamiento, pero, a priori, subrayan que el camping cumple con la normativa de seguridad y con el plan contraincendios. Según este documento, por ejemplo, los recintos al aire libre no tienen que tener luces de emergencia. Niegan que la máquina expendedora del agua esté siempre averiada y apuntan que la zona de casetas sí está iluminada con unas luces de suelo. Sin embargo, el usuario aportó fotos nocturnas en las que no se aprecia ninguna iluminación. Al final expulsaron al cliente el jueves por vulnerar el reglamento interno.