El doctor en Historia Moderna por la ULPGC, en la Casa de los Coroneles. / JAVIER MELIÁN / ACFI PRESS

Pedro C. Quintana: «Fuerteventura tenía un evidente interés económico para la jerarquía eclesiástica»

El historiador presentó el estudio documental sobre el dilatado pleito sobre la Dehesa de Jandía entre el Cabildo Catedral de la Diócesis de Canarias y los señores de Fuerteventura

Catalina García
CATALINA GARCÍA Puerto del Rosario

En la Casa de los Coroneles, en La Oliva, y bajo los auspicios de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno canario, el doctor en Historia Moderna por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y profesor de Enseñanza Secundaria arrojó luz sobre uno de los pleitos más largos de la historia de Fuerteventura donde rivalizaron por cobrar los impuestos en la Dehesa de Jandía entre el Señorío de Fuerteventura y la Diócesis de Canarias durante tres siglos y medio La publicación 'Litigio sobre la Dehesa de Jandía (1500-1815)' forma parte de la colección de ediciones impulsada por el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas.

- ¿Por qué se alargó tanto, tres siglos y medio, el pleito sobre la Dehesa de Jandía? ¿Por los intereses económicos derivados de la recaudación de impuestos o por alguna otra razón política o de poder?

- El pleito se alargó a causa de convertirse en una sucesión de litigios entre los propietarios y el cabildo catedral de la diócesis, encargado de las recaudaciones de las rentas eclesiásticas. A los desencuentros periódicos por causa de atrasos o no querer abonar rentas, se unía otro conflicto de mayor calado establecido alrededor de las formas de diezmar las rentas y la imposición de 200 doblas de oro perpetuas establecidas arbitrariamente por el cabildo catedral sobre la propiedad. Los impagos, atrasos e intentos de eliminar la renta de 200 doblas anuales consumieron mucho tiempo a los abogados de ambas partes y considerables fondos. En todo caso, las discrepancias se centraron sobre los abonos/ingresos, pero también sobre el significado del propio poder ejercido por las dos instituciones sobre ese territorio, nominalmente de los señores, pero sometido a la jurisdicción eclesiástica.

LAS FRASESEXPORTACIÓN«Jandía exportaba queso, carne, sebo, cuero y animales vivos en la Edad Moderna»IMPUESTO«El cabildo catedralicio impuso 200 doblas de oro a perpetuidad sobre la propiedad al año»

- ¿Se pueden encontrar litigios similares en otros lugares de Fuerteventura en esa época?

- Conflictos de esta naturaleza se registran, de forma más modesta, en Gran Canaria en el ámbito eclesiástico. Sí existen otros civiles prolongados hasta el siglo XIX como la sucesión del señorío de Fuerteventura-Lanzarote; o el abono de la renta de quintos en la isla durante la etapa del señorío.

- ¿El litigio sobre la Dehesa de Jandía es un exponente, seguramente el máximo, de las luchas de poder entre la Iglesia y el Señorío en Fuerteventura y en Canarias?

- Sí, aunque aquí la Iglesia estaría representada por el cabildo catedral, el cual ejercía su potestad en su nombre, el obispo y el rey, del cual recaudaban las tercias reales. En general, salvo este aspecto concreto, la jerarquía eclesiástica del Archipiélago vio a Fuerteventura como un espacio de evidente interés económico -obtenía pingües beneficios de los diezmos de cereales- donde debía existir la mínima desestabilización social.

- Entre la documentación que sostiene el litigio, destaca el pergamino de 1.500 fechado en Sevilla y que sobresale por la calidad de su grafía, aparte de por su valor histórico.

- Este fue un primer acuerdo entre las partes enfrentadas donde quedabas establecidas las rentas a abonar, además de imponerse la cuantía de 200 doblas anuales perpetuas, cantidad onerosa en ese momento. El documento estudiado culminaba una primera etapa de litigios generadora de diversos escritos de los que apenas quedan referencias. A partir del documento aquí reseñado se volverá a tribunales con tal prolijidad que a fines del siglo XVIII el regente de la Real Audiencia de Canarias dedicó doce años de su estancia en ella para ordenar e intentar sacar algo en claro del volumen de papeles generados por la confrontación.

- ¿Qué otros documentos custodia el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas Joaquín Blanco sobre este pleito?

- Desde 1500 hasta la desaparición definitiva de los señoríos en 1837 el volumen de documentos registrados en el archivo sobre el litigio entre señores de Fuerteventura y el cabildo catedral de la diócesis son cuantiosos, aunque, también, una gran parte de los generados en el largo periodo litigioso se han perdido por expurgos o destrucción fortuita en fases temporales anteriores a la existencia de la institución conservadora. La documentación de mayor interés se encuentra en los fondos de los protocolos notariales, con una gran variedad de aspectos tratados (poderes, declaraciones, fianzas); los fondos de la Real Audiencia de Canarias, con diversos expedientes que directamente o no, inquieren aspectos tratados en el estudio; y los fondos canarios de la Real Audiencia de Sevilla, con documentación cualitativa que aclara aspectos investigados en el trabajo presentado.

- Jandía, un siglo más tarde de que se acabara el pleito entre la Diócesis y el Señorío, se vio envuelta en otra polémica de una índole muy distinta: la compra de la finca por el ingeniero alemán Gustav Winter. ¿Qué tiene esta península del sur majorero que tanta controversia suscitó en siglos pasados: por su extensión, su producción ganadera o cerealista?

- Jandía es un espacio singular por la propia naturaleza de sus costas y la potencialidad de sus tierras. En la fase de la Edad Moderna se convirtió en una dehesa de especial relevancia en la isla para la ganadería, la cual fue uno de los principales capitales exportable para los majoreros. Queso, carne, sebo, cuero y animales vivos fueron bienes demandados en las islas de Tenerife, Gran Canaria o La Palma, suponiendo notables ingresos para una parte de los propietarios pecuarios de Fuerteventura. Por tanto, delimitar, acordar y establecer las áreas de pasto eran aspectos de especial cuidado en una isla con una considerable fragilidad. La dehesa, como otras áreas, se convirtieron en los territorios con mayor presión social de la isla durante largo tiempo, por tanto, lugares donde las desavenencias podía surgir con cierta facilidad. En el siglo XX las razones fueron otras, ya alejadas de las que impulsaron el litigio finiquitado hacia un centenar de años.