Un cuervo por kilómetro cuadrado

La población de Corvus corax canariensis alcanza los 1.300 ejemplares, según la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno canario que rechaza que produzcan daños importantes a la ganadería

Catalina García / Puerto del Rosario

En la lucha entre el cuervo y sus detractores, por ahora gana esta especie en peligro de extinción. Según el estudio realizado en estos cuatro años por la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias sobre la población de cuervos en Fuerteventura y el control de los daños producidos en el campo y la ganadería, el número de ejemplares rondaría los 1.300 ejemplares, con una fluctuación de la densidad entre los 0.81 y los 0.96 individuos por kilómetro cuadrado. En cuanto a daños, sólo se habrían notificado seis incidentes por año en un total de 163 explotaciones ganaderas, lo que indica una incidencia «muy limitada».

El programa de seguimiento del Corvux corax canariensis parte de que Fuerteventura es una excepción en lo tocante a su estado de conservación. En la mayoría de las islas, salvo El Hierro donde la población de cuervos se mantiene estable, esta ave sufre un importante declive que se inició en las últimas década del siglo XX y que, muy lentamente, se está recuperando. Por ejemplo, en Gran Canaria, las parejas nidificantes habrían pasado de 11-13 a un mínimo de 17-20; mientras que en La Gomeras sería de cinco a 22.

Cien parejas en 1999-2003

Estos censos de otras islas resultan muy bajas si se comparan con Fuerteventura donde, según el estudio realizado por la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, el cuervo cerró el siglo y entró en el siguiente al alza en cuanto poblaciones. En la Maxorata, «con seguridad había más de 100 parejas en el periodo 1999-2003, podía ser detectado con facilidad en barrancos, cerros o cuchilletes, acantilados costeros y conos volcánicos, así como en zonas llanas. Con el transcurso de los años, la población en Fuerteventura parece haber experimentado un incremento en el número de efectivos». En los últimos cuatro años la población se habría estabilizado.

El citado estudio del Gobierno canario también incluyó el control de los daños producidos por, en general, las aves silvestres al ganado, después de unos años en que las quejas de ganaderos y agricultores arreciaron. En este apartado de aves silvestres se incluirían no sólo el cuervo sino el tarro canelo, las gaviotas o las aguilillas.

Entre 2017-2019, la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente visitaron 163 explotaciones ganaderas en pos de comprobar estos daños, lo que supone el 97% del total de granjas profesionales y el 85% de las que tienen más de 25 cabezas de ganado. El balance de estas visitas arrojó que «el número de incidentes registrados de daños en explotaciones agrícolas y ganaderas sería muy limitado. A modo de ejemplo, en los años 2018 y 2019 sólo se habrían notificado seis incidentes cada año al equipo de trabajo».

Sin posibilidad de controlar la población sin certeza de daños graves

Aunque numeroso en majadas, degolladas y gavias de Fuerteventura, y hasta dóciles en los miradores turísticos donde se acercan a comer, la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente del Ejecutivo autónomo recuerda que el cuervo es una especie amenazada en peligro de extinción. Esta catalogación conlleva la puesta en marcha de un plan de recuperación y establece, recoge el estudio, que «la posibilidad de actuar para controlar las poblaciones de aves silvestres protegidas nunca podría ser abordado sin que existiera la confirmación previa e inequívoca de la existencia de daños graves atribuible a las aves silvestres».

El próximo mes de febrero, José Domingo Fernández, director general de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente, anunció que celebrará una reunión con el Cabildo majorero para analizar los datos recogidos en este trabajo de monitorización de la población de cuervos y de evaluación de los daños en las granjas ganaderas de la isla.

1662: «Cada vecino traiga seis cabezas en cuatro meses»

Durante siglos, la polémica no ha dejado de sobrevolar al cuervo en Fuerteventura. Sirva como ejemplo que las actas del Cabildo, cuando se encontraba en Betancuria, recogían el 19 Septiembre 1662 que «por la cantidad de cuervos que hay y daño que hacen a los animales por estar flacos, se manda que cada vecino traiga seis cabezas en término de cuatro meses».

No hay que retrotraerse al siglo XVII para encontrar testimonios de la actuación de esta especie en el campo y el ganado majoreros. Con o sin sequía, los ganaderos se quejan de que no dejan un baifo vivo, mientras que los agricultores denuncian que se alimentan de las escasas cosechas de millo, garbanzos y hasta arvejas que crecen en las gavias.