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Caridad posa en la casa donde nació y donde vive, con vistas a Fataga, al fondo. Cober

La abuela de Fataga que posó con David Hasselhoff

Homenaje ·

Caridad Moreno, con casi 93 años, es una de las cinco mujeres a las que San Bartolomé hará un reconocimiento en abril

Gaumet Florido

San Bartolomé de Tirajana

Sábado, 30 de marzo 2024

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Debió ser una revolución en la Fataga de los años 80. David Hasselhoff, el actor que encarnó al mítico Michael Knight y que condujo a Kitt, el coche más famoso y más fantástico de la historia de la televisión, estuvo paseando por sus calles. Este es uno de los pasajes de la memoria reciente de este pueblo de los que fue testigo Caridad Moreno Artiles. Uno de tantos. Nadie hoy en este pago acumula tantos como ella.

Es la abuela de Fataga, la testigo más antigua que le queda de su pasado a este pago de San Bartolomé de Tirajana. El 8 de abril cumplirá 93 años y unos días después, el 13, recibirá un homenaje del Ayuntamiento y de sus propios vecinos junto a otras cuatro fatagueras. Será en el marco de la I Feria de la Mujer Rural, que se iba a celebrar el 23 de marzo, pero fue aplazada por una alerta meteorológica.

El actor norteamericano, que luego volvería a triunfar a escala mundial con 'Los vigilantes en la playa', no vino precisamente de paseo, aunque bien lo merece este pintoresco caserío tirajanero. Estuvo en Fataga por trabajo. Formó parte de un film de serie B, 'Ríete como puedas' ('Starke Zeiten' o 'Strong Times' fueron sus otros títulos), que incluyó a este pueblo entre las localizaciones grancanarias de su rodaje.

Aquella película alemana pasó sin pena ni gloria, pero aquí en Fataga dejó al menos una anécdota para contarle a los nietos y para presumir de foto, que es lo que hace Caridad con la que se hizo con el tal Hasselhoff y que conserva enmarcada en la salita de la casa.

La foto como prueba. Caridad, de pie, con David Hasselhoff. Sentadas, Pilarito, Felisita y Carmita, fallecidas las tres.
La foto como prueba. Caridad, de pie, con David Hasselhoff. Sentadas, Pilarito, Felisita y Carmita, fallecidas las tres. Cober

También en este caso, como en otros tantos, ella es la único testigo que sigue viva de las que entonces posaron con el actor. Era la más joven de entre las mujeres inmortalizadas en aquel retrato. Las otras tres ya no están. Son Pilarito, Felisita y Carmita.

Fue Rita, la única de sus cinco nietos, la que tuvo la iniciativa de mostrar la foto. Caridad le pidió que la enseñara como prueba, pero tampoco es que le echara mucha cuenta al asunto. A la matriarca de esta familia se la notaba algo apesadumbrada. 'Matunga', como ella mismo dice. Ese día, 25 de marzo, se cumplían años de la muerte de su único hermano.

Las difíciles circunstancias de su vida propiciaron que Francisco Moreno, más conocido como Kiko, fuera considerado prácticamente como un padre por los dos únicos hijos de Caridad, Margarita y Juan Carlos. Se vieron huérfanos desde muy chiquitos, cuando apenas contaban con 3 y 2 años de edad.

«Murió hace 56 años». Caridad no pierde esa cuenta. «Me vine para abajo, mi madre enfermó, y aquí tenía también un hermano soltero». Ese abajo es la casa donde hoy vive, la misma en la que nació y a la que regresó ya fallecido su marido, Carlos Vera Vera. «Mi hermano me dijo que con lo que ellos comían, comíamos nosotros. Y así yo atendía a mi madre. Nunca me vi sola».

Caridad, en otro rincón de su casa.
Caridad, en otro rincón de su casa. Cober

«Sí vi calamidades»

No deja de ser curioso. La vida es un ciclo y a veces se tiene la sensación de que se repite. Caridad también creció sin padre. «No me reconoció. Mi madre nos crio sola». De esa etapa de su niñez no recuerda mucho, solo que Anita Moreno, así se llamaba su madre, no paró de trabajar para sacarlos adelante. Eran los años 30, guerra incluida. «No me acuerdo mucho, pero sí vi calamidades», apunta sentada en su sitio preferido de la casa.

Caridad, en su sitio y sillón preferido de su casa, en Fataga.
Caridad, en su sitio y sillón preferido de su casa, en Fataga. Cober

No debió ser fácil, por eso Caridad no guarda bonitos recuerdos de aquellos años. Suele contar a su familia que la etapa de su juventud fue «mala». Al menos sí pudo estudiar algo, hasta los 15 años. Entre otras maestras recuerda a Zenorina. «Después me fui a trabajar, en lo que hubiera. Recogía almendras por ahí en el campo, amarraba tomateros. De todo».

Su vida era el pueblo, salvo cuando subía a comprar a Tunte. «Aunque aquí había tiendas, por lo menos una grande, la de Teresita y Manolo, también subíamos a Tirajana a comprar; íbamos caminando detrás de un burro para luego traer las cosas, pero tampoco es que hubiera mucho». Y en épocas de zafra trabajó en los tomateros. Un año estuvo empaquetando con Bonny y otros 3 con Don Bruno Naranjo.

En su familia empieza y acaba Fataga. Caridad la cierra por arriba, con 93 años, y uno de sus bisnietos, Hugo, por abajo, con 2

Tan cerca del mar y tan lejos. No se acuerda de cuándo fue la primera vez que lo tocó pese a que estaba a solo 20 kilómetros, a cuatro horas y media de camino a pie. «El sur no existía en ese entonces. Abajo no había sino pocas casas en Maspalomas, la de los mayordomos y esa gente». Tampoco había tiempo para la playa. Ni tenían esa costumbre. «No es que pasara una vida dura, solo que todo era trabajar. Nada más que trabajar. Y como no teníamos agua ni nada, teníamos que ir a buscar el agua para la casa de la iglesia para adentro», que, por cierto, le queda algo lejos de donde vive.

Carlos Vera y Caridad Moreno. Lamentablemente él murió poco tiempo después y no vio crecer a sus dos hijos.
Carlos Vera y Caridad Moreno. Lamentablemente él murió poco tiempo después y no vio crecer a sus dos hijos. Cober

En esas conoció a Carlos, el que a la postre se convertiría en su marido. Procedía de Artedara (que es como muchos en Fataga llaman a Arteara), pero su familia vivía de plantar una finca que habían arrendado en Fataga. Estuvieron «hablando» (como se decía entonces) ocho años, hasta que se casaron en 1964. «Mi marido trabajaba en la labranza. Plantaba papas, lechugas, de todo. Y los albaricoqueros. Pero eso fue más tarde. Al principio, no era sino lo que cultivaba en la finca». Ella, por su parte, ya se centró en la casa y dejó de trabajar fuera.

Carlos, su marido. Esta foto la tiene colocada en una pared. Es su marido junto a su hijo Francisco. Carlos murió hace 56 años.
Carlos, su marido. Esta foto la tiene colocada en una pared. Es su marido junto a su hijo Francisco. Carlos murió hace 56 años. Cober

Hasta que un mal día todo se fue al traste. «Murió de un infarto. Fue a recoger cañas con una burra, para los animales, y cuando se pasó la hora de venir, vino la burra a buscarme». Aunque Caridad también apunta que un hermano de él calculaba el tiempo que tardaba en la tarea y se dio cuenta de que no llegaba. Tenía 48 años. «Se sintió mal, se hizo una almohadita con un puñito de paja y allí se quedó».

«La gente en el pueblo sí me quiere, o me lo demuestran»

Caridad ya se quedó para siempre en la casa que fue de su familia y aquí sigue. No le gustan nada los homenajes, pero agradece que se lo den. «La gente en el pueblo sí me quiere, o me lo demuestran. Siempre me han querido», dice sonriendo con cierto orgullo. La pena que le queda es que Fataga no haga sino perder gente. «Antes éramos muchos más, se plantaba más y había más animales, pero hoy la gente no va sino para el sur; aquí no dejan construir».

En la foto superior, Caridad con sus dos biznietos, Hugo, en brazos, y Enzo. Debajo, Juan Carlos y Margarita, en sus respectivas fotos de boda, los que han dado continuidad a la estirpe de Caridad. Cober
Imagen principal - En la foto superior, Caridad con sus dos biznietos, Hugo, en brazos, y Enzo. Debajo, Juan Carlos y Margarita, en sus respectivas fotos de boda, los que han dado continuidad a la estirpe de Caridad.
Imagen secundaria 1 - En la foto superior, Caridad con sus dos biznietos, Hugo, en brazos, y Enzo. Debajo, Juan Carlos y Margarita, en sus respectivas fotos de boda, los que han dado continuidad a la estirpe de Caridad.
Imagen secundaria 2 - En la foto superior, Caridad con sus dos biznietos, Hugo, en brazos, y Enzo. Debajo, Juan Carlos y Margarita, en sus respectivas fotos de boda, los que han dado continuidad a la estirpe de Caridad.

Para muestra, un botón. En su familia empieza y acaba Fataga. Caridad la cierra por arriba, con sus 93 años, y uno de sus bisnietos, Hugo, por abajo, con 2. No hay bebés más pequeños en el pueblo.

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