Un aerogenerador presidió la protesta vecinal. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

Los vecinos se levantan contra los gigantes eólicos por ser una «bofetada» a la población

La demanda energética de Fuerteventura está sobredimensionada y es «a costa del sacrificio» del suelo de alto valor paisajístico

Catalina García
CATALINA GARCÍA PUERTO DEL ROSARIO.

Un falso aerogenerador de madera simbolizó ayer la protesta de los vecinos contra los gigantes eólicos sin planificación. «No estamos contra las energías renovables sino contra las formas de implantarse los parques eólicos: se quiere implantar una demanda de energía eléctrica de 253 megavatios, cuando la isla sólo tiene un consumo de 100 megavatios», matizó Rafa Martínez, representante de la asociación Limpia y Sostenible de El Time.

Para estos colectivos, la energía de más no se quedará en Fuerteventura sino que se enviará fuera, «sacrificando suelos de alto valor paisajístico, pisoteando el entorno y cayendo en una especulación del terreno de la que no nos vamos a beneficiar nosotros sino las multinacionales que encima cobran subvenciones». El rechazo vecinal se centra sobre todo en los molinos del parque eólico Puerto del Rosario que miden unos 158 metros de altura, «que minimizan todo lo que hay alrededor por sobredimensionadas: las gavias, las paredes de piedra, la ermita».

El colectivo, que ayer tenía prevista una concentración que finalmente no pudo celebrarse por problemas de tramitación, anuncia acciones de visualización «de todo tipo porque estamos seguros que hay muchas personas más que están en contra de estos parques eólicos». En el plano jurídico, Limpia y Sostenible de El Time y la asociación de vecinos Temejeregue presentaron un recurso contra la declaración de interés general del parque eólico Puerto del Rosario por entender que esta figura «es otra artimaña de la administración pública en nombre de una demanda energética sobredimensionada de Fuerteventura». Los vecinos tampoco aprecian la necesidad urgente del proyecto, ni tampoco el interés general «que será el de las grandes empresas».

Con todas estas figuras, «se saltan el planeamiento que pone en valor las zonas de alto valor paisajístico y el suelo rústico de protección agraria». Por eso, concluyen los colectivos, estos parques eólicos constituyen como «una bofetada a los ciudadanos».